Se busca defensor de la Tierra contra futuros invasores extraterrestres (razón: la NASA)

Internet es un pozo de ofertas de trabajo insólitas, donde puedes encontrar puestos cuyas condiciones y sueldos superan lo más bizarro. Pero toparse con una oferta para la vacante de ‘Responsable de Protección Planetaria’ publicada por la propia NASA…, eso debe ser todo un cruce de emociones y sospechas. “Dónde está la cuenta corriente o el ‘plugin’ de obligatoria descarga que confirme esta trampa”, se deben preguntar los que hayan visto el anuncio, creyendo ser víctimas del enésimo virus. Pero cuando todo empieza a cuadrar en tu cabeza, uno se viene arriba y se pregunta si realmente estará hecho para este puesto.

Porque esta oferta y cargo son tan reales como fascinantes. La agencia espacial norteamericana está buscando una persona que se encargue de la protección interplanetaria, y claro, un anuncio así ha despertado la enajenación friki o lo que parece lo mismo, la inquietud de los más infantiles: un zagal de 9 años de Nueva Jersey (Estados Unidos) no ha tardado en presentar su candidatura alegando ser el guardia de la galaxia perfecto, por todas las películas del espacio que ha visto y porque su hermana dice que es un alien y por lo tanto puede aprender a pensar como ellos.

Al chaval, llamado Jack Davis, no se le puede reprochar nada: un puesto de trabajo con semejante nombre requiere de un currículum de ciencia ficción también. Pero su deseo de trabajar como Iron Man se esfumó con la contestación en carta de los trabajadores de la NASA, que, aunque intentaron darle un tono tierno y gracioso a la respuesta, nunca dejarán de ser científicos y funcionarios, la antítesis del sentido del humor.

Efectivamente, este puesto molón, una vez explicado por la NASA, pierde un poco de sustancia. El oficio consiste en proteger la tierra y otros planetas de contaminación extraterrestre durante las misiones de los científicos. Según contempla la legislación del Tratado del Espacio Exterior, un documento firmado en 1967, la agencias espaciales deben evitar que los humanos contaminen planetas, lunas u otros objetos del espacio, como también deben asegurarse de no portar microbios o materiales que pongan en riesgo los ecosistemas de la Tierra.

Entre en esa amalgama de cosas consideradas contaminación, también entran posibles alienígenas, es decir, proteger la tierra de una posible (y muy chunga) invasión alien. Y si esto no ha conseguido que vuelvas a ver con buenos ojos la oferta, espera a conocer el sueldo de seis cifras que te levantarás al año si eres el seleccionado: entre 124.400 y 187.000 dólares (106.000 y 159.300 euros)

Para este puesto de alta dirección no se requieren conocimientos de ufología, sino un avanzado grado en matemáticas, física e ingeniería, así como una contrastada capacidad de planificación y supervisión de programas espaciales. También, dotes diplomáticas, y no con futuros visitantes siderales, sino con todas las comunidades internacionales con las que colabora la NASA, que no son pocas y cuyas discusiones multilaterales son extremadamente difíciles y complejas.

Deja el cosmos cómo te lo he encontraste

La comunidad intergaláctica también necesita de exigentes hombres de gris, funcionarios que supervisen que los heroicos astronautas abandonan todo como se lo encontraron y no llenan la alfombra de materia astral una vez vuelvan a casa. De hecho, este puesto es casi único en el mundo; solo la Agencia Espacial Europea tiene un cargo similar en su plantilla, por lo que el resto de naciones escurren un poco el bulto en estas dos agencias, que dejan caer toda la responsabilidad del cosmos sobre sus hombros.

Catherine A. Conley es la mujer que ha estado al cargo de este puesto en la NASA durante los últimos años y su lema es: “Hay que romper la cuerda de transmisión con Marte”. Si una tapa de yogur aterriza en el planeta rojo o si algún cosmonauta vuelve a la tierra con los zapatos llenos de polvo lunar… Conley está perdida. En sus manos está que se cumpla el acuerdo internacional donde se especifica que cualquier misión espacial debe tener una probabilidad menor de 1 entre 10.000 de contaminar un espacio extraterrestre.

Por ejemplo, el Congreso estadounidense ha dado luz verde a la NASA para que explore una de las lunas heladas de Júpiter, llamada Europa y que oculta un océano potencialmente habitable. Sin embargo, nuestros colegas de protección planetaria han dicho que nada de aterrizar en la luna, que a ver en qué condiciones íbamos a dejar aquello. Por ello, la misión del Europa Clipper, financiada con 2700 millones de dólares (2300 millones de euros), se limitará a trazar la superficie desde el espacio y buscar pistas sobre su océano y su habitabilidad.

Los protectores planetarios podrán irse a dormir en paz, sabiendo que ningún robot potencialmente accidentable está deambulando la superficie de una de las lunas de Júpiter. Porque lo que no sabía el pequeño Jack Davis es que para alcanzar su trabajo cósmico soñado tiene más que aprender de las broncas de su madre para recoger la habitación que de los héroes ‘Men in Black’.


Con información de Business Insider y The Telegraph

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