Otra vez a subasta

Pasan los días sin que Grecia ofrezca signos palpables de corrección del rumbo y la Comisión Europea, mano a mano con el FMI, sigue sin saber qué hacer, a pesar del acuerdo, más de cara a la fotografía que con visos de cumplimiento, que el viernes parecían haber sellado Sarkozy y Merkel, dando la impresión de que todo estaba ya en vías de solución. Pero nada más lejos de la realidad. La nueva cita para llegar a algún tipo de compromiso satisfactorio para todos es el 3 de julio, es decir, dos semanas por delante, que parecen presagiar convulsiones permanentes en los mercados, con repercusiones especiales en los países más sensibles, entre los cuales se encuentra lógicamente España.

La novedad de los últimos días ha sido, sin embargo, el hecho de que el pelotón de los damnificados amenaza con aumentar de tamaño, ya que tanto Italia como Bélgica (dos países que estructuralmente tienen problemas de deuda posiblemente bastante más graves que España, ya que ambos superan el 100% de deuda sobre PIB) han sido incluidos en los últimos días en el grupo de países que ya se están viendo afectados directamente por el castigo que los mercados deparan a las economías con escasa capacidad para orientar por la senda debida sus finanzas públicas. Es más, Italia se ha situado algo más cerca de España en cuanto a prima de riesgo, con unos 200 puntos básicos. La española se ha movido este lunes en torno a los 264 puntos básicos.

Estas dos semanas, por lo tanto, se presentan movidas, con cita especial hoy martes cuando el Tesoro español ha de adjudicar Letras a 3 y a 6 meses de plazo, a unos tipos de interés que hasta el momento se han mantenido por debajo del 2% pero que pueden salirse del guión y darle un disgusto a la tesorería estatal. Las Letras a 6 meses de plazo se han subastado a principios de año a tipos superiores al 2%, pero en los meses más recientes habían abaratado su coste para el Tesoro, hasta situarse en torno al 1,8%. Las Letras a 3 meses están, según la última subasta celebrada, en el 1,4%. Son, en ambos casos, tipos de finales del mes de mayo, de forma que no deberían resultar superados de forma nítida en la subasta de este martes, en la que el Tesoro aspira a colocar más de 3.000 millones de euros.

Tal y como han sucedido las cosas en los últimos meses, problemas de cantidad posiblemente no se vayan a presentar, ya que los inversores están comprando incluso Letras de Grecia y de Portugal, eso sí, a plazos cortos. La financiación de un país bastante más solvente como es España a plazos tan cortos no debería plantear mayores problemas y el coste de emisión quizás no se dispare de forma especial. De no ser así, la sorpresa sería grande y preocupante.

La trayectoria de la deuda soberana sigue causando, en todo caso, serios problemas a un país como España que no debería encontrar tantos obstáculos para financiarse y encontrar dinero en los mercados, ya que nuestra deuda en proporción con el PIB no alcanza el 65%, un tamaño bastante mejor que el resto de los países europeos y por supuesto mucho más llevadero que el de Estados como Grecia, Irlanda o Portugal, incluso Italia y Bélgica. España debería estar sacando más provecho de los buenos años en los que la gestión de las finanzas públicas presentaba resultados bastante positivos, que llegaron a ser la envidia de Europa, claro que por entonces (como se ha sabido ahora) los ingresos que se anotaban en los balances públicos tenían algo de ficticio o, cuando menos, de producto perecedero. Lo malo es que, con ingresos bastante más bajos, España no ha sabido ajustar los gastos a la realidad y eso es lo que nos piden los inversores internacionales de forma acuciante.