Sin plumas y a lo loco: los puristas que dibujan a los dinosaurios tan feos como eran en realidad

Aunque suele ser habitual que ocurra al revés, la realidad no siempre supera a la ficción. Y tal y como está el patio, resulta sorprendente a la par que complicado rebasar lo que nos podemos encontrar sobre la faz de este planeta. Pero la mente humana funciona así: le gustan los retos. Por esto mismo, muchas de las imágenes que tenemos de otros seres que antes habitaron la Tierra o de moradores de otros rincones del universo simplemente se han construido en nuestra mente gracias a la literatura o al cine; pero claro, esto no siempre coincide con lo que realmente ocurrió. Por ello, los dinosaurios que nos mostró Steven Spielberg en ‘Parque Jurásico’ poco se parecen a los que realmente estuvieron pululando por estos lares que hoy descuidamos.

Aquellas temibles fieras, con dientes afilados, escamas y gigantescas dimensiones que vimos en la gran pantalla y de las cuales cualquiera de nosotros huiría despavorido nada más encontrárselas parecen distar bastante de los seres que hace millones de años campaban a sus anchas por este planeta. Así al menos lo creen C.M. Kosemen y John Conway, dos referentes del paloarte que junto con Darren Naish se propusieron mostrar al mundo cómo eran de verdad aquellos seres ya extintos.

Y sí, como podréis imaginar, debemos eliminar de nuestra mente todo lo que Spielberg nos mostró en la gran pantalla, la representación más humana que vimos en la serie de televisión ‘Dinosaurios’ o los personajes de la entrañable cinta ‘En busca del valle encantado’. Al parecer, según los estudios realizados al respecto y  las investigaciones a partir de los restos fósiles encontrados, poco o nada tendrían que ver los dinosaurios que la cultura popular ha construido en nuestra mente con los que realmente existieron.

Una de las principales diferencias que resaltan los expertos de lo que hemos visto en la gran y pequeña pantalla respecto a los seres que un día anduvieron por aquí es la cabeza. Siempre hemos tenido la idea de que era muy similar a la de los cocodrilos y algunos otros reptiles de este tipo, pero lo cierto es que hay algunos detalles que distan de la realidad. Por ejemplo, según aseguran los expertos, el hecho de mostrar siempre su dentadura, de forma que parecían lucir una sonrisa en todo momento al mostrar sus afilados y temibles colmillos, no era tal que así. Pero claro, de esta forma aparecían mucho más feroces, y en el caso de ‘Jurassic Park’ era un atractivo aliciente para vender entradas.

Lo mismo ocurría con el tamaño tanto de las molleras como de las garras. Al contrario de lo que indican los restos encontrados de estos antiguos habitantes de la Tierra, sus dimensiones no eran tan gigantescas como el cine y la literatura nos habían contado. Aunque no serían precisamente pequeños, quizá no tendrían el tamaño que se nos ha mostrado y que, según C.M. Kosemen, acababan por ser casi caricaturas de los seres que se extinguieron millones de años atrás. Claro que, al igual que sus dentaduras, este no dejaría de ser un detalle más para hacerlos temibles y así conseguir engatusar a los espectadores.

Los paleoartistas también destacan los errores que en ocasiones se cometen con la piel de los dinosaurios. Aunque, por ejemplo, los miembros de la familia de ‘Dinosaurios’ (salvo la del pequeño bebé Sinclair) y los gigantescos seres a los que los humanos visitaban en ‘Parque Jurásico’ parecen gruesos y duros como pocos, los expertos señalan que se han olvidado aquellos tejidos más blandos que tienen los animales de hoy en día y que ya tenían entonces los dinosaurios.

También hay ocasiones en que se han ilustrado, sobre todo aquellos con alas capaces de volar, con su piel repleta de plumas, de una forma sumamente similar a los pájaros que hoy sobrevuelan nuestras cabezas. No obstante, los expertos aseguran que los dibujantes que han realizado esas representaciones de los dinosaurios no se han documentado de forma apropiada, porque aquellos seres tenían plumas, sí, pero de una forma menos uniforme que las aves: podían tener en el codo, en las rodillas y en distintas articulaciones, y sus colores distaban mucho de los que la cultura popular nos ha mostrado.

En cuando al color, según Kosemen y Conway es uno de los elementos que más ha cambiado respecto a lo que realmente ocurrió. No solo las plumas, que siempre se han mostrado sumamente coloridas, sino también la piel de aquellos seres que un día anduvieron por este planeta. “El color más probable para cualquier animal es el marrón grisáceo, pero diríamos que pintar los dinosaurios siempre de marrón grisáceo en realidad es engañoso. A veces serían de colores brillantes”, apunta John Conway.

Eso sí, que conste que el hecho de que los dinosaurios no fueran tan temibles, gigantescos y feroces como se han representado en la cultura popular no quita que realmente no fueran así, porque las teorías de estos paleoartistas pueden verse refutadas por las futuras generaciones de investigadores e ilustradores con inquietud por saber de aquellos seres. Así que, quién sabe, si bien hoy la realidad no supera a la ficción, puede que más adelante sepamos que efectivamente el ‘Tyrannosaurus Rex’, el ‘Arrhinoceratops’ o el ‘Astrodon’ sí que fueran como Spielberg o los dibujantes de Disney nos los mostraron. En lo que a buen seguro todos coincidirán es que no existió ningún dinosaurio como Barney. Eso está claro.

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Con información Atlas Obscura, Scientific American y Buzzfeed

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