Los bancos, en la primera línea de fuego

La confianza de los mercados en el devenir inmediato de la economía está cayendo a marchas forzadas. Los reiterados retrocesos de las Bolsas, que en el caso de la española ya superan el 20% desde principios de año, son el reflejo de este estado de ánimo. El dinero está desplazándose hacia activos más seguros, aunque algunos de los refugios en los que solía encontrar acomodo el dinero de perfil más conservador (los depósitos bancarios o la deuda pública) están en la actualidad sometidos a un proceso de deterioro en su imagen de solvencia que no augura nada bueno.

Una de las incertidumbres que ha ido creciendo peligrosamente en los últimos días es la que atañe a la estabilidad y solvencia del sector bancario europeo. Estos días hemos podido escuchar diagnósticos tan preocupantes como que la banca europea tiene a estas alturas del año unas pérdidas implícitas del orden de los 400.000 millones de euros debido a que el valor en libros de algunos de sus activos (concretamente, los bonos emitidos por los Estados) ya no es el que se puede considerar teórico e inamovible, ya que al estar sometido a las fluctuaciones del mercado, el precio de estos activos sube y baja. Y en las últimas semanas ha bajado con fuerza, en la misma proporción en la que aumentaban los tipos de interés de los países más afectados por la crisis de la deuda periférica.

Los títulos públicos emitidos por dos países de la importancia de Italia y de España, presentes en muchas carteras de la banca europea, valen ahora menos que hace dos meses. Si estas pérdidas se contabilizaran para aflorar en las cuentas de resultados bancarias, habría pocos bancos en situación de beneficio, lo que no deja de resultar bastante aterrador. Algo de esto está reflejando el mercado cuando ha hundido las cotizaciones de los bancos hasta reducirlas a la mitad en unos pocos meses. Un ejemplo sirva de referencia: el valor en Bolsa de Inditex es ya bastante superior al de BBVA y se está acercando al del Santander. Este último, uno de los mayores bancos europeos, con un valor en Bolsa superior hace unos meses al de Telefónica, está ahora unos 14.000 millones de euros por debajo de la operadora. La crisis bursátil está reflejando fundamentalmente la caída en picado de las valoraciones bancarias.

Pero hay otros motivos de preocupación en relación con la nueva situación de los bancos europeos. Por ejemplo, la decisión de algunas entidades foráneas, fuera de la zona euro, de no adquirir activos de la banca europea ni mantener relaciones financieras con ellas, lo que está sucediendo con algunos bancos de China, que han cerrado sus líneas con bancos europeos, sobre todo franceses.

Más aún, dentro de la zona euro, entidades financieras como Lloyds o ING han seleccionado las relaciones con sus colegas de la zona y con algunos emisores, de forma que están reduciendo sus tenencias de deuda italiana y española. En el caso de ING, un banco con una importante base de depósitos en España, no deja de ser llamativo que utilice el ahorro de los españoles para adquirir activos de otros países y contribuya a deteriorar el valor de los bonos públicos españoles mediante una política de ventas, tal y como acaba de reconocer, orientada a reducir su exposición a un país como España en el que cuenta con más de dos millones de clientes. ¿No sería lógico que el Banco de España tomara algún tipo de medida en este caso de flagrante deslocalización del ahorro de los españoles, que se está utilizando en contra de los intereses del país?