Ocho ideas extremistas para evitar que los alumnos copien en los exámenes

Con los padres echando cuentas para la siempre engorrosa vuelta al cole y los estudiantes menos aplicados colonizando las bibliotecas para preparar los exámenes de aquellas asignaturas que catearon en su día, los profesores ya preparan su arsenal de estrategias con el fin de evitar que sus alumnos copien en sus pruebas. Y si bien antes bastaba con algún que otro paseo por el aula y con no perder detalle del más mínimo detalle sospechoso, ahora eso no es suficiente. Los alumnos cada día cuentan con herramientas tecnológicas más sofisticadas y más difíciles de detectar, por lo que las medidas anticopiones deben ser más drásticas y eficaces.

La tecnología no deja de sorprendernos con formas cada vez más sofisticadas de hacer trampas en los exámenes. En el mercado los alumnos pueden encontrar ya un reloj (realmente) inteligente que promete poner los apuntes a disposición de los alumnos cuando más los necesita, es decir, en esas pruebas que podrían desvelar la gran mentira de que lleva varios días o semanas estudiando. Supuestamente indetectable, este artilugio da la hora solo como maniobra de distracción, cuando el profesor se acerca y tiene que pasar desapercibido.

Así, los docentes lo tienen cada vez más difícil para combatir esta y otras muchas artimañas de esa poderosa industria que se forra aprovechando el drama del fracaso escolar. Difícil, sí, pero no imposible. Un puñado de irreductibles maestros resisten ahora y siempre al invasor ‘high tech’. Dispuestos a todo, los profesores más implacables del planeta están desarrollando métodos cada vez más extremos (y modernos) para cazar a los escurridizos infractores.

Miren al pajarito

Como si de la casa de Gran Hermano se tratase, los examinadores pueden optar por instalar en la clase un buen puñado de cámaras de vigilancia para asegurar que los sujetos espiados siguen la normativa a rajatabla y no hacen trampas. Si funciona para gobernar todo un país, ¿por qué no iba a funcionar en un colegio? Los chinos (cómo no) tienen clarísimo que esta estrategia da buenos resultados.

Redada antimóviles

Una estrategia más sencilla y asequible a cualquier bolsillo, pero igualmente eficaz que instalar alguna cámara por aquí y por allá. “Depositen aquí todos sus dispositivos electrónicos”, dirán los profesores, porque quien dice móviles dice también relojes y otros elementos con pantalla susceptibles de mostrar chuletas. Siempre habrá algún que otro espabilado que diga que el reloj no lo puede dejar, que tiene que saber cuánto tiempo le queda para finalizar el examen, así que habrá que poner en clase un reloj grande para esquivar esa excusa. Sencillo, barato… ¿e infalible?

Vigilancia de altos vuelos

Con unos precios mucho más asequibles, estas herramientas que ya se utilizan para perseguir la evasión fiscal o la caza furtiva pueden acabar por convertirse en la solución para acabar con la lacra de la holgazanería estudiantil. Eso sí, tienen ciertas pegas que habrá que solucionar. Sin ir más lejos, que como el dron se desplome sobre algún alumno al profesor se le puede caer el pelo. También es cierto que, salvo que sea totalmente silencioso, el ruido de las hélices puede provocar las quejas de los estudiantes. Pero claro, ¿y lo bien que se lo pasaría el docente pilotando su dron mientras su alumnos hacen el examen? Eso no tiene precio.

Perspectiva aérea… y temeraria

Si la economía del colegio, instituto o universidad no permite el desembolso necesario para hacerse con un dron, los profesores siempre podrán vigilar desde una perspectiva aérea. Para ello pueden pedir una escalera al responsable de mantenimiento o traérsela de casa, o, en caso de que no les importe un bledo jugarse el tipo, subirse a la puerta como hizo este intrépido profesor. “¡Aquí no copia ni el Tato!”, debió pensar antes de cometer esta temeridad.

Sobornar al soplón de turno

Por aquello de que los estudiantes siempre estarán dispuestos a conseguir unos ingresos extra de cara a las fiestas del pueblo o a los gastos que trae consigo el inicio del curso, el profesor siempre podrá ofrecer una cantidad, más o menos cuantiosa, al alumno que considere que puede cantar quién está copiando en el examen. El estudiante, claro está, se jugará el pellejo con sus compañeros. Pero, si el dinero le compensa, tendrá que valorar seriamente esta oportunidad.

Las clásicas orejeras

Por si quitar a los alumnos todos los elementos tecnológicos que le echaran un cable para aprobar no fuera suficiente, los examinadores pueden optar por entregar unas diademas de papel con un folio a cada lado para que mirar el examen del compañero no les saque del atolladero. En una universidad de Bangkok han puesto en práctica esta estrategia. Porque no solo hay que prestar atención a las nuevas herramientas tecnológicas, sino también a los clásicos métodos de copieteo.

Detector de metales

Algunas universidades chinas están reformulando la clásica estrategia de los aeropuertos con un nuevo objetivo: en vez de impedir que subas al avión con un refresco (que es lo único que evitan…), aquí se trata de pillarte el pinganillo o el reloj inteligente. Porque si el artilugio está dentro de la oreja del alumno y es imperceptible, con un detector de metales los profesores conseguirían chafarle el plan. Y al contrario de lo que podríamos pensar, esta estrategia no es tan costosa. El mismo detector que tantos utilizan en las playas para cazar ‘tesoros’ dejará al descubierto a quienes han estudiado y a quienes no tocaron los apuntes en todo el verano.

Biombos cutres

Si el presupuesto sigue siendo ajustado y no da para medidas más allá de pedir a los alumnos que depositen sus móviles y relojes donde puedan verse, también se puede recurrir a métodos más de la vieja escuela. Si no disponemos de tiempo para fabricar las orejeras, bastará con unas carpetas de cartón que aíslen a los alumnos y que no permitan miradas indiscretas entre unos y otros que puedan dar a entender cuál es la respuesta a alguna pregunta de la prueba.

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Con información de NBC News, 20minutos.es, CarneCruda.es, Strambotic, News.com y The Classy Teacher

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