Pillados en Google: criminales que acabaron entre rejas por buscar sus delitos

Cuidadito con Google: el navegador es más astuto que tu madre, capaz de encontrar en un santiamén eso que llevas días buscando como loco. Tu huella digital no pasa tan desapercibida como crees. De hecho, dependiendo de lo que buscas, puedes terminar en la cárcel o ser espiado por la policía, como poco.

Las fuerzas de seguridad están incorporando los historiales de búsqueda de Google a sus investigaciones para encontrar pistas o pruebas de los crímenes e identificar a los culpables de los delitos. Pero no solo las autoridades tienen acceso: a medida que las técnicas mejoran y las bases de datos en línea se vuelven más manejables, más fácil lo tienen otras personas como los periodistas para acceder a ese tipo de información y más difícil lo tienen los criminales para no dejar su rastro en las tres uves dobles.

Si robas o te roban, Google desvelará el misterio

Unos ladrones entraron en la casa de Jeff Gundlach, fundador de una empresa de gestión de inversores, para robarle millones de dólares en propiedades incluyendo obras de arte. El dueño se percató de que probablemente los culpables harían una búsqueda en Google usando el nombre de Helen Fuchs, su abuela y pintora de algunas de esas pinturas, para averiguar más sobre el valor de lo que acababan de llevarse. La investigación dio como resultado solo dos búsquedas: una hecha por Gundlach y otra por los ladrones. ¡Bingo!

Otro saqueo desenmascarado fue el del cuadro del artista surrealista Salvador Dalí ‘Cartel de Don Juan Tenorio’, expuesto en una galería del Upper East Side de Nueva York. En las cámaras de seguridad se podía ver cómo el hombre agarraba la obra, valorada en 150.000 dólares (unos 127.000 euros), y la metía en una bolsa. Lo curioso del caso es que lo que le descubrió ante las autoridades fue la búsqueda que hizo sobre informes del robo… después de haberlo cometido, pero sin que se hubiera convertido en noticia aún.

En el Reino Unido estas prácticas de rastreo se llevan a cabo con el fin de investigar los robos de plomo a las iglesias británicas que buscan sacar gran tajada con la venta. Alrededor de 8000 establecimientos religiosos reclamaron a sus seguros el robo de este material tan apreciado entre fontaneros por un valor de 23 millones de libras (casi 25,7 millones de euros) durante los últimos tres años. En muchos casos, las iglesias han reemplazado los techos, pero han sufrido saqueos nuevamente. Al parecer, los ladrones, que no tienen mucha pinta de querer descansar, usan Google Earth para identificar sus objetivos.

Si quieres manejar información privilegiada, no hagas esto

Quizás no es una buena idea buscar en Internet cómo la Comisión de Bolsa y Valores​ de Estados Unidos (SEC) detecta transacciones inusuales. De hecho, Fei Yan, científico investigador de ingeniería en el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts, se metió en un buen marrón por ello. Al parecer, cosechó 120.000 dólares (101.200 euros) en ganancias ilegales mediante el comercio de información secreta. Esto se vio reflejado en la actividad de su computadora, que demostró que llevó a cabo búsquedas en Google en 2016 con frases del tipo “cómo la SEC detecta el comercio inusual”. En esas pesquisas llegó a pinchar en un artículo titulado ‘¿Quiere cometer operaciones con información privilegiada? Cómo no hacerlo’. Finalmente, Yan fue arrestado en su casa.

Cuando el buscador te mete en un lío muy gordo

Hay veces que las sugerencias de Google para autocompletar tus búsquedas pueden hacerte reír y otras arruinarte la vida. A Jeffrey Kantor, exempleado de Appian Corporation, le ocurrió lo segundo.

En octubre de 2009, un par de semanas antes del cumpleaños de su hijo, Kantor gugleó “cómo construir un avión controlado por radio” con la idea de fabricar uno juntos. Pero antes de que terminara de teclearlo, la función ‘autocompletar’ de Google cambió su búsqueda por “cómo construir una bomba controlada por radio”. Cuando se dio cuenta del error, ya le había dado a Intro. Enseguida se desataron una serie de acontecimientos aterradores, provocados por el acoso y derribo de los servicios de inteligencia de Estados Unidos.

Así, meses más tarde, en 2010, visitó un sitio web para adultos desde el ordenador de su casa. Al día siguiente, un gerente se le acercó en el trabajo y le susurró al oído: “La gente que visita sitios porno va al infierno”. A la vez, sufría el acoso de sus superiores y compañeros de trabajo, con amenazas de muerte incluidas. Después de esta persecución, fue despedido de la compañía. El siguiente paso lo dio Kantor, pidiendo una indemnización de casi 60 millones de dólares (50,6 millones de euros) por daños y perjuicios y solicitando que el Estado deje de espiarlo. Según la demanda presentada por Kantor, recibía además con regularidad la visita de dos investigadores federales que le hacían observaciones amenazadoras y antisemitas.

Un sustito se llevó una pareja de Long Island (Estados Unidos) al recibir la visita sin previo aviso de un grupo de seis agentes que entraron a su casa sin identificarse y preguntando si tenían bombas caseras o si alguna vez habían investigado cómo hacerlas. Enseguida se dieron cuenta de que se habían convertido en sospechosos de terrorismo, pero sin saber por qué. La solución al enigma parece una broma: los agentes habían sospechado porque ella había buscado en Google “mochilas” y su chico “ollas de presión”. Las búsquedas llegaron hasta las fuerzas locales, que montaron un grupo para investigarlos.

Quizás ahora te lo pienses dos veces antes de teclear y darle a Intro, ¿verdad? Ya sabes lo que se dice: no te fíes ni de tu sombra (ni de Google). Con este flujo de datos todos estamos expuestos y la privacidad se reduce bastante. Aunque imaginamos que tampoco tendrás nada que esconder. ¿O es que estabas pensando en robar ‘La Gioconda’ del Museo del Louvre?

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Con información de: Reuters, The New York Times, Investa, New York Post, Techdirt, Cribeo, Cartografía, Europa Press, Omicrono y Usa Today

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