Los récords del Ibex

El Ibex 35 ha perdido este mes de noviembre el 14,3% de su valor, la mayor pérdida mensual desde la crisis de Lehman (mitad de septiembre del año 2008), cuando retrocedió en el mes de octubre siguiente un 17,03%. Por entonces, la crisis de confianza en el sistema financiero mundial, con epicentro en Estados Unidos, era generalizada. La fuerte caída de este mes deja al selectivo bursátil español más de un 22% por debajo de su arranque del año.

Este retroceso supera con mucho, para peor, el estado de las Bolsas de nuestros vecinos y socios comunitarios, ya que el DAX alemán, el mejor índice bursátil este año de la zona euro, gana desde enero en torno a un 14% (es decir, unos 36 puntos de diferencia en rentabilidad acumulada de los once primeros meses del año a favor de los inversores que operan en la Bolsa alemana). España y Alemania son los dos extremos del rendimiento bursátil este año, cuando se establecen comparaciones entre los principales índices de la zona.

A pesar de todo, el mercado bursátil español sigue cayendo. Algunos analistas de inversión no salen de su asombro por la profundidad de este deterioro bursátil, habida cuenta de que no se centra sólo en los bancos (que podrían ser los mayores damnificados por la crisis de la deuda soberana) sino que afecta de forma generalizada a numerosas compañías. Más aún cuando se contabilizan en la actualidad 17 empresas de las 35 que integran el Ibex 35 (es decir, la mitad) en las cuales más del 50% de su actividad empresarial se realiza ya fuera del territorio español. En cinco de ellas (Acerinox, Técnicas Reunidas, Grupo Santander, Grifols y Ebro Puleva) la proporción de negocio fuera del mercado español llega a superar el 70%. Y en una buena proporción, estas actividades foráneas ni siquiera se realizan en Europa, sino que tienen como escenario otros territorios alejados de la disciplina del euro.

Hay, según muchos analistas, una probable desproporción entre el estado real de las empresas españolas cotizadas y el valor que se les atribuye en la Bolsa en estos momentos, lo que ha llevado a algunos a señalar la oportunidad de compra que se presenta en estos momentos en el mercado español para un buen número de valores. Sólo atendiendo a una de las variables que se suelen utilizar para tomar decisiones de inversión (la rentabilidad anual del dividendo), nos encontramos con diez empresas cuyo dividendo ofrece una rentabilidad anual superior al 6%, aunque algunas de ellas (Telefónica o Santander, entre las de mayor tamaño) rozan el 10%, un hecho posiblemente histórico y que no será fácil ver repetido. Claro que cuando se habla de rentabilidad por dividendo hay que considerar el hecho de que el pago del dividendo es una decisión de los gestores de la empresa que depende del nivel del beneficio. Y este nivel es el que los mercados posiblemente están cuestionando en algunas de las compañías españolas cotizadas, sin más argumentos que la simple sospecha.

Otro de los indicadores clave para medir la oportunidad de inversión es el PER, es decir, las veces que la cotización de una compañía supera al beneficio por acción, lo que significa que una empresa está más barata o es más asequible para la compra cuanto más bajo es su PER. Pues bien, la fuerte caída de las cotizaciones a lo largo del mes de noviembre ha colocado a 13 compañías con un PER por debajo de 10 veces, otro hecho posiblemente histórico en el Ibex 35 y que podría suscitar algunas reflexiones a los inversores. ¿Es este un momento histórico para comprar renta variable española? Siempre se puede esperar un poco más con la secreta esperanza de una Bolsa aún más barata. Pero, ¿falta realmente mucho tiempo para que eso suceda? Algunos analistas hablan de mediados del año 2011 como el momento de la inflación. Sin embargo, las cosas se han acelerado tanto en noviembre y la caída ha sido tan rápida y acusada que quizás estemos cerca, muy cerca, del final del ciclo malo.