Obama también rectifica, la economía lo agradece

Zapatero no es el único líder internacional del grupo que podría denominarse progresista que tiene que plegarse a los requisitos de la crisis y guardar, quizás para otra ocasión, sus ideales socio económicos. Un caso mucho más llamativo es el que acaba de protagonizar nada menos que el presidente estadounidense, Barack Obama, quien literalmente se ha cargado su programa electoral para dar respuesta a las nuevas necesidades del equilibrio legislativo que se ha producido en su país tras las últimas elecciones. Las motivaciones son diferentes en ambos casos, pero los dos dirigentes han tenido que aceptar cambios en la misma dirección, es decir, por la senda de la reactivación hacia postulados más conservadores.

Obama se ha tenido que tragar y prorrogar los recortes fiscales que había instaurado su antecesor, el denostado George Bush, en beneficio de las rentas altas, que disfrutan desde hace varios años de un menor tipo en el IRPF y de una tasa inferior en el impuesto de sucesiones. A efectos de esta medida, los ricos en Estados Unidos son aquellos que ingresan al año más de 250.000 dólares. El retorno de estos ciudadanos a la fiscalidad anterior se retrasará en suma dos años, prácticamente lo que resta para el mandato presidencial del actual inquilino de la Casa Blanca.

El presidente estadounidense quería suprimir estas medidas y algunas otras ventajas fiscales a los sectores más adinerados del país, como la aplicación de un tipo reducido para las plusvalías del capital y los dividendos. Es decir, Obama habrá de seguir durante dos años más con la política tributaria que diseñó Bush, una serie de medidas que tenían por objeto estimular la economía pero que se han convertido en la práctica en una auténtica reforma fiscal conservadora, justo lo contrario de lo que Obama pretendía. O, al menos, eso era lo que ofreció en su campaña electoral y que ahora ha debido rectificar de forma drástica. Ha logrado, en todo caso, algunas compensaciones para que su derrota en el legislativo fuera menos dolorosa, como la extensión de las ayudas a los parados y algunos retoques en el IRPF para las rentas medias.

Las medidas tomadas, que aún deben pasar un último trámite legislativo, han sido un auténtico revolcón presidencial y un disgusto sin paliativos para el partido que sustenta al presidente estadounidense, ya que después del revés de la reforma sanitaria, este cambio de rumbo en la gestión de la economía es una cuestión de importancia mayor. Posiblemente marcará un antes y un después en su etapa presidencial.

No obstante, el estado de ánimo de los analistas económicos dista de reflejar pesimismo ni decaimiento. Las medidas han sido saludadas de forma altamente favorable por numerosos expertos, que consideran que las perspectivas de recuperación de la economía estadounidense son a partir de este paquete de medidas más firmes y sólidas. Ya se están revisando al alza las previsiones de crecimiento económico para el año 2011, que es el ejercicio en el cual deberían surtir su pleno efecto los nuevos retoques, junto a la nueva estrategia monetaria de la Reserva Federal, que sigue sin dar los resultados esperados pero que ahora puede tener más oportunidades de éxito.