El artista que retrata a los magnates de la tecnología con excrementos y algoritmos

Un nuevo artista ha irrumpido en las calles de Nueva York, un digno sucesor de Banksy y toda su prole de grafiteros irreverentes…, pero quizás en una versión más ‘geek’ y milenial, por aquello de que utilizar drones e inteligencia artificial en la creación de obras. Firma sus obras como Katsu y no es todo vanguardia, también le gustan las técnicas más prosaicas como pintar con sus propias heces. El caso es que las ‘performances’ de este subversivo grafitero giran en torno a la crítica de los nuevos dioses de nuestra era: los magnates de la tecnología.

Para promocionar su nueva exhibición, titulada ‘Criminales de la Inteligencia Artificial’, Katsu ha empapelado de arriba abajo la ciudad de San Francisco con un curioso póster. En él se puede observar una foto retrato de Elon Musk, actual director ejecutivo de SpaceX y Tesla, un tanto más joven que ahora. Al menos sobre el papel, porque el tipo que aparece en la imagen, tomada allá por finales de los años 90, aparenta estar mucho más cascado que el que se ve ahora paseando por Silicon Valley. Musk ha conseguido conquistar a todos sus fans a través de sus innumerables virtudes (como su inteligencia, su ética de trabajo, sus cohetes espaciales o su vida amorosa), pero hay una de la que aún no ha explicado nada: su poderoso cabello autorestaurador.

Musk estaba entrando en esa época en la que la frente te empieza a medir tres palmos y el flequillo te nace casi en la coronilla, pero consiguió parar aquel tren sin frenos llamado alopecia e incluso cambiarle el sentido, puesto que ahora luce un pelazo. Katsu explica de la siguiente manera por qué ha tapizado San Francisco con la jeta del director de Tesla: “Es como la metáfora perfecta de lo que obtienes cuando alcanzas un determinado nivel de éxito: conseguir tu puñetero pelo de vuelta”.

Pero este artista ecléctico recalca que los carteles tampoco son un ataque personal (seguro que el bueno de Musk opina lo mismo), sino una forma de llamar la atención y que la gente acuda a su exhibición. Su galería de obras tratará sobre la inteligencia artificial, una carrera en la que están metidos todos los titanes de la tecnología y en la que “los beneficios empañan los riesgos”, según Katsu. El artista cree que nuestra sociedad vive obnubilada con las empresas tecnológicas y que gente como Elon Musk o Mark Zuckerberg (director de Facebook) se están convirtiendo en extraños ídolos de masas.

De este opinión nació seguramente una de sus obras más famosas, un retrato del creador de Facebook hecho con caca humana en 2015. Por escatológico que pueda parecer, el cuadro es bastante bonito y ya nos podemos ir acostumbrando a este tipo de cosas, porque la posmodernidad es cocineros con estrella Michelín haciendo platos con semen y artistas con truño en mano frente a un lienzo en blanco. La cruzada del grafitero contra Zuckerberg empezó en 2013, cuando forró los muros de Nueva York con una imagen suya en la que salía sonriente y apaleado. Katsu cree que el joven empresario se está haciendo con las vidas de la gente y las está vendiendo al mejor postor.

Cuando los autómatas aprendan a ser unos cabrones

Su disconformidad con las grandes empresas tecnológicas no quiere decir que Katsu viva como un amish, escondido en su cabaña gruñiendo contra el progreso. Todo lo contrario, es un artista bastante friki en lo que a tecnología se refiere. Llegó a ‘hackear’ un dron para hacer un grafiti sobre una cartelería gigantesca de Calvin Klein en la que posaba desafiante Kendall Jenner. Es cierto que Katsu es un pionero dentro del vandalismo, pero también hay que reconocer que debe perfeccionar sus técnicas, puesto que en esta ‘performance’ se limitó a dejarle la cara hecha un cristo a la modelo y no empotró el dron de milagro.

Katsu también ha creado un sistema autómata para generar retratos únicos basados en rostros reales. Es decir, ha entrenado a un algoritmo con miles de caras (en blanco y negro) para que luego este juegue a ser un dios y cree su propios retratos humanos.

El resultado es tan inquietante como aterrador, una especie de cubismo de carne y hueso basado en caras reutilizadas. Pero Katsu encuentra belleza en estos retratos abominables y además le valen como advertencia sobre la falta de control de la humanidad con la tecnología de inteligencia artificial. ¿Algún día tendremos a robots bohemios retratando a la gente como el monstruo de ‘Los Goonies’? Bueno, lo que el artista quiere sugerir más bien es que se puede entrenar a las máquinas para que aprendan a engañar o crear un ‘malware’.

Los robots serán como un retoño en pañales, necesitarán de alguien que les enseñe a andar y a discernir entre el bien y el mal, y todos sabemos que si un padre es racista su hijo seguramente aprenderá a serlo también. Por lo tanto la inteligencia artificial heredará nuestros sesgos, y Katsu por supuesto no se fía un carajo de la educación que le vayan a dar estos padres multimillonarios de Silicon Valley.


Con información de Wired y Vice.

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