La falta de liquidez de los bancos

Estos dos días que vienen van a resultar agitados, más aún, para los mercados financieros y de capitales. Hay en el horizonte inmediato tres citas, una de ellas hoy miércoles y otras dos el jueves. La del miércoles es una subasta de dinero líquido del Banco Central Europeo (BCE) a tres meses de plazo que formaría parte de la rutina de no ser porque el jueves hay otra cita importante en el mercado. Ese día han de amortizarse los 442.000 millones de euros que el BCE subastó de forma extra hace un año para aliviar los problemas de liquidez del sector financiero en la Eurozona. Fue una subasta fuera de lo común por su plazo y, sobre todo, por su cuantía. Con ella, el BCE pretendía dotar de liquidez al sistema bancario por unos cuantos meses, pasados los cuales se suponía que la situación estaría ya normalizada.

Pero no ha sido así y los bancos se encuentran hoy a la quinta pregunta en materia de liquidez debido a la inexistencia, aún, de un mercado interbancario digno de tal nombre. Es decir, los bancos no se prestan dinero entre sí a causa de la desconfianza que existe en el mercado y que penaliza de forma especial a los bancos de países como España, además de los países de la periferia europea mediterránea. Por lo tanto, el día de la amortización de esos 442.000 millones de euros los bancos se van a ver sometidos a una importante presión. Los bancos españoles representan el 16,5% de la financiación que concede el BCE, un porcentaje algo superior al peso de los bancos y cajas españoles en el sistema bancario y financiero europeo.

Es de suponer que este miércoles, un día antes de la subasta, se hagan con dinero suficiente para amortizar los créditos a un año que le vencen el jueves. Es decir, muchos bancos europeos van a reciclar estos días liquidez que les ha prestado el BCE desde el plazo de los doce meses al de 3 meses. O sea, un plazo sensiblemente inferior, que puede además generar tensiones en los tipos de interés a corto plazo. El cambio refleja un cierto deterioro de las condiciones de financiación de los bancos que, tarde o temprano, acabará traduciéndose en problemas de disponibilidad y coste del crédito para los clientes bancarios, empresas y particulares. El BCE no ha querido renovar a un año los créditos concedidos hace doce meses y obligará a los bancos a refinanciarse cada tres meses por esos importes.

Hay ciertas razones de peso para que lo haya hecho así, ya que se trataba de una medida excepcional y, por lo tanto, no es deseable que se prolongue en el tiempo. Hay razones de índole monetaria, ya que el banco emisor europeo no puede dejar de lado el control de la liquidez y el cumplimiento de los objetivos de inflación. Pero ha pasado un año y ni el mercado interbancario (que debería ser el financiador natural de los propios bancos) funciona ni las necesidades de liquidez han menguado. La situación es incluso peor que hace un año. El BCE lo ha discutido con calma y ha llegado a la conclusión de que lo mejor es colocar a los bancos en el disparadero de una refinanciación permanente de sus necesidades de liquidez, a ver si entre tanto el mercado interbancario reacciona y suple el papel que hoy está jugando de forma transitoria el BCE.

Por lo que estamos viendo estos días, el problema dista mucho de estar en vías de solución. Este martes, los grandes bancos europeos, en especial los españoles, han sufrido fuertes penalizaciones y sus cotizaciones han experimentado un duro castigo, que refleja la desconfianza que aún reside entre las entidades y que se centra de modo especial en los países con mayor riesgo país. Es decir, en los bancos pertenecientes a las economías débiles, como la española.

La vicepresidenta económica, Elena Salgado, ha urgido este martes una vez más a que se publiquen los resultados de las pruebas de esfuerzo de los grandes bancos europeos, con la esperanza de que esos resultados, que sitúan a los dos mayores bancos españoles como los más solventes de la Eurozona, calmarán los ánimos de los mercados. España está en una peculiar posición de país débil con bancos fuertes, pero el mercado alinea por la baja. Es decir, el endosa a la banca la mala imagen de la deuda pública, en vez de premiar a la deuda pública española de un país que cuenta con los bancos más solventes de la Eurozona. Así están las cosas en los mercados.

Un tercer elemento entra en juego mañana jueves, la subasta de bonos a 5 años del Tesoro. La recaudación esperada es de 2.500 millones, aunque admitiría un máximo de 3.500 millones de euros. Será un nuevo test para los activos públicos españoles, aunque este martes la prima de riesgo se ha vuelto a disparar por encima de los 200 puntos básicos en el plazo de 10 años, fenómeno últimamente habitual cuando se aproxima una salida del Tesoro al mercado y algunos intermediarios aprovechan para forzar los tipos de interés al alza para obtener mejor renta para sus créditos el Tesoro.