Feos contra guapos: zanjando la eterna guerra de quién cobra más

Cuántas veces habrás escuchado que los guapos tienen más éxito que los feos. Varios estudios científicos llevan años asegurando que los seres humanos respondemos de forma más positiva hacia la gente atractiva, además de que confiamos más en ellos. En otras palabras: si la genética no estaba de tu parte mientras fuiste engendrado, solo te queda llorar, porque no hay nada más que puedas hacer. Para colmo, laboralmente hablando, estos hermosos especímenes suelen conseguir mejores puestos de trabajo y reciben sueldos más cuantiosos. Pero ¿siempre es así o estar en el bando de los menos agraciados también tiene sus cosas buenas?

En 2007, un grupo de investigadores de la Universidad de California publicó un estudio en el Journal of Economic Psychology’ que concluye que los guapos ganan un 12 % más de media que los feos. Se analizaron los comportamientos de tres grupos de sujetos divididos según los cánones tradicionales de belleza y se demostró que los más atractivos obtenían mejores salarios que los medianamente guapos y que, a su vez, estos cobraban más que los difíciles de ver. El motivo principal que alegaron los científicos es que las personas más atractivas lo tienen más fácil para lograr la cooperación de otras.

Cuatro años más tarde, el profesor de Economía de la Universidad de Texas en Austin, Daniel Hamermesh, sacó el libro ‘Beauty Pays: Why Attractive People Are More Successful’ (‘La belleza paga: por qué la gente atractiva es más exitosa’). Según su investigación, las personas atractivas ganan un promedio de 3 a 4 % más que el resto. En una entrevista, el autor se atrevió con un consejo importante: no debes dedicar tu vida a una profesión en la que importe mucho la belleza. Por ejemplo, en lugar de ser presentador de televisión te irá mejor siendo locutor de radio. Es decir, si eres feo, dile adiós a tus sueños, a menos que conlleven investigar en un laboratorio sin ver la luz del día: ahí no podrás asustar a nadie.

No obstante, hay esperanza. Un reciente informe publicado también por el ‘Journal of Business and Psychology’ ha descubierto que la gente con una cara bonita no tiene todo el poder. Se realizó una encuesta a varios trabajadores y se percataron de que los poco atractivos ganaban más que sus contrarios. Los autores del estudio tienen algunas teorías que sugieren que los muy feos son simplemente más inteligentes o más educados que la atractiva contraparte. Sin embargo, otros estudios han mostrado una relación entre la inteligencia y el atractivo.

En marzo de este año se corroboró el anterior estudio, cuando profesores de la London School of Economics y la Universidad de Massachusetts de Boston analizaron los ingresos económicos de miles de sujetos de edades comprendidas entre 17 y 29 años. El análisis mostró que las personas más atractivas ganan más, pero únicamente si no se controla la inteligencia, la salud y la personalidad. Lo que más llamó la atención es la fascinante personalidad de los individuos con menos privilegios físicos; algo bueno merecen tener. Con esta investigación, la teoría de la prima de belleza’ se disipó: los encuestados más inteligentes y aquellos con más rasgos positivos en su forma de ser ganaron mucho más que otros.

La fealdad y el ocio no van de la mano

Hace dos meses, Ana Gheorghiu, una estudiante de doctorado en la Universidad de Essex, y unos amigos se reunieron para estudiar en varios individuos su impresión ante ciertas imágenes de otros sujetos, teniendo en cuenta el atractivo y la inteligencia percibidos. La belleza, según ellos, no confería credibilidad. Por ejemplo, mostraban más interés en los científicos atractivos, pero al final consideraban que los más feos tenían más probabilidades de hacer un buen trabajo que los primeros. Ya podéis estar tranquilos: aquellos sin un físico matador nunca os engañarán.

La razón, al parecer, es que asociamos la belleza con la sociabilidad. Llevando esto al terreno profesional, los académicos atractivos reciben calificaciones más altas como profesores, pero no tienen más éxito en sus carreras de investigación.

En la política los guapos siguen ganando

Todos los autores de los estudios mencionados antes encontraron que la ‘prima de belleza’ se mantiene en la política. De esto se podría deducir que los políticos exitosos poco agraciados triunfan por ser personas increíblemente talentosas, porque es la única manera de llegar hasta la cima en este tipo de profesiones si no se posee un buen careto. Ahora bien, no estamos seguros de si en España esta regla se cumple.

En cualquier caso, está claro que aquellos de aspecto fantástico siguen triunfando en gran medida. Pero si formas parte del otro colectivo, menos afortunado, tal vez deberías estar aliviado sabiendo que la falta de atractivo viene con ciertos beneficios. Eso sí, dependiendo de tu puesto de trabajo. ¡Buena suerte!

Con información de El País, CNN, New YorkerThe Washington Post y TecnoXplora.

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