Economía sin rumbo ni gobierno

Han aparecido en los últimos días algunas señales de notoria debilidad en las principales economías del mundo. Se ha llegado a especular incluso con la expectativa de un retorno a la recesión económica. Las Bolsas están desconcertadas ante el cúmulo de incertidumbres que pesan sobre la evolución de la economía, de forma especial en algunos de los países líderes. En otros que no son líderes, como España, la situación no acaba de enderezarse e incluso tiende a sumergirse de nuevo en el terreno de las tinieblas.

De hecho, la prima de riesgo, ese termómetro que confesaba Zapatero que era últimamente el que seguía con más detenimiento para conocer la pulsación del mundo del dinero sobre nuestra economía, va en los últimos días claramente a peor ya que el miércoles cerró por encima de los 230 puntos básicos (es decir, 2,3 puntos de diferencia piden los inversores para invertir en activos españoles respecto a lo que le exigen a los de Alemania) y este jueves se ha ido por encima de los 240 puntos básicos, ya que el tipo de interés español a largo plazo estaba la tarde del jueves en el 5,46% y el bund alemán se movía en torno al 3,02%. Había en las últimas horas un cierto pesimismo extendido entre los expertos, que aludían claramente al riesgo de que el diferencial se vaya por encima de los 250 puntos básicos este viernes, cifra desconocida que refleja la escasa fe, menguante, que los inversores tienen en nuestro país.

Pueden ser, en efecto, valoraciones no exentas de cierto grado de alarmismo, sobre todo porque en los últimos meses España había logrado distanciarse claramente del pelotón de los torpes de la zona euro (Grecia, Irlanda, Portugal). Pero la conducción de la economía española no es lo suficientemente válida como para que este distanciamiento se torne en confianza que permita a nuestro país acercarse al grupo de naciones que logran salir de la crisis con mayor eficacia y que están ya creando empleo de forma significativa. Pero no cabe duda que en las últimas fechas han aparecido algunas señales que muestran indicios de riesgo para España.

La primera es el incierto horizonte de la gestión política y económica del país, con un Gobierno totalmente desgastado, incapaz de imponer una normativa laboral a tono con las exigencias de una economía dinámica y competitiva con los demás socios europeos. La marcha de la reforma laboral y de la modificación del marco normativo de la negociación colectiva está siendo un absoluto desastre y lo último que se sabe nos conduce a un horizonte incierto en cuanto a la duración del estado de precariedad en el que vive la normativa laboral en España.

Lo cierto es que una de las partes del entramado, los empresarios, han dicho claramente que el texto que hoy viernes va a aprobar el Gobierno no es el que necesita el país para favorecer la inversión y el empleo. Y si lo dicen los empresarios, que son los que toman las decisiones de inversión sobre un fondo de expectativas que resulten ilusionantes, cabe suponer que la denominada reforma de los convenios va camino del fracaso. Zapatero sigue teniendo pavor a cualquier fruncimiento de cejas de los líderes sindicales y en estas condiciones es imposible gobernar a un país con opciones de futuro y de modernidad.

El drama de un país que carece de Gobierno digno de tal nombre (o sea, un Gobierno que tome decisiones y sea capaz de imponerlas) es ahora mismo el dato más negativo para nuestras posibilidades de recuperación económica, sobre todo porque se trata de un horizonte que se va a prolongar durante bastantes meses más, hasta marzo del año 2012. ¿No podría acortarse esta agonía, como han hecho nuestros vecinos portugueses? Los inversores de dentro y de fuera miran atónitos el panorama y ejercen de pesimistas cada vez con mayor dedicación. En esas condiciones, que la prima de riesgo española suba, hasta niveles desconocidos en España desde nuestro ingreso en la Unión, responde a una lógica bastante fácil de entender. La conducción de la economía está sin timonel y no tiene hoja de ruta. El Gobierno sólo atiende al elemental principio instintivo de su propia supervivencia.

A todo ello se han unido algunas circunstancias que ciertamente no nos favorecen. La futura subida de tipos de interés (en julio) va a ser un auténtico mazazo para las expectativas de recuperación de la economía española. Y eso también lo valoran de forma efectiva los mercados. Este jueves, las Bolsas de toda la Europa del primer nivel han subido. La española también. Pero la subida ha sido apenas una cuarta parte que la de Alemania y menos de la mitad de lo que han subido Francia o Gran Bretaña. Y los indicadores de riesgo pueden ir a peor en los próximos días.