Petróleo y turismo se neutralizan

La escalada de los precios del petróleo durante las últimas semanas está resultando perjudicial para la economía española y desde luego para los bolsillos de los ciudadanos. Esta subida de precios tiene su origen en el temor existente en los mercados de que el foco de inestabilidad del mundo árabe acabe ampliándose hasta el punto de poner en peligro los suministros de crudo, un combustible que sigue siendo vital para Occidente.

Sin embargo, el impacto de esta inestabilidad política, que se ha centrado sobre todo en la zona del Norte de África y en el Magreb (Túnez, Egipto, Libia…) nos ha traído también alguna repercusión económica favorable, que ha sido bastante visible en el sector turístico. Son la cruz y la cara de un conflicto político que podría estar solamente en sus primeros pasos, ya que la extensión de las protestas de los sectores más mentalizados y sensibles políticamente de estos países puede perdurar durante bastantes meses, hasta provocar cambios sustanciales en el mapa político del mundo árabe. Nadie se ha atrevido a pronosticar el alcance de estos cambios y de momento parece difícil que afecten a las monarquías absolutistas y teocráticas del Golfo Pérsico y de Oriente Medio, pero desde luego nadie está en condiciones hoy por hoy de descartarlo firmemente.

El impacto petrolífero en nuestra economía no está siendo, de todas formas, muy acusado, ya que el periodo de tiempo durante el cual España ha estado pagando el barril de crudo por encima de los 100 dólares ha sido, hasta el momento, bastante reducido. La subida de los precios finales ha erosionado la capacidad de compra de los ciudadanos pero las subidas actuales están muy lejos de las que experimentó la economía española durante el año 1974, cuando se notó de plano la crisis petrolera derivada de la guerra árabe-israelí del año 1973.

Lo que sí empieza a cuantificarse en el efecto positivo sobre la industria turística, que se ha encontrado con una sorpresa bastante agradable en forma de afluencia turística reforzada, lo que tiene una gran importancia sobre todo de cara a la inminente parada laboral de la Semana Santa, que suele ser un período de gran intensidad viajera y aumento considerable del gasto de las familias. El impacto positivo en el turismo no sólo es el que se produce como consecuencia de la llegada de más turistas extranjeros desviados desde otros destinos competidores, como Egipto y Túnez. También está teniendo un peso considerable el descenso del gasto de los españoles en el exterior, ya que han sido muchos los paquetes turísticos anulados por españoles que viajaban o tenían previsto hacerlo en las próximas semanas a la zona en conflicto.

La afluencia a las Islas Canarias, como 70.000 visitantes más en el mes de enero, parece ser el reflejo más directo de la modificación de los destinos turísticos realizada en las últimas semanas por los turistas extranjeros. Un 60% de la mejora del turismo en el primer mes del año radique en el aumento de los viajes a Canarias. El incremento del gasto medio también ha sido un dato destacable en el primer mes del año, según las estadísticas conocidas estos días. Ganar dinero a costa del mal ajeno no es un motivo de satisfacción, aunque tampoco esté justificado el aumento del precio del petróleo. Turismo y petróleo forman, en todo caso, una combinación susceptible de protagonizar importantes trasvases de dinero en la economía española durante los próximos meses.