Portugal y Alemania echan una mano

Al menos dos buenas noticias han jaleado este miércoles el estado de ánimo de los analistas e inversores que miran con prevención y celo lo que le pueda pasar a la economía española en lo tocante al contagio de los problemas de nuestro vecino ibérico. Por un lado, los inversores han apostado fuerte por la compra de títulos de deuda portuguesa, de forma que la doble emisión de títulos del vecino se ha visto suscrita en exceso; es decir, había demanda para dos o tres veces más de lo que el emisor portugués estaba solicitando al mercado. Alguno de los tipos de interés incluso ha bajado, cosa insólita para los tiempos que corren. La segunda noticia positiva para los intereses españoles es indudablemente la confirmación de que Alemania ha crecido el pasado año un 3,6%, es decir, el doble que el conjunto de la Eurozona y desde luego mucho más que España, en donde el crecimiento del año 2010 será nulo o levemente negativo.

De las dos noticias se pueden extraer algunas conclusiones aunque por el momento las autoridades económicas españolas no parecen en condiciones de sacar todo el provecho de las enseñanzas que se desprenden de ambas. El modesto vecino portugués lucha estos días contra viento y marea para no resultar engullido por la especulación de los mercados, que han colocado los tipos de emisión de su deuda en cotas bastante preocupantes.

Lo cierto es que Portugal lleva varios días sincerándose ante la opinión pública doméstica e internacional, rechazando el plan de rescate al que muchos analistas parecen condenarle de antemano porque –dicen las autoridades portuguesas – el país está cumpliendo los objetivos propuestos, que están orientados al saneamiento de la economía en breve plazo. Tanto es así y tan dura es la medicina que los socialistas portugueses están aplicando a su economía que el país entrará este año de nuevo en recesión tras haberla abandonado el año 2010, lo que no parece haber importado a los inversores. Entre ellos, conviene recordarlo, la banca española, que es el principal financiador exterior de Portugal.

Se conoce que los mercados, los inversores en suma, se están tomando bastante en serio las propuestas del Gobierno portugués y han demostrado este miércoles que están dispuestos a apostar por el pequeño país, lo que puede tener una importancia decisiva para frenar el movimiento de contagio de la crisis de la deuda, en beneficio de los portugueses, pero también de España y de Bélgica, los dos próximos candidatos a entrar en el purgatorio de la crisis de los bonos.

El Tesoro español tiene hoy una cita para encontrar el veredicto de los mercados a la calidad de la deuda española. Habrá que ver cómo han calado en los mercados las últimas manifestaciones de Zapatero en la filípica que lanzó a los empresarios a principios de esta semana, aunque el destinatario no era otro que el mercado. Las reformas de Zapatero, tantas veces enunciadas, siguen a paso de tortuga, que es como decir que están perdiendo su efectividad y retrasando innecesariamente la salida de la crisis económica.

La lección de Alemania es de otro nivel. La mayor potencia económica europea crece en base a un espectacular salto de las exportaciones y a una incipiente, pero bien visible, recuperación de la demanda interna, sustentada esta por un nivel de empleo que apenas se ha resentido durante la crisis porque la estabilidad del mercado laboral alemán es un modelo para las grandes economías capitalistas, sin que por ello el país haya renunciado a los postulados de la economía de mercado. Posiblemente trasplantar este modelo a España sea o ilusorio o de larga duración. Pero lo cierto es que lo han padecido o disfrutado cientos de miles de trabajadores españoles que pasaron por allí en los últimos lustros y a ninguno parece que se lo hayan tragado las cadenas de montaje ni que se haya quedado desnutrido por falta de ingresos para vivir decentemente. Alemania exporta más que nunca y da empleo más que nunca, todo un ejemplo de eficacia en la gestión de la economía y en el comportamiento de empresarios y sindicatos.

¿Hasta qué punto son válidas esas argumentaciones según las cuales Alemania está exportando paro, haciendo más competitiva a su industria en detrimento de los competidores? Como todo hay que decirlo, eso lo hacíamos los españoles cuando contábamos con autoridad para devaluar la peseta y tomar el correspondiente atajo para mejor competir con nuestros rivales en los mercados internacionales. Ese tipo de artimañas ya no son posibles en la Unión Europea por la sencilla arzón de que todos tenemos la misma divisa. Es más, a Alemania le ha estado costando más caro que a algunos de sus socios comunitarios la fortaleza pasada del euro, lo que dificultó seriamente sus exportaciones en un pasado no muy lejano. El sólido crecimiento económico alemán es posiblemente un acontecimiento con saldo positivo en la balanza de pros y contras. Tener un socio cercano, que es uno de nuestros principales clientes y uno de los mayores proveedores de ingresos a través de la balanza de servicios y de capitales, es un hecho en principio bastante positivo. Habría que hacer algo para aprovecharlo mejor.