Hay más torpes en el pelotón

En los últimos días han proliferado los toques de atención de las agencias de calificación y de los organismos internacionales a algunos países miembros de la zona euro en relación con la inadecuada gestión de sus finanzas públicas. España, que ha sido un cliente habitual de las presiones bajistas en los mercados durante estos últimos meses, ya que nos suelen situar como el cuarto eslabón en grado de debilidad de la zona euro tras Grecia, Irlanda y Portugal, por este orden, ya no está tan sola.

En los últimos días, el pelotón de los torpes se ha visto engrosado con la presencia destacada de Italia y de Bélgica. Son dos economías que parecen problemas muy similares a los nuestros pero que, en términos de endeudamiento público, están bastante peor. Y, sin embargo, casi nadie se había fijado en ellos a la hora de repartir castigos en forma de tipos de interés crecientes para su deuda y dificultades en la colocación de la misma. De modo que ya no estamos tan sólo ni siquiera tiene validez suficiente ese escalafón que situaba a España inmediatamente detrás de Portugal y como la siguiente víctima de las maquinaciones de los mercados.

El pasado viernes fue Italia, por medio de un aviso de la agencia Standard & Poor’s, la que apareció de golpe en los tablones de anuncios, con el riesgo de ver recortada su calificación, a la que de momento se ha situado en “perspectiva negativa”. No está de más recordar que Italia tiene una deuda pública que representa el 120% del PIB, es decir, está el doble peor que España, que tiene un 60,1% tras los últimos desaguisados de Zapatero (los datos son de Eurostat, a cierre del año 2010). Y su economía está casi tan anémica como la española a la hora de mostrar capacidad de crecimiento futuro. De Italia dicen que necesita tantas reformas económicas como España o incluso más. Bruselas le ha planteado la necesidad de reducir un 3% anual su deuda sobre PIB, lo que equivale a recortar en unos 46.000 millones de euros anuales su volumen de deuda en circulación. Tarea sumamente difícil y que resulta bastante más difícil de alcanzar que la exigible a España. Por razones no muy comprensibles, Italia no ha sido objeto de los ataques de los mercados, siendo como es una economía bastante similar en muchos aspectos y desde luego mucho peor que la española en cuanto a volumen de su deuda pública.

Otra advertencia de estos días le ha llegado, de la mano de la agencia Fitch, a Bélgica, otro de los campeones europeos del déficit y de la deuda pública en circulación, que en su caso representa un 96,2% del PIB, es decir, muy por encima de la deuda que pesa sobre el PIB español. Tampoco en Bélgica se han fijado apenas los mercados a la hora de poner en valor actualizado su potencial económico y sus equilibrios y grado de fiabilidad económico y financiero.

Estos días, además, se han producido revisiones a la baja de las valoraciones de algunos sistemas bancarios, no sólo el griego. También el británico, que muestra algunas deficiencias considerables. En todo caso, el nivel de deuda de Reino Unido en proporción a su PIB es del 80% y el de Alemania del 83,2%. Francia está e n el 81,7%. Más alejados, por lo malo, están Grecia (un 142,8% del PIB y subiendo raudo) o Irlanda, un 96%. Portugal está en el 93%. Italia, como señalamos antes, en el 120%, el segundo nivel más alto de deuda pública entre los países de la Eurozona. Mal de muchos, consuelo de tontos, dice el refrán.

Pero la fría realidad de las cifras en este terreno del endeudamiento público (el privado es otra cosa) no nos deja en tan mala posición. Eso sí, seguimos siendo un país anquilosado en las estructuras económicas y eso el mercado le asigna una lectura muy negativa en momentos como los actuales en los que la flexibilidad y la capacidad de adaptación son cuestiones básicas para afrontar la salida de la crisis económica.