La Bolsa y la banca

Ya quedan apenas cuatro sesiones hábiles de Bolsa para que finalice el año 2010, en el que el Ibex 35 está perdiendo un 15,35% desde que arrancó el ejercicio. El resultado que aparecerá en las tablas de cotización el próximo jueves, cierre anual, posiblemente no diferirá mucho del actual. Para la Bolsa española, este ha sido un mal año, marcado por el contagio de la crisis de la deuda y la persistente duda sobre el impacto que la crisis inmobiliaria e incluso la de la deuda está trasladando a las entidades financieras, que se encuentran entre las de mayor peso, por capitalización, en la Bolsa española.

De hecho, los bancos abundan en la zona de pérdidas del Ibex 35 ya que de los doce peores valores del año, seis (es decir, todos los que integran el selectivo) son entidades financieras, desde el Sabadell, que es el menos castigado pero que pierde un 21% hasta Bankinter, el de peor trayectoria, con una caída del orden del 39%, similar a la de uno de los grandes, BBVA, que también despide el año con un fuerte deterioro en su cotización. El Santander pierde casi un 30% y Popular algo más del 22%

El año ha sido, para los bancos y en términos bursátiles, bastante malo, a pesar de que sus resultados financieros y de explotación no indican que su situación financiera sea preocupante, ni de lejos. Será interesante ver cómo reacciona el mercado cuando se conozcan los nuevos exámenes de resistencia y la composición de los riesgos inmobiliarios que todas las entidades financieras españolas, bancos y cajas, deberán dar a conocer en las primeras semanas del año entrante. Todo parece indicar que el sector ha sido sometido a un castigo excesivo y que el mercado se ha colocado en una posición bastante peor de la probable. De ser así, el año 2011 puede ser incluso brillante para el sector financiero en términos bursátiles, aunque hoy por hoy la cautela domina en las actitudes de los inversores.

No obstante, los peores valores bursátiles del año han sido los del sector de la construcción, muy castigados por la caída en picado de la inversión pública y también porque en sus ocupaciones habituales están los asuntos inmobiliarios, en donde han cosechado pérdidas de diversa índice.

El año está a punto de cerrarse en el Ibex con tan sólo ocho valores en positivo de los 35 que integran el grupo de compañías más selectas. Entre los diez mejores valores del año en el Ibex, tres son constructoras, de las cuales dos se encuentran en la zona de ganancias, es decir, entran en el grupo de los ocho mejores del año. Un contraste curioso en el sector de la construcción, capaz de lo mejor (OHL y ACS) y de la peor del año (Acciona y Sacyr).

El rasgo posiblemente más destacado de la Bolsa en el año que termina, aparte de la debacle bancaria, es el acusado distanciamiento que presenta el mercado español respecto al resto de los mercados occidentales. Las empresas cotizadas, aunque desarrollan la mayor parte de su negocio fuera de España, no han podido sustraerse a la condición de país periférico que tiene España y que ha sido un auténtico calvario en los últimos meses. España ha transitado en las últimas semanas con una prima de riesgo que ha llegado a los 300 puntos básicos. Según muchos analistas, este elevado diferencial carece de sentido y la lógica acabará por reconducirlo hacia la zona de los 100 puntos básicos, en donde parece estar mejor de acuerdo con los méritos del país y, en lo que atañe a la Bolsa, con el valor de las compañías cotizadas.