La locomotora alemana

Acaban de conocerse algunas estimaciones de lo que está creciendo la economía alemana este año y  algunos pronósticos iniciales para el año próximo. Decididamente, Alemania se ha convertido en la locomotora de la Unión Europea, con un crecimiento del PIB del 3,7% previsto por los analistas privados, que contrasta con el 1,7% que se estima para el conjunto de la  Eurozona y con el leve retroceso que está  sufriendo este año la economía española, que ya en el año 2009  retrocedió un 3,7% y que en el año 2010 podría cerrar en tablas o con una caída del 0,2%, si damos por buenos los pronósticos de los analistas que elaboran las previsiones de Funcas (el servicio de las cajas de ahorros).   De las cifras se deduce, por lo tanto, que Alemania crecerá este año casi el triple que el conjunto de la Eurozona, lo que significa que en la práctica crecerá más del triple que el resto de la Eurozona cuando de esta se excluyen las variables de la propia  Alemania, cuyo peso en el conjunto de la UE ronda el 25%.

En estas últimas semanas, la posición de los alemanes en relación con el rumbo y las políticas comúnes de la zona euro han sido objeto de numerosas polémicas. Ha habido una especie de reproche bastante extendido que atribuye a Alemania, y en particular a sus dirigenets (ahora del partido conservador), una  abierta falta de solidaridad con el destino de la Eurozona y una incomprensión aguda hacia los problemas de los paíse sde la periferia, naturalmente con Grecia, Irlanda, Portugal a la cabeza y, no lejos, España e Italia.

Son los cinco países que peor están digiriendo la crisis, culpa en algunos casos de excesos anteriores (sobre todo  centrados en el  excesivo crecimiento inmobiliario) y de  algunos errores propios (gestión irresponsable de la actividad bancaria, caso de Irlanda), además de la dinámica adversa de la economía global, con descenso de la demanda y el consiguiente desfallecimiento de la capacidad exportadora.  Resulta dudoso que Alemania no esté dispuesta a arrimar el hombro en ayuda de sus vecinos,  ya que el destino del euro y de la Eurozona constituyen factores esenciales de la actual y futura posición de Alemania en Europa y en el mundo por claras razones de estabilidad económica y social y de liderazgo político.

No se entiende muy bien cómo se puede acusar a Alemania de socavar los cimientos de la zona euro si no es desde una actitud de ignorancia supina de  lo que ha sido la Historia de Europa en los últimos 50 años y la forma en la que se construyó la Unión Monetaria  durante los años 90, con la participación decisiva, todo hay que decirlo, de un estadista español de la envergadura de Felipe González.  Cuando sitúan a Zapatero al frente del pelotón de las plañideras que reclaman algo más de solidaridad a Angela Merkel, a la que atribuyen algunos de los males que padecemos, dan  ganas de recomendarle a, presidente del Gobierno español que beba en las fuentes de su propio partido político para que  conozca la verdadera aportación de Alemania a la construcción europea y al sostenimiento actual de la zona euro. Uno de los muchos problemas de Zapatero es la ignorancia atrevida con la que con frecuencia  afronta los problemas más candentes de la actualidad, demostrando no sólo una notable falta de tacto político y diplomático sino una ignorancia propia de quien ha empezado a leer los periódicos poco antes de acceder al cargo.

Lo cierto es que Alemania va viento en popa y ello no se debe obviamente a que esté aprovechándose del esfuerzo ni de   los sacrificios de sus colegas de la Unión Europea. ¿Sería bueno hacer la suma de las aportaciones  financieras  que los alemanes han realizado a la Unión Europea en los últimos 20 años y de los cuales tanto se ha beneficiado un país como España, recibiendo cada año ingentes sumas de dinero para consolidar una economía muy alejada de la media europea y que en los últimos años había llegado casi a equipararse en renta por habitante4 a la media de la UE?

El caso de Alemania es, en esta crisis, digno de estudio y  posiblemente constituye una lección para quienes  torpemente han estado gestionando algunas economías en la zona euro, particularmente la española.  Por fortuna para nosotros, Alemania va viento en popa y en alguna medida nuestras exportaciones se van a beneficiar de ello. No en la medida que hubiera sido deseable, ya que la industria española de este año 2010 no es ni de lejos la que era hace 15 años, cuando el mercado alemán, gracias  la competitividad del sector industrial español, era nuestra principal fuente de riqueza. Mejor haría el señor Zapatero preguntándose por qué Esñaña no puede aprovechar en el año 2010 con tanta eficacia y provecho el tirón económico alemán  como lo hizo en la anterior fase de expansión económica germana. En la erspuesta quizás encuentre algunas de las claves de nuestra decadencia económica e industrial.