Crédito, cada vez a más corto plazo

El Tesoro ha salido bien parado de la subasta doble de Letras, a 12 y a 18 meses, que estaba convocada para este martes. El éxito de la operación de colocación de deuda a corto plazo ha sido, no obstante, relativo, ya que el Tesoro ha captado bastante dinero, el que se proponía, pero ha tenido que ofrecer un nuevo incremento de los costes de emisión, en línea con el deterioro que estos días hemos padecido en el diferencial de tipos con Alemania o prima de riesgo. Esta semana era importante para la deuda pública española por las elevadas cifras que pretendía captar del mercado en las cuatro subastas previstas y porque además está en plena gestación la negociación del rescate a Grecia, país que se mueve al borde de la bancarrota, lo que no le ha impedido este mismo martes realizar una emisión de títulos a corto plazo, a 6 meses, por importe superior a los 1.600 millones de euros.

La precaria situación de Grecia y su mala imagen como economía nada bien gestionada ha colocado al país en un auténtico callejón de difícil salida, lo que no impide que el sector privado esté contribuyendo a financiar de forma activa sus necesidades de liquidez a corto plazo. Los países en situación financiera comprometida sólo pueden aspirar en estos momentos, y no sin esfuerzo, a captar dinero a muy corto plazo ya que nadie sabe lo que puede suceder en un período algo más dilatado de tiempo. De ahí que algunos de los países vulnerables no puedan emitir a medio y largo plazo. Para eso están los organismos internacionales, que en estos momentos son los que están prestando su apoyo a las tres economías más debilitadas de la zona euro. Sólo hay predisposición de prestar a corto plazo, como mucho a un año de plazo.

Grecia lo ha hecho a seis meses y este es posiblemente el riesgo máximo, en cuanto a plazo de amortización, que están dispuestos a correr los prestamistas privados. España ha emitido este martes a 12 y a 18 meses, plazos algo más dilatados, pero que se complementarán con emisiones a 8 y a 15 años el jueves, si bien los objetivos de captación de dinero serán en ese caso netamente inferiores, hasta 3.500 millones de euros como máximo, aunque el Tesoro se confirmaría con 2.500 millones. En la subasta a corto plazo de este martes, la captación fue en conjunto de 5.400 millones de euros cuando los inversores han presentado peticiones u ofertas por importe de unos 17.000 millones de euros, es decir, más de tres veces el importe finalmente emitido. Por lo tanto, España no parece tener en estos momentos un problema de crédito internacional, como refleja la elevada demanda para las emisiones a plazos de tipo medio, año y medio como máximo. Otra cosa será la doble emisión del jueves, en la que los compromisos temporales son bien diferentes. Será una prueba de mayor importancia para el Tesoro y para el crédito exterior de España.

La crisis de la deuda soberana, que afecta a todos los países que tienen unas cuentas públicas deficitarias y escasa credibilidad a la hora de corregir sus desajustes, está afectando algo más que de refilón a España, a pesar de que nuestra posición es bastante más airosa y solvente que la del grupo de tres países que ya han tenido que solicitar y recibir ayuda internacional. El mayor problema de España quizás resida en la poca credibilidad que ofrece la economía a la hora de ofrecer expectativas de crecimiento del PIB algo más firmes que las actuales, que rozan como mucho el 1%, un nivel de crecimiento que no es suficiente para generar empleo y, por lo tanto, no será capaz de contribuir a la resolución de los principales problemas de la economía.