Toque de atención de S&P a EEUU

La desconfianza en los Gobiernos y en su capacidad para gestionar la economía con prudencia y sin derroches innecesarios está alcanzando máximos históricos. Que la agencia Standard & Poor’s denuncie públicamente nada menos que a la nación más rica del Planeta, Estados Unidos, por su falta de acuerdo en el manejo de las finanzas, es todo un acontecimiento. Estados Unidos pertenece a la élite de los 16 países que cuentan con calificación triple A (AAA) en el baremo de solvencia de la mayor agencia de calificación del mundo. Esa triple A expresa la capacidad de pago suficiente para hacer frente al pago y devolución de la deuda. Últimamente, el volumen de esta ya no parece ser un detalle decisivo a la hora de calificar a un país.

La deuda pública amasada por Estados Unidos representa en la actualidad alrededor del 100% del PIB, es decir, el país debería destinar el valor de su producción anual para pagar en un solo año toda la deuda. El paradigma del endeudamiento es Japón, que supera el 200% en deuda pública sobre PIB. La zona euro anda por alrededor del 90% debido al esfuerzo realizado en estos últimos años para insuflar liquidez a las economías, siempre a costa de poner dinero donde no lo hay, es decir, pidiéndolo prestado a los mercados. Alemania ha estado por encima del 80% en deuda sobre PIB y Francia roza el 100%. Italia y Bélgica han sido habitualmente los peores, en torno al 130%.

España dio pasos importantes en la reducción de la deuda pública generada durante la segunda parte de la era Felipe González, cuando estuvimos en máximos históricos, luego reconducidos en los años del PP (Rato y compañía) hasta niveles del 36% del PIB hace unos pocos años, hacia el año 2006, en pleno mandato socialista de Zapatero, cuando la economía crecía de forma entusiasta. Pero tanto entusiasmo como se puso en alimentar el ego nacional se trasladó en mayor cuantía aún a incrementar los gastos, no sólo los autonómicos, sino también los estatales. Cuando llegó la crisis, la máquina de gastar se aceleró y los ingresos se redujeron de forma espectacular. El resultado fue un boquete de unos 100.000 millones de euros anuales, que pesa ahora como una losa sobre nuestra economía, incrementando los tipos de interés, impidiendo el desarrollo saludable de las iniciativas empresariales privadas, exprimiendo la capacidad de pagar impuestos de ciudadanos y empresas y generando una muy perceptible desconfianza entre los inversores extranjeros hacia España.

Todo esto se está viendo estos días. Este lunes, por ejemplo, las Letras del Tesoro, uno de los instrumentos con los que se pide dinero al exterior para financiar el déficit público y poder hacer frente a las devoluciones de créditos anteriores, han aumentado su coste, como se esperaba, nada menos que en un punto (hasta el 3,5%) en el caso de las Letras a 18 meses de plazo. Los tipos de interés del mercado secundario de deuda a 10 años se han disparado hasta el 5,57%, su nivel más elevada desde que pertenecemos a la zona euro. Este miércoles, el Tesoro tiene que emitir precisamente Obligaciones a 10 años de plazo y todo parece indicar que el coste también se disparará al alza, hasta situarse a niveles del mercado secundario, es decir, en torno al 5,60%.

Las similitudes entre Estados Unidos y España son, a la vista de todo esto, bastante notables. Incluso España se encuentra en una situación mejor que Estados Unidos ya que nuestra deuda pública no representa el 100% del PIB sino algo más del 60%, que es el límite de lo que se considera empieza a ser peligroso, aunque España, dado los déficits públicos anuales que se avecinan estos próximos años, superará esta cota con crecer, quizás hasta alcanzar pronto, si nadie lo remedia, el 80% del PIB.

Pero España está lejos de ser la mayor economía del mundo como es la de Estados Unidos. Por ello, los inversores internacionales piden a la deuda emitida por EE.UU. un 3,40% de interés a 10 años, es decir, dos puntos menos que a España. La razón radica en que EE.UU. tiene una reconocida capacidad para hacer frente a sus deudas, para pagar lo que debe, además de otros muchas virtudes que los analistas de S&P se han esforzado este lunes en destacar quizás para pedir disculpas al coloso por la tamaña osadía de amenazarle con recortar su calificación si no se corrige.