Tres brotes nada verdes

El pasado viernes, España se encontró con una catarata de estadísticas   económicas nada reconfortantes. Además de la nueva subida de la tasa de inflación, hasta el 3,8%, se difundieron los datos de comercio minorista, con una caída del consumo del  7,9%, caída que no se veía desde hace unos años.  El trípode se completó con el tremendo aumento del desempleo y, sobre todo, el impresionante descenso de la ocupación, con una caída de unos 150.000 trabajadores, lo que ha elevado la tasa de paro, en un país que está viendo cómo desciende en paralelo la población activa, hasta los  4,91 millones de personas (4,79 millones en términos desestacionalizados, que son los más reales).

Las cifras de empleo y paro están superando con mucho los peores temores pero posiblemente a nadie más que a Rodríguez Zapatero obligan a una rectificación, cuando recordamos aquella “profecía” que formuló tal que un 3 de julio del año 2007, anunciando la inmediata llegada de España al paraíso del pleno empleo.  Aquel día, Zapatero dijo que España alcanzaría en la próxima legislatura el “pleno empleo” de forma “definitiva” y “no a cualquier precio”.

De no haber descendido con tanta fuerza la población activa  (resultado doble de un posible descenso de la población extranjera y de la menor intensidad en la búsqueda de empleo por parte de las personas “desanimadas” que han aumentado de forma considerable), el incremento del paro habría sido superior, incrementando los análisis ya de por sí bastante tremendistas que estamos viendo a   diario.

Los tres indicadores, por lo tanto, abonan la  impresión de que España no sólo no está frenando la crisis económica sino que esta podría haber experimentado un empeoramiento adicional en los primeros meses del año. La caída del consumo en un 7,9% durante el primer trimestre del año es tremenda, sobre todo porque  no entraba en las previsiones y porque acentúa un descenso que va se venía denotando, aunque ahora con tres puntos más de caída. El descenso de las ventas minoristas ha sido impresionante en el primer trimestre del año,  un 5,8% respecto al del mismo periodo del año pasado. Esta caída  de marzo refleja descensos tanto en los gastos alimenticios (un 5,6% de caída) como en los no alimenticios (un 9,8%), descensos que no reflejan en ningún caso los datos correspondientes a las ventas en estaciones de servicio. Es decir, la caída del consumo se está desarrollando muy al margen del impacto que podría tener  en el consumo privado el aumento del precio de las gasolinas.

Es difícil, a la vista de estos datos, sostener aún que la economía española esté registrando crecimiento en su PIB durante estos primeros meses del año, al menos durante el primer trimestre. Las revisiones de los datos de estimación del PIB trimestral posiblemente deban ser revisadas de inmediato y no sería descartable que en los próximos días vemos algunos recortes en los datos que tan alegremente nos venían anunciando una recuperación del PIB en estos primeros meses del año.

En cuanto a las terribles cifras del empleo, un dato resulta especialmente llamativo en la destrucción de puestos de trabajo. El número de españoles empleados descendió (según las cifras originales, sin desestacionalizar) en 256.0500 personas, de los cuales 82.000 españoles perdieron su empleo en la industria, una destrucción de empleo sin precedentes en el sector y que pone a la cabeza del deterioro a la industria española. También relevante resulta el hecho de que la destrucción de empleo ha comenzado a morder en el segmento menos protegido de la población ocupada, el de los trabajadores con empleo indefinido.

Hacía mucho tiempo que la crisis del empleo estaba afectando más a los empleados temporales que a los indefinidos, ya que el empleo temporal, por definición, es el que  puede ser interrumpido con mayor prontitud y menor coste. La erosión del empleo ha entrado ya de lleno en el segmento más difícil de despedir, por los elevados costes que ello conlleva para las empresas. Nada menos que 139.100  personas con empleo fijo perdieron su trabajo en el primer trimestre del año frente a las 54.300 personas que perdieron su empleo  temporal. Se trata posiblemente del salto cualitativo  más tremendo de las cifras de la EPA de este primer trimestre de 2011.