¿Hay demasiados políticos en España?

Cuando no hay información florece la especulación. Es lo que ha sucedido en las últimas semanas con un asunto que ha suscitado entre muchos españoles una morbosa, aunque legítima, curiosidad: ¿cuántos políticos hay realmente en España? ¿Cuánta gente cobra de las instituciones públicas? En estos días de penuria y de estrechez en lo económico y en los que se miran con lupa los gastos más variados para ver alternativas de recorte del gasto público, el afán ahorrador trata también de escrutar la utilidad de algunas instituciones o profesiones superpobladas, los coladeros por los que se infiltran en las nóminas del Estado esas cohortes de enchufados que, bajo el epígrafe de “cargos políticos”, suelen aparecer por las pagadurías solamente el último día de cada mes y, por lo general, no se les conoce ocupación ni utilidad alguna.

El asunto se ha avivado desde que se ha publicado en la Red una información en la que se citaban los resultados de un hipotético estudio realizado por tres asesores de la Presidencia del Gobierno en el que se cuantificaba la dimensión de la nómina pública. Antes de seguir, es preciso subrayar que parece no existir tal estudio o, por lo menos, las instancias oficiales a las que se le atribuye niegan su existencia. Por lo tanto, lo que enumera este al perecer inexistente informe ha de ser sometido a notables dosis de cautela. Las cifras han venido bien a algunos tremendistas que han visto confirmadas sus evaluaciones sobre los males que nos aquejan tanto en lo económico como en lo organizativo.

El inexistente informe decía que en España hay 445.600 políticos, cifra que supera ampliamente a la suma de policías, médicos y bomberos, que suman (en este caso las cifras son al parecer reales) 339.800 personas. De este total, los médicos con 166.000, es decir, el colectivo más numeroso, lo que dada su condición de personas de talante por lo general liberal y tolerante, nos llena de tranquilidad, nos reconforta. Aún así, o son demasiado pocos los médicos o son demasiados los políticos. La desproporción es espantosa.

Siguiendo con los datos del hipotético informe, el número de políticos españoles superaría con notable amplitud el de sus colegas italianos o franceses y triplicaría el de Alemania, países que superan en población a España y que en el caso de Alemania duplica a España en número de habitantes. Estos tres países tienen estructuras políticas muy diferenciadas, siendo el caso alemán posiblemente el que cuenta con una organización más sofisticada por su carácter federal y, por lo tanto, el Estado con potencial de disponer de mayor número de políticos.

Es una pena que no exista un recuento preciso de la nomina pública en España, tarea que podría afrontar el departamento de Administraciones Públicas, que para eso existe, entre otras muchas cosas. Disponemos, gracias a la completísima Encuesta de Población Activa, de las cifras de españoles que se ocupan en diversas tareas profesionales, en donde aparecen los datos de trabajadores en el sector público y en el privado, desagregados por instituciones. Pero no hay datos precisos sobre el alcance de la nómina de políticos, es decir, de ciudadanos que están cobrando del Estado como consecuencia de su elección en procesos democráticos en los diversos niveles, a los que hay que añadir las personas que cobran del sector público por decisión de los elegidos, es decir, esa larga lista de asesores, consejeros y demás adosados a la clase política, que viven del favor de los resultados electorales. Ninguna ley pone cifras a estas decisiones, no parecen existir límites en la designación de asesores o consejeros. En tiempos del presidente Suárez se hablaba de cerca de 50 asesores en Moncloa. En tiempos más recientes se ha hablado de 200.

Se sabe que los españoles elegidos en los diversos procesos electorales alcanzan la cifras de 71.668, de los cuales 68.600 son concejales. No todos cobran, pero la mayoría generan gastos y tienen capacidad de decisión sobre los gastos. La nómina de diputados de los parlamentos autonómicos, incluida en los 71.668 mencionados al principio, llega hasta los 1.268 más otro millar de diputados provinciales y los 54 que le corresponden a España como miembro de la Unión Europea en el Parlamento de Estrasburgo. Últimamente se han sometido a revisión las cifras de los parlamentarios del Estado, ya que los 208 senadores existentes parecen encontrarse en el punto de mira de quienes propugnan una simplificación del aparato público. ¿Para qué sirve el Senado?, se preguntan desde hace tiempo, y de forma recurrente, bastantes analistas e incluso políticos. Los 350 diputados del Congreso no parecen excesivos a casi nadie, más bien algunos consideran que sería deseable alguna ampliación.