Salidas a Bolsa, sin calendario y a lo loco

Si nadie lo remedia, o el fracaso no lo impide,  varias compañías con aspiraciones importantes van a salir a Bolsa  a lo largo del mes de julio. Telefónica se ha  colocado en la lista de salida con su filial Atento. Bankia (es decir, el grupo  de siete cajas de ahorros que lidera Caja Madrid) tiene  pedida pista de despegue para los primeros días del mes de julio. La cadena de supermercados Día (filial de Carrefour) pretende también salir por esas fechas. Dos o tres cajas de ahorros están en la lista de salidas posibles, como banca Cívica o Mare Nostrum. Otro de los pesos pesados del sistema bancario español, CaixaBank-Criteria, pretende también  captar dinero en Bolsa por esas mismas fechas.

En fin, la lista parece  tan abrumadora como inesperada y sobre todo inoportuna por su falta de calendario de salidas. Menos mal que la mayor de todas las colocaciones previstas, la de Loterías del Estado, que es la de mayor envergadura con diferencia y posiblemente será la que mayor interés suscite entre los inversores, se deja para el mes de octubre, lo que  no quiere decir que deje de ser una amenaza para las otras colocaciones previstas, ya que habrá inversores que opten por no acudir a las primeras y reservarse para la de Loterías, que al final puede convertirse en la mayor operación de colocación de  la historia de la Bolsa española.

Está claro que todos los candidatos a salir al mercado de valores se la van a jugar de una u otra forma,  aunque para algunos (por ejemplo, las cajas de ahorros, es decir, los bancos que han creado las cajas de ahorros para asumir  su actividad financiera),  el riesgo de un fracaso puede ser mayor y las derivaciones del mismo también pueden ser de mayor alcance. Los riesgos que planean sobre todas estas operaciones son varios: el papel español no está en su mejor momento en cuanto a imagen internacional, la prima de riesgo española es muy alta (lo que condena a las compañías que salgan a Bolsa a descuentos importantes de su valor, es decir, a obtener mucho menos de lo que desean), la acumulación de ofertas es todo un ejercicio de mala gestión,… Para resolver alguno de estos despropósitos se podría requerir la mano responsable del regulador de los mercados, la CNMV, que parece estar rebasado por los acontecimientos, dadas las prisas que le llegan desde algunos sectores con especial apremio.

Pero no todas las operaciones son iguales. Hay en las últimas fechas una preocupación especial por el éxito de la colocación de Bankia en el mercado.  Se considera que la buena colocación de esta entidad sería un buen precedente para el resto de sus colegas y un factor de tranquilidad para el  conjunto del sector financiero español, de ahí que hasta los bancos privados consideren que el éxito es un dato esencial para la buena marcha del sector, que de este  modo desmontaría algunas de las prevenciones que tienen   muchos bancos de inversión y analistas internacionales sobre la verdadera salud de la banca española.

La aceleración en las salidas va a tener, en todo caso,  y en lo que atañe especialmente a las cajas, una no deseable implicación en los precios de colocación, ya que los descuentos que se le exigen a los emisores españoles son en estos momentos excesivos, según valoraciones de los interesados. Hay un descuento para los precios de salida ya asumido, el establecido por La Caixa, del 20% sobre su valor en libros.  Los descuentos en otras entidades financieras del sector oscilan entre el 30% y el 50% e incluso más en las restantes entidades. Las cajas no han hecho, por lo que se deduce de los análisis y valoraciones de los analistas internacionales, un buen ejercicio de transparencia contable ni han ofrecido las garantías suficientes de independencia y profesionalidad en la gestión futura de estas  entidades.

No hay propósitos firmes de acabar de una vez con esa politización e injerencia de las autoridades políticas que tanto daño ha hecho a las cajas en el pasado. Y estas son posiblemente las dos razones que condicionan el bajo precio y a la postre el éxito de las colocaciones en Bolsa.  El poder político ha cambiado de manos en muchas Autonomías en los últimos días. Bueno sería que los recién llegados (casi siempre pertenecientes  al PP y, por lo tanto, más comprometidos con la necesidad de independencia  frente al poder político de las cajas, si hemos de creer lo que dicen de puertas afuera) tomaran urgentemente las medidas pertinentes para dejar reducido el  peso de los representantes políticos autonómicos en los órganos de dirección de las cajas a la mínima expresión.  Es una de las responsabilidades que al PP se le podría exigir desde ya mismo.