La dura pelea por la financiación

No hay forma de que la prima de riesgo baje de los 2,50 puntos, es decir, de los 250 puntos básicos. Los mercados mantienen a España en el purgatorio de la desconfianza o, cuando menos, del desinterés. A las incertidumbres económicas se está uniendo en las últimas semanas la alta probabilidad de algún cambio político de envergadura ya que cada vez cotiza con menos valor la figura del actual presidente y hay serias dudas de que los socialistas no decidan cambiar el cartel electoral de cara al próximo mes de mayo, que se aproxima a marchas forzdas y en el que los españoles habremos de votar para elegir nuevos alcaldes y presidentes autonómicos.

El Tesoro acaba de anunciar ya su programa de emisiones de deuda soberana para el mes de enero y las perspectivas no pintan bien. Habrá lanzamiento de bonos a medio y largo plazo y de Letras del Tesoro a corto plazo. Seguiremos pagando en el primer mes del año 2011 que está a punto de entrar en escena un sobrecoste por pedir dinero prestado en los mercados internacionales y, por supuesto, en el mercado interior, en donde el Estado también coloca una parte significativa de su deuda, aunque a veces no rebase el 30% del importe total que se emite.

Las previsiones económicas que se manejan a nivel internacional nos están trayendo algunas sensaciones preocupanets adicionales. En las últimas fechas, China ha decidido aumentar sus tipos de interés, que ya los tiene en el 5,8%. Hay un ambiente de endurecimiento de las políticas monetarias, más palpable en China y en Estados Unidos, en donde la renovación de puestos en el directorio de la Reserva Federal (cambian cuatro integrantes del Comité) puede traer aires nuevos a los mercados.

En Europa, las discrepancias entre países del euro son cada vez más palpables. El crecimiento de la Eurozona muestra importantes diferencias entre países, con Alemania en posición destacada. Se estima que su PIB habrá aumentado este año un 3,7% y que en el año 2011 puede mejorar cerca de un 3%, es decir, algo menos pero más que en la mayor parte de la zona. No tardarán los alemanes en poner sobre la mesa un cambio de rumbo en la política monetaria del Banco Central Europeo, ya que hasta la fecha esta sigue orientada por la permisividad y la facilidad hacia las necesidades de una financiación barata que permita un razonable ritmo de crecimiento económico y en trodo caso una pronta salida de la crisis. Pero detrás de esta posición laxa y permisiva está el riesgo de atizar la inflación, riesgo que los alemanes no están dispuestos a correr, razón por la que en algún momento exigirán (ya lo están haciendo) a sus socios un reforzamiento de la disciplina fiscal, de control del gasto y, en todo caso, una conformidad cada vez más próxima a favor de un cierto tensionamiento en los tipos de interés.

Por lo tanto, en Europa puede haber una dura disputa por la captación de dinero que se resolvería a favor de los emisores más solventes y en detrimento de los más débiles, una selección que los mercados ya están haciendo. No en vano, el tipo a 10 años que se le pide a España ronda el 5,54% y el alemán está justamente al borde del 3%, incluso algo por debajo. Los emisores españoles, Estado y empresas, que van a salir a los mercados el año próximo (y saldrán en dosis elevadas, dada la perentoria necesidad de refinanciación pública y privada) tendrán que hacerse a la idea de que el año 2011 va a ser bastante duro para la pelea por la financiación.