Parecía imposible, pero ya hay tres cajas en Bolsa

Con la colocación en Bolsa de Banca Cívica ya son tres los bancos de cajas de ahorros que han salido al mercado de renta variable, entidades que cotizan como los bancos privados y como las restantes empresas que tienen accionistas, a medias anónimos, a medias identificables. Las tres cajas han sudado para colocar sus acciones entre accionistas tanto individuales como institucionales. Las condiciones de mercado han sido bastante adversas para efectuar estas colocaciones, ya que los tres bancos debían afrontar algunos inconvenientes para ser admitidos con éxito por la comunidad inversores, ya que ni sus gerentes ni su trayectoria suministran informaciones adecuadas para que se pueda componer un historial sobre el que apoyarse. La única quizás La Caixa, cuyo banco, CaixaBank, siendo tan nuevo como los demás, sí que cuenta con una relevancia superior en medios financieros. Pero las condiciones generales del mercado han sido desastrosas a causa de las incertidumbre que se derivan del problema griego, a lo que se añaden ahora mismo otros factores, también negativos, como el bajo aprecio que los inversores en general tiene por la renta variable, en especial si se trata de España y, más aún, del sector financiero no globalizado.

En la colocación, al final, sobre todo en las dos que se han efectuado esta semana (la de Bankia y la de Banca Cívica), ha sido preciso un alto grado de intervención por parte de los colocadores para evitar que la riada vendedora se desbordase y acabase hundiendo la cotización. Se han empleado a fondo los bancos de inversión encargados de las dos salidas de Bolsa más recientes, lo que ha permitido sostener las cotizaciones en cotas muy similares a las del punto de partida, de forma que no parece haber habido grandes perdedores entre quienes adquirieron estos títulos.

Sobre todo, las dos colocaciones de esta semana han contado con la suerte de moverse en mercados fuertemente alcistas, ya que el Ibex 35 ha subido un 7% en los tres últimos días al calor de las expectativas que dan por resuelto el problema del rescate de Grecia. Por lo tanto, una cierta suerte se ha aliado con estas dos entidades para minimizar las pérdidas en los primeros días de su cotización, permitiéndoles soportar con buenos precios la riada de ventas que se suele producir en este tipo de operaciones tras su colocación en Bolsa. Habrá que ver si cuando el mercado se normalice y entre en fase de crucero, las dos cajas son capaces de mantener sus cotizaciones con un cierto decoro, es decir, sin grandes recortes.

A favor de las entidades juega el hecho de que los precios de salida, sobre los cuales ya se ha producido un ligero descuento adicional, eran ya muy bajos, implicaban unos descuentos sobre el valor teórico de las empresas de hasta el 60%. Hay quienes creen que estas dos entidades bancarias ya han visto su “suelo” de cotización, es decir, su valor mínimo. La rebaja para salir a captar capital ha sido brutal y lo normal es que condicione bastante la trayectoria futura de los bancos que han salido al mercado.

Pero la evolución futura de su cotización va a depender en gran medida de que sus gestores sean capaces de ofrecer resultados positivos lo antes posible, para entrar en el mercado de las valoraciones y de las apreciaciones de los analistas. A los inversores, los gestores de Bankia y de Cívica les han pedido casi un acto de fe, con pocos datos y unos historiales que por lo general invitaban a la escapada y a dar la espalda a tan arriesgadas inversiones. A la hora de la verdad, las colocaciones han contado con bastantes más inversores de los que se esperaban en las hipótesis más realistas.

Ahora, los gestores tendrán que darse prisa para demostrar que han sido acreedores justificados de la confianza de varios miles de inversores particulares e institucionales. Los dos bancos más fuertes de este trío de recién llegados (CaixaBank y Bankia) están entre los protagonistas más fuertes de la Bolsa española, uno en la tercera posición entre los bancos (CaixaBank, con una capitalización del orden de los 16.000 millones de euros, la octava del Ibex en importancia) y otro en la cuarta posición bancaria, con unos 6.500 millones de euros de capitalización, por delante del Popular. Son, en suma, pesos pesados del mercado bursátil español y del sector financiero. Su salida a Bolsa y la trayectoria que sean capaces de afrontar en los próximos meses tendrían que ser parte del éxito del saneamiento y modernización del sector.