Los premios de la Bolsa

La Bolsa va a cerrar el año 2011 con un descenso del orden del 14%. Las empresas del selecto club del Ibex 35 han perdido en conjunto unos 50.000 millones de euros de valor bursátil, retroceso que se ha concentrado sobre todo en dos de los grandes valores, Telefónica, con unos 17.000 millones de euros de pérdida de valor, y el Santander, que habrá perdido una cifra casi idéntica, unos 16.500 millones de euros. Estas dos compañías cotizadas, junto con Arcelor, que se ha dejado en el año unos 24.000 millones de euros de su valor de mercado, han sido las grandes perdedoras del año. Su actividad principal (telefonía, banca y siderurgia) retrata de forma aceptable la identidad de la crisis en la que estamos sumergidos y que no tiene el aspecto de cambiar de rumbo en breve plazo ya que hasta mediados del año 2012 no se prevén los primeros síntomas de recuperación. En la economía española y quizás en la europea.

De los 35 valores que conforman el Ibex 35, sólo tres empresas han logrado ganancias de cierta importancia, Inditex, Repsol y Gas Natural. Pertenecen a dos sectores, el comercio textil y la energía. Inditex ha mejorado su valor en unos 5.000 millones de euros y ya es la tercera empresa española más importante entre las cotizadas, tras haber relegado a BBVA a la cuarta plaza, Repsol ha mejorado unos 3.000 millones y Gas Natural algo menos.

No se puede decir, al menos en el primero de los casos, que Inditex se haya visto beneficiada por unas condiciones de mercado favorables en su sector, ya que la empresa textil gallega está logrando importantes éxitos en su cuenta de resultados a pesar de pertenecer a un sector al que la crisis está castigando, como es el consumo privado. Repsol ha contado este año con importantes bazas a su favor, ya que su estrategia de búsqueda de recursos naturales ha empezado a dar resultados muy fructíferos en Brasil y en Argentina, dos países que han contribuido a rellenar la cartera de reservas probadas y aún en fase de exploración de la operadora española. Los tres grandes hallazgos de Repsol este año, dos en Brasil y de momento uno más en Argentina, ya forman parte del valor que el mercado le asigna a la petrolera española.

Las grandes empresas españolas cotizadas ya no se rigen solamente por servidumbres de la economía doméstica, además de reflejar capacidades de gestión muy diferenciadas. Una de las razones que explica las ganancias y las pérdidas de valor de las empresas españolas durante el pasado año es su grado de diversificación global, es decir, la capacidad para estar en mercados muy diseminados internacionalmente, lo que permite compensar la débil salud de algunos mercados, como el europeo en general, con la pujante fortaleza de otros, caso de los países emergentes.

Las empresas españolas tienen una notable presencia en el mundo emergente y las mayores de todas ellas cuentan con un grado de diversificación geográfica bastante avanzado, que les permite mantenerse en alguna medida a resguardo de las inclemencias del mercado español. Las empresas de raigambre casi exclusivamente española han tenido menos oportunidades para brillar en Bolsa durante el último año. La economía española no ha sido una economía en expansión. De no ser por la fuerte presencia en el exterior, la caída de la Bolsa española en el año que termina habría superado posiblemente el 40% y muy pocas empresas habrían logrado mejorar su valor de mercado en el curso del año bursátil. Por el contrario, un tercio de las empresas cotizadas llegan a finales del ejercicio con buenos resultados para sus accionistas. Grifols, Acciona y Ferrovial han sido las tres compañías más en alza. Las tres han jugado sus bazas fundamentalmente en el exterior.