La tarea pendiente con las cajas de ahorros

La nacionalización de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) ha sido un nuevo paso en  el arreglo del sector financiero español. Apuntan algunos expertos que la reducción de la prima de riesgo española, que sigue anclada en la zona de los 300 puntos básicos, con altibajos según los días, depende en una gran medida de la capacidad de las autoridades españolas para reconducir la crisis financiera.

La prima de riesgo es alta  por al menos tres razones fáciles de identificar  en nuestro caso: el débil crecimiento de la economía, que dificulta el ajuste fiscal, el alcance de los desequilibrios de tipo presupuestario que se han multiplicado en los últimos meses y las dudas sobre la calidad de los balances bancarios. Se suele sumar una cuarta motivación,  la capacidad reformista del Gobierno para modificar algunas leyes que estén dificultando las tres cuestiones ya mencionadas. Las reformas se han ido haciendo a regañadientes en estos últimos  meses.

Parece claro que a Zapatero la han rechinado las ideas cuando ha tenido que adoptar  o proponer aprobar algunas medidas que chocan con puntos de vista habitualmente considerados imprescindibles desde una  óptica de izquierdas. Si hubiera que sondear  entre los analistas y expertos internacionales la credibilidad de las reformas puestas en marcha por Zapatero, algunas de ellas  aún pendientes de culminación, la nota sería posiblemente modesta,  entre otras cosas porque la eficacia de las medidas  no se suele demostrar a corto plazo y por lo tanto habrán de pasar algunos meses para observar sus efectos sobre la economía. Es más, algunas medidas puede que necesiten un ritmo de crecimiento económico más vivo que el actual para poder surtir los efectos esperados.

En cambio,  el estado de crisis que afecta a una parte del sector financiero, en el que directamente hay claros problemas de viabilidad en algunas entidades, es un asunto que depende en gran medida de la capacidad de gestión de las autoridades. Por fortuna,  la tarea de reorganizar el sector financiero  ha experimentado una aceleración sensible en los últimos días, con la nacionalización de  la CAM y la próxima puesta a punto – se supone que en el plazo de algunos días – de soluciones para algunos de los demás casos pendientes, sobre todo los de Novacaixagalicia, CatalunyaCaixa y Unnim, tres nuevas cajas de ahorros surgidas de sendas fusiones que integraron en su día a un total de ocho entidades  y que están abocadas a  convertirse en bancos en el más breve espacio posible para acceder a su capitalización.

Hay algunos otros casos además de estos tres, razón que permite señalar que la resolución del problema financiero español tiene todavía por delante una ardua tarea, en la que los recursos públicos necesarios quizás no bajen de los 5.000 millones de euros y  la presencia del sector público, a través del Frob, en los Consejos de Administración, y por lo tanto en la gestión, de varias entidades va a ser bastante activa, configurando uno  de los movimientos más amplios de nacionalización de un sector económico vividos en la economía española desde hace mucho tiempo.

Si la prima de riesgo puede ser reconducida a la baja, facilitando así la resolución de algunos otros problemas de la economía (como  el coste de la financiación pública, por ejemplo), ello dependerá en buena medida de los pasos que dé el Banco de España en las próximas semanas.