El caso es aligerar: pasamos más tiempos sentados en el váter que haciendo ejercicio

Un estudio en Reino Unido ha revelado que sus habitantes pasan más tiempo a la semana sentados en el retrete que haciendo ejercicio. ¿Creen los anglosajones que existe una vía más rápida y prosaica para perder peso? No es del todo improbable, pero lo que esta encuesta indica de verdad es que la vida moderna es tan sedentaria como caricaturizable. Y aunque echar horas sobre el trono durante la semana pueda tener sus razones del todo legítimas, resulta preocupante que estas superen a la que dedicamos a mover el cuerpo.

Existe un momento del día que toda persona sabe apreciar, un rito que por su solemnidad te convierte por unos minutos en el centro del universo y eso es indiscutible. El doctor Anish Sheth, un gastroenterólogo de la Universidad de Princeton, describe la sensación de defecar como ‘poo-phoria’, algo así como la euforia de cagar. Quizás sea este el motivo por el cual los ingleses (aunque se trata de un estudio extrapolable a todo Occidente) registran un promedio de tres horas y nueve minutos sentados en sus inodoros cada semana.

En cambio, pasan una media de 90 minutos siendo activos a la semana, dato que llama bastante la atención. Dejando la salud aparte, ¿nos hemos vuelto más hedonistas? El doctor Sheth explica en su libro ‘What’s Your Poo Telling You?’ (‘¿Qué dice tu popó de ti?’ en castellano) que efectivamente hacer caca es un placer por motivos físicos y biológicos. El movimiento de tus entrañas estimula el nervio vago, que desciende desde el cerebro hasta el colon pasando por el corazón hasta el estómago. Cuando este nervio es estimulado causa sudores y escalofríos, haciendo caer tu ritmo cardiaco y presión sanguínea.

Si además en esta catarsis la materia fecal es grande, el sobreestímulo del nervio vago puede hacer incluso que te desmayes. Quizá sea esta la razón por la cual el estudio muestra una media de tiempo tan larga, que muchos encuestados se queden muñeco después de sentarse en el trono de porcelana. Pero en realidad el trance que explica el doctor Sheth es relativamente breve y fugaz: no podemos tirarnos más de tres horas a la semana en pleno éxtasis escatológico. Por lo tanto, el tiempo sobre el váter está marcado más bien por el rito, y de eso tienen la culpa los malditos ‘smartphones’.

Hace unos años la ceremonia de acudir al baño solía ir acompañada de un taco de revistas o de prensa del día, puesto que la liturgia invita a leer algo mientras. Pero parece que los ‘smartphones’ han desequilibrado la balanza y hoy la gente echa más horas de las que debe porque el móvil suele ser prioridad frente a limpiarse el culo. La gente aprovecha el momento de irse a hacer cosas mayores al baño para repasar las redes sociales o leer la prensa, un ‘break’ bastante habitual en las oficinas.

Este estudio destapa la tendencia de esta sociedad posmoderna hacia la inactividad y la vaguería. El tiempo dedicado a plantar un pino en el baño no debe alarmarnos, pero sí servirnos de referencia para darnos cuenta de lo sedentarios que somos. Y nuestro cuerpo está diseñado para disfrutar del placer de defecar, pero también para estar en movimiento y ejercitándose.

Según la encuesta, un 26 % de la población hace ejercicio durante 30 minutos o menos a la semana. Se trata de un nivel un tanto ridículo de actividad física teniendo en cuenta que el Servicio Nacional de Salud en Reino Unido recomienda unos 150 minutos por semana de ejercicio moderado, véase el ciclismo o la caminata rápida de Rajoy. El caso es que le estamos dedicando más tiempo a hacer de vientre que a movernos, y esto seguramente tenga más que ver con lo vagos que somos que con el placer de sentarse en el váter.

Habrá quien defienda que en este arte de pasar de lo abstracto a lo concreto sentado en un inodoro no solo tiene que ver el hedonismo sino con la salud, puesto que también se suda y se pierde peso. El problema aquí no es suplantar una por otra, ya que no podríamos vivir sin evacuar nuestros estómagos ni sin hacer ejercicio tampoco, aunque esto último habrá quien lo discuta. Lo ideal es repartir nuestro horarios de manera que todo tenga su justa dedicación, y si eres de los que te gusta alargar el ritual sobre el retrete no debes avergonzarte, pero que ello no te reste tiempo de cosas más importantes.

En esta encuesta a 2000 adultos ingleses también se reveló que tan solo el 12 % de la gente sabe qué cantidad de ejercicio es necesaria a la semana para mantener una buena salud. Quizás esta tendencia por la inactividad y el creciente gusto por los asientos, especialmente si son de porcelana, acabe en una distopía como la que nos mostraba la película de Disney ‘Wall-E’, donde todos terminaremos desparramados en sillas mecánicas babeando y hablándonos a través de pantallas.


Con información de The Telegraph y Pijama Surf.

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