Suben las hipotecas pero no cunde la alarma

El Euribor se encuentra en los últimos meses en la tasa más baja de la historia. Aunque en mayo ha subido un poco, hasta el 1,249%, el indicador de referencia de las hipotecas está prácticamente en el suelo, por los suelos. Mayo ha sido el segundo mes con subida, aunque se trata de unas pocas centésimas. Antes, el indicador había bajado durante dos años de forma consecutiva cada mes.

La crisis del sector inmobiliario, que tiene ya poco más de dos años de historia a sus espaldas, nos ha pillado con el tipo de las hipotecas más bajo de la historia. Menos mal, porque de no haber sido así, la secuencia de impagados habría sido infernal. Los impagados suelen ser cosa habitual en épocas de tipos altos. Por fortuna, esta crisis se ha suavizado notablemente gracias a la modestia de los tipos de interés y al hecho de que las entidades financieras siguen manteniendo una férrea competencia por ver quien coge más clientes a base de darles los tipos más bajos. Pocos podrán decir que se han quedado sin piso por culpa del banco, que le machaca a intereses. La crisis inmobiliaria mayor que hemos visto en nuestra historia económica ha coincidido con la época de mayor distensión monetaria o, al menos, de tipos de interés más bajos nunca conocidos. Posiblemente ha sido esa coincidencia la que ha dado una dimensión mayor a la crisis.

La eterna discusión de estos últimos años sobre quién tiene la culpa de las crisis financieras, si los bancos centrales por bajar los tipos en exceso y las entidades financieras por darles crédito a todos los clientes que se presentan en las oficinas, o los banqueros sin escrúpulos que se han dedicado a la ingeniería financiera manejando las carteras de créditos de dudosa solvencia como si fueran oro empaquetado, tiene partidarios en las dos orillas.

Lo cierto es que con créditos hipotecarios tan bajos como los que estamos teniendo desde hace unos años, la tendencia lógica de los ciudadanos es la de endeudarse y adquirir bienes sin demasiados miramientos sobre el futuro. Nunca el crédito había alcanzado una dimensión socialmente tan amplia como hasta ahora. Y no sólo en países como España en los que el endeudamiento personal y familiar tiene una tradición más bien limitada. También en economías fuertemente desarrolladas, como la de Estados Unidos, en donde la hipoteca es el centro de la actividad financiera de las familias, al convertirse en el instrumento de aval para el consumo de todo tipo de bienes y servicios.

En países como España, en donde la crisis económica y el elevado desempleo coinciden con tipos de interés excepcionalmente bajos por primera vez en la historia, el retorno de los tipos de interés a niveles más normales puede resultar una auténtica catástrofe. La situación quizás sea algo menos dramática en otras economías europeas, pero posiblemente no muy distinta. Es explicable que las autoridades económicas y monetarias europeas y españolas estén tratando de alargar lo máximo posible la etapa de tipos de interés moderados, sobre todo ahora que ya no son un estímulo para el endeudamiento irracional y poco medido, como sucedía hasta hace dos años. Quizás tengamos tipos de interés algo más altos que los actuales pero la moderación monetaria puede tener vida más bien dilatada. De lo contrario, salir de la crisis sería poco menos que tarea imposible.