El PIB español hace agua

El empeoramiento de la prima de riesgo que viene padeciendo la economía española desde hace unas  semanas, cuando este diferencial saltó por encima de los 300 puntos básicos (equivalentes a 3 puntos de interés), podría tener efectos negativos más serios de lo esperado sobre el ritmo de crecimiento económico español. En los próximos días sabremos las primeras aproximaciones  sobre la variación del PIB a lo largo del segundo trimestre del año.

El anticipo que se maneja en estos momentos es  de un ritmo de crecimiento  algo más moderado que en el trimestre anterior, lo que significaría que la economía no tocó suelo en los primeros meses de este año sino que puede profundizar un poco más en la apatía, con el consiguiente impacto negativo en el empleo. Un crecimiento económico tan anémico como el actual llevará inevitablemente, según  vienen diciendo los analistas y expertos, a una mayor tasa de paro ya que el umbral mínimo de aumento del PIB para que la economía crezca está bastante por encima de los niveles actuales.  Con menos del 2% es prácticamente imposible ver creación neta de empleo en España, según pone de relieve la evidencia histórica.

El diferencial de tipos de interés ha comenzado la semana empeorando severamente, ya que se ha disparado de nuevo por encima de los 320 puntos básicos, reafirmando con ello la sospecha de que los problemas del sector bancario no son los únicos  que  inciden en nuestra mala imagen exterior ni en la que los mercados demandan para dotar de fluidez a la financiación de la economía española.

Este lunes algunos medios internacionales han dado cuenta de la caída de los flujos de inversión de Estados Unidos hacia Europa y en especial hacia el sector bancario, lo que puede comprometer la financiación de algunas de las economías  más débiles de la zona euro, entre ellas la española. El déficit de financiación exterior no sólo  podría afectar al sector público sino también al privado. De momento, en el caso de la financiación pública, esta menor predisposición inversora del exterior se está resolviendo con aumentos muy considerables de los tipos de interés. La financiación a largo plazo para el Estado español ya se encuentra por encima del 6% en el mercado secundario, mientras en el mercado primario la última muestra ha ido también en esa dirección, con tipos próximos al 6% en el plazo de 10 años y  de algo más del 6% en el de 15 años.

Por lo tanto, una de las adversidades a las que se va a enfrentarse de forma creciente la economía española es la del aumento del coste de financiación y la estrechez de las posibilidades de financiación en el exterior, problemas ambos que se traducirán en dificultades para lograr los objetivos de crecimiento del PIB, que el Gobierno mantiene en torno al 1,3%  para este año y los analistas privados sitúan por lo general por debajo del 1%, en torno al 0,8%. Las  estimaciones que se manejan para este segundo trimestre recién concluido apuntan hacia un 0,2% de aumento trimestral, menos del 0,3% del primer trimestre y, en todo caso, un ritmo de avance que no resulta coherente con el objetivo del 1,3% para el conjunto del ejercicio que mantiene todavía el Gobierno.

Es probable que con ocasión de los Presupuestos del estado, que  de aquí a unas semanas tendrían que quedar listos para su envío al  Congreso (finales de septiembre como plazo límite), las previsiones del Gobierno sean objeto de alguna revisión a la baja. Lo vista en la primera mitad del año señala que la demanda interior está  todavía contribuyendo de forma negativa al  PIB y que sólo el  sector exterior genera los niveles de actividad necesarios para colocar al PIB en situación positiva, aunque muy moderada.