La Bolsa pone a cada uno en su sitio

Si algún sector empresarial ha jugado un papel relevante en estos últimos años en lo tocante a dinamismo y grandes operaciones corporativas, además de notable expansión internacional y diversificación del negocio, ese ha sido el constructor. Es también, a estas alturas y precisamente por ello, un caso posiblemente de estudio para las escuelas de negocios y para los analistas de estrategias empresariales. Es uno de los sectores, como no podía ser de otra forma, más ampliamente representado en la Bolsa debido al notable tamaño de sus empresas.

Las seis compañías constructoras han tenido una trayectoria muy dispar a lo largo de los años. Este mismo año de 2012 culmina en cierta medida una etapa que puede considerarse bastante representativa, la del repliegue que algunas de las más representativas de entre ellas han tenido que abordar para no verse devoradas por su enorme deuda. El crecimiento y la expansión de estas compañías se ha realizado prácticamente sin recurrir al capital, es decir, con dinero prestado, de ahí la enorme deuda que atesoran en sus balances.

Cuando se habla de que la deuda más importante que tiene la economía española no es tanto la del sector público como la del sector privado, y en particular la del sector empresarial, se está aludiendo precisamente a este sector como uno de los más, si no el que más, representativo de esta forma de hacer negocios. La valoración que este año están haciendo los mercados de estas empresas es predominantemente negativa.

Solamente una de las seis, OHL, se encuentra con su cotización bursátil en terreno positivo entre las empresas del Ibex, con ganancia en lo que va de año. Las demás están en pérdidas, con la particularidad de que entre las cuatro empresas más castigadas del año, tres son constructoras, Sacyr (líder en pérdidas, en torno a un 60%), FCC y ACS, estas dos con un 35% de pérdida en el año. Acciona, con una pérdida del orden del 31%, está entre las 10 peores. Y sólo Ferrovial ocupa una posición más intermedia, con caída del orden del 12% (los datos son del pasado viernes), en línea con el conjunto del mercado, es decir, con el Ibex. El mercado, por lo tanto, ha hecho una selección bastante cuidada del sector, adjudicando un suspenso en toda regla a cuatro compañías, un suspenso benévolo a otra de ellas (Ferrovial) y un aprobado sin brillo a la otra, OHL.

Los inversores castigan, sobre todo, el alto grado de endeudamiento de estas compañías, algunas de las cuales tienen una deuda ampliamente superior a su valor en Bolsa, es decir, deben más de lo que el mercado estaría dispuesto a dar por ellas. Caso más relevante es el de Sacyr, todo un ejemplo de falta de cordura en la gestión empresarial, con errores tan monumentales como la entrada en Repsol como accionista estrella con el dinero pedido prestado a los bancos. Si la lucidez del gestor de la constructora no era muy alta en el momento de la toma de esta decisión, el sentido común de los banqueros que han financiado tamaño dislate dice poco en su favor, habida cuenta de que los bancos manejan depósitos de los clientes a corto plazo y deuda en los mercados mayoristas, fuentes de suministro de liquidez muy afectadas por la crisis en estos últimos tiempos, en especial la segunda.

Es por ello por lo que prácticamente todas estas empresas han tenido que afrontar una tarea apremiante de venta de activos, lo que no resulta fácil, ya que la situación económica es en general bastante poco propicia para lograr vender cosas sin pérdidas. Uno de los fiascos de estas últimas jornadas ha sido el de ACS, vendiendo en estado de auténtica emergencia para no ser llevado poco menos que a la quiebra por sus acreedores, que se ha anotado unas impresionantes minusvalías por hacer caja con la venta de una parte de su cartera de acciones en Iberdrola.

La propia ACS parece haber tenido más suerte en la venta de su participación en Abertis, que le ha adquirido otro colega del sector, OHL, en una brillante operación en la que no sólo no ha puesto ni un euro (ha pagado con activos en Brasil y Chile) sino que incluso ha percibido dinero en efectivo. Dicen que la Bolsa no suele equivocarse. Vistas las cotizaciones de las constructoras estos días, nada más cierto. OHL ya era la mejor constructora antes de esta operación y ACS una de las peores. Se podría decir que también la Bolsa pone a cada uno en su sitio.