Trichet medita la subida de tipos

El máximo responsable del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, preside este jueves uno de los últimos consejos de la entidad, ya que a la vuelta del verano hará las maletas para dejar paso al italiano Draghi, quien en octubre tomará las riendas del organismo responsable de la política monetaria de la zona euro. Hay una subida de tipos de interés en la hoja de ruta del BCE, aunque las previsiones la sitúan dentro de un mes, en julio, de modo que esta sesión podría ser considerada de trámite o de transición.

Aunque nunca se puede descartar una sorpresa y no está plenamente descartado que el BCE opte por subir ya 0,25 puntos, hasta el 1,50%, su tipo oficial, parece que la principal tarea de la entidad en esta reunión de junio será la de analizar la marcha de las variables que confluyen en la economía, básicamente la inflación (que se ha ido hasta el 2,8%, claramente por encima del 2% de objetivo a largo plazo), las necesidades de liquidez de las entidades financieras en un contexto que dista mucho de la normalidad (lo que obliga al BCE a inyecciones importantes de liquidez, ante la debilidad de los mercados de capitales), la dualidad del crecimiento económico que pervive dentro de la zona (con dos tipos de economías, creciendo a velocidades diferentes, con España en el pelotón de los torpes) y la evolución de los programas nacionales de ajuste, sobre los cuales ha tenido ocasión de pronunciarse precisamente esta misma semana la Comisión Europea. La inseguridad que domina los mercados financieros es otro de los asuntos que competen al Consejo de Gobierno de la entidad emisora europea.

El escenario en el que se mueve el BCE es, por lo tanto, de gran complejidad y pocas veces los márgenes de maniobra para ir en una u otra dirección habrán sido tan ajustados. Una subida de tipos de interés, incluso si se demora hasta el mes de julio y aunque sea de pequeño calibre, no es un buen argumento para una parte de la zona euro, en donde las expectativas económicas son modestas, incluso rozando el estancamiento en algunos casos.

La Europa periférica, España incluida, no tiene ahora mismo ninguna necesidad de subidas de tipos de interés, máxime cuando las tensiones de precios han estado muy motivadas por el despegue de los precios del petróleo, una variable que podría tener más aspecto pasajero y esporádico que de fondo. Más aún, en las últimas horas han llegado informaciones poco favorables desde la OPEP, rechazando un aumento de las cuotas de producción con la finalidad de enfriar los precios internacionales del petróleo. De momento, esta opción de subir los niveles de producción de crudo, parece interrumpida, lo que puede dar continuidad al problema de la inflación, en cuyo caso los países más fuertes de la Unión Europea, con Alemania a la cabeza, presionarán para endurecer la política monetaria. Alemania tiene una demanda interna muy sólida, proclive a la aceleración de las tensiones inflacionistas y es lógico que se encuentre presionando a favor de un endurecimiento de la política monetaria.

Quizás en este debate es en el que esté la llave de cualquier aceleración en el calendario de subidas de tipos de interés. Los países más avanzados de Europa vienen diciendo desde principios de año que ya llevan demasiado tiempo esperando las reformas y ajustes que deben realizar los países periféricos para salir de la crisis e incorporarse al grueso de la Unión. La paciencia tiene un límite y las resistencias que algunos Gobiernos periféricos encuentran para afrontar estas reformas internas están obstaculizando la convergencia entre los ritmos de crecimiento económico de los países europeos. Portugal ya ha cambiado de Gobierno y parece dispuesto a aplicar sus reformas. Grecia lo está haciendo a golpe de amenaza de asfixia financiera. Y España no sólo no hace casi nada sino que está demorando el cambio político que podría dar salida a la situación hasta la primavera del año próximo. Quizás a base de tanta espera, que no tiene visos de resolverse a corto ni siquiera a medio plazo, el BCE opte por adelantar los acontecimientos.