Atracones de récord: los platos más pantagruélicos que ha cocinado el ser humano

“Tengo más hambre que el perro de un ciego”, “tengo más hambre que un huérfano el día de la madre” o “me comería un pingüino adobado” son algunas de las recurrentes expresiones a las que recurrimos cuando el apetito aprieta y las tripas comienzan a sonar para sugerirnos que ha llegado la hora de manducar. Los hay que son capaces de contentarlo con apenas un triste sándwich de mortadela o una insípidas galletas de arroz. Luego también los hay que se ponen y, antes de que se den cuenta, han cocinado para alimentar a un regimiento y provocar no pocas indigestiones. ¿No querías sopa, estómago? Pues toma tres tazas.

¡Guacamole para todos!

Recientemente, en la localidad mexicana de Concepción de Buenos Aires, 1000 personas se pusieron de acuerdo para superar todos los récords conseguidos hasta la fecha preparando guacamole. Con un espíritu reivindicativo, un numeroso grupo de estudiantes de cocina y voluntarios prepararon nada más y nada menos que tres toneladas de esta salsa tan típica de este país. La duda que nos queda es: ¿cuántos kilos de nachos tuvieron que comprar para que no sobrase nada?

Perritos calientes a la velocidad de la luz

El intrépido alemán Andre Ortolf sintió un poco de hambre un día y se le antojó un perrito caliente. Pero claro, en plena faena, tuvo el presentimiento de que con solo una salchicha y su correspondiente bollo de pan no tendría bastante, por lo que se preparó unos cuantos. Tal fue la maña que llegó el día en que fue capaz de cocinar hasta 11 perritos calientes en un solo minuto. Ni el mismísimo doctor Octopus, con sus brazos de metal, sería capaz de vencerlo.

Patatas fritas a gogó

Aunque por su nombre hubiera sido más apropiado intentar batir otro récord, en la ciudad griega de Naxos se propusieron plantar cara a quienes reunieron freidoras suficientes en Estados Unidos para cocinar más de 450 kilos de patatas fritas. Ni cortos ni perezosos, 40 voluntarios se pusieron manos a la obra para pelar 1500 kilos del tubérculo que después pusieron en la sartén para superar en más de 100 kilos a sus contrincantes del otro lado del Atlántico. En total, la báscula electrónica marcó 554 kilos y selló un nuevo récord. ¿Tendrá alguien el valor de intentar superarlo?

Los nachos no podían faltar

Pese a que no fue en la ciudad griega, en Kansas fue donde un grupo de fanáticos de este delicioso aperitivo salado también hicieron de las suyas para darse un homenaje de gigantes dimensiones. El tentempié se les fue de las manos y cuando quisieron darse cuenta habían preparado nada más y nada menos que 2126,89 kilos de nachos. Y no les faltaba detalle alguno: además de los 347 kilos de pan, le añadieron más de 183 de salsa y otros 416 de carne y alubias, y lo aderezaron con más de 997 de queso. Esperemos que después no pidieran un plato principal.

Cerdos del mundo, temblad

Eso sí, cuando de preparar comida para alimentar a un pueblo entero se trata, parece que los mexicanos tienen todas las de ganar. En la ciudad de Mérida, el gusanillo picó a 47 miembros de la fundación Produce Yucatán que se metieron entre fogones y, en lugar de preparar solamente una ración de cerco asado, cocinaron más de 6626 kilos. Contaron con el apoyo de 250 estudiantes de la región que se armaron de valor para preparar miles de raciones de la clásica cochinita pibil al estilo de esa región mexicana.

Pollos, vosotros tampoco os libráis

Aunque una conocida marca estadounidense de pollo frito trató de establecer una nueva marca para que nadie se atreviese a poner en duda su supremacía, un grupo de japoneses de la ciudad de Yonago a los que el estómago pedía un piscolabis se pusieron el mandil con el fin de evitar que la firma se llevase la palma. Armados con freidoras y cantidades ingentes de aceite, se metieron en la cocina para preparar 1530 kilos de pollo frito. Ahí es nada. Y ellos no eran los único hambrientos de la ciudad: sus paisanos también estaban con el apetito abierto y tardaron apenas una hora en acabar con toda esa ingente cantidad de comida.

Un banquete algo más saludable…

Porque no todos los platos pantagruélicos podrían ser fritanga, también hay quien ha apostado por algo más saludable y más apropiado para los paladares exquisitos del lugar. Fue en 2010 cuando el chef Ramzi Choueiri y hasta 300 alumnos de la universidad de Beirut cocinaron 10.452 kilos de hummus que sirvieron en un plato de cerámica de más de 7 metros de diámetro que un arquitecto local había preparado para la ocasión. En este caso, las panaderías de la ciudad harían su agosto vendiendo piquitos de pan.

Un atracón de grasiento pescado

Los británicos también han sentido lo que es tener más hambre que el perro de un ciego y cuando han tenido que ponerse las botas lo han hecho a lo grande. Además, para demostrar la enorme devoción que sienten por su gastronomía, lo han hecho recurriendo al clásico ‘fish and chips’. Un restaurante londinense preparó la ración más gigantesca de este tradicional plato, que pesó 47,75 kilos. Ahí es nada. Por supuesto, con sus patatas fritas, faltaría más. Lo que no se ve por ninguna parte es la salsa. ¿Habría suficiente?

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Con información de Reuters, The Telegraph, Guinness World Record y World Record Academy

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