De brujería o para ser un experto en elfos:estos son los colegios más raros del mundo

Entre primaria y secundaria, un estudiante en España suele pasar un total de 7.364 horas lectivas en el colegio desde los 7 a los 14 años. Eso, sin contar el adorado tiempo del recreo o de las actividades extraescolares ni restar las ‘pellas’ (que haberlas, haylas). Sean muchas o pocas, lo cierto es que a nuestros ojos de niños eran interminables horas sentados en un pupitre escuchando las explicaciones de un profesor que, en la mayoría de los casos, no nos caía nada bien (incluso decíamos que nos tenía manía cuando nos caía algún suspenso monumental).

Ahora bien, existen alternativas, aunque, en algunos casos, sean un tanto disparatadas. Desde asistir a lecciones de brujería o levitación a aprender a hacer cosas peligrosas que cualquier padre jamás dejaría hacer a su hijo. Sin duda, en estos colegios no hay tiempo para el aburrimiento. Y tú, ¿a cuál te apuntarías hoy?

El colegio del mundo real

Sus alumnos ya nunca tendrán que volver a lidiar con las asignaturas que no les gustan. En la escuela Big Picture de Providence, capital del estado de Rhode Island (EE.UU), solo aprenderán aquello que les resulte útil para sus futuras carreras. Para ello, desde 1995, un equipo de profesores y orientadores se encarga de diseñar un plan de estudios individualizado que les encamine hacia el éxito profesional. Una idea arriesgada, pero útil, quizás.

Aprendiendo cosas peligrosas

Soldar, desmontar electrodomésticos o experimentar con fuego son algunas de las tareas que realizan los alumnos de la Brightworks School. Sin duda, una serie de prácticas que a muchos padres no les gustarán, pero que a los niños les sacarán de más de un apuro en el futuro. La escuela, situada en San Francisco (EE.UU), era una antigua planta de energía para la fábrica de mayonesa Best Foods. Sin duda, un lugar propicio para que las ideas y los proyectos de estos pequeños inventores se desarrollen con éxito.

¿Te gustaría ser brujo/a?

La Witch School nació como una simple web de cursos ‘online’ sobre brujería en 2001. Su éxito, que incluso les llevó a tener alumnos europeos y africanos, les hizo plantearse la apertura de su primer campus. En 2003 abrieron su sede en Hoopeston (Illinois, EE.UU), donde no les acogieron muy bien. Las tensiones creadas entre partidarios y detractores fueron tales que dieron lugar a un documental con el nombre de la ciudad que se estrenó en el New York Underground Film Festival en 2008.

Tras otro intento de instalarse en Roseville, las quejas también provocaron el cierre y un nuevo traslado. Esta vez a Salem, en el estado de Massachusetts, un pueblo donde parecieron encontrar la calma, aunque no por mucho tiempo. Finalmente esta escuela en la actualidad solo ofrece su formación ‘online, a pesar de contabilizar desde su apertura más de 240.000 estudiantes con dotes de brujos al más puro estilo Harry Potter.

¿Quieres levitar?

En las escuelas Maharishi dicen que te enseñarán. Fundadas bajo las enseñanzas del gurú indio Maharishi Mahesh Yogi (seguido por los Beatles), estos centros de educación no reglada se extienden por medio mundo: desde Reino Unido hasta América Latina y Estados Unidos. En ellos, los alumnos aprenden la técnica de la meditación trascendental (también impartida en España en centros de yoga) y la practican en sesiones de 10 minutos tres veces durante el día. Así, en las lecciones más avanzadas puede que tu hijo acabe por levitar.

Según sus creadores, el programa de educación basado en la consciencia permite que los estudiantes estén más centrados y relajados mejorando así su capacidad de aprendizaje. Con estas ventajas, seguro que a más de uno no le vendría mal la vida académica. Aún así, varios han sido los que han criticado las enseñanzas de esta pseudociencia e incluso la han tildado de secta.

Para convertirse en experto élfico

Alrededor del 50% de los islandeses cree en los elfos. No solo eso. Tanta es la expectación que levantan estos seres que en su capital Reikiavik se ofrecen cursos sobre elfos. En la escuela Álfaskolinn podrás asistir a una jornada intensiva de cinco horas donde descubrir su historia, aprender cómo identificar los 13 tipos existentes en la naturaleza y los lugares donde se suelen esconder en Islandia. Tras asistir, puede que tú también creas en los elfos islandeses.

La escuela moderna de gladiadores

Sergio Iacomoni te enseña. Este enamorado de la antigua y moderna Roma y conocido como ‘Nerón’ durante sus horas de trabajo ha fundado la primera escuela de gladiadores de la era moderna. En la antigua vía romana Apiade la capital italiana ofrece conferencias y clases para alumnos de todas las edades que incluso podrán participar en simulacros de combates. Así, los estudiantes aprenderán a manejar escudos y espadas como si fueran auténticos gladiadores.

Papá Noel bien merece su propio cole

Si quieres saber todo sobre este bonachón, esta es tu escuela. Desde 1937, sus fundadores, el matrimonio Tom y Holly Valent, se han preocupado por facilitar un programa completo sobre Santa Claus: su historia, el uso de la vestimenta y el maquillaje, su lenguaje de signos, la elección de juguetes, su relación con los renos o las técnicas de vuelo con el trineo son solo algunas de las cosas que se pueden aprender en ella.

Para sus clases, los alumnos deben viajar hasta su sede Midland, en el estado de Michigan (EE.UU) donde permanecerán 3 días (generalmente coincidiendo con el fin de semana) para convertirse en expertos del adorado Papá Noel.

Fuera las filas de pupitres

Es la propuesta de la diseñadora de aulas Rosan Bosch que, según ella misma cuenta, permite desarrollar al máximo la imaginación de los alumnos y, al final del día, no quieren abandonar el colegio. Ahora bien, ¿cómo rellenar las clases libres de pupitres?

Bosch crea figuras que emulan montañas, árboles o cuevas y las integra en el espacio configurando un mundo mágico y llamativo para los más pequeños. Además los estudiantes puedan disponer del espacio libremente y sentarse o no según les apetezca.

Clases sobre cojines

El instituto Ørestad Gymnasium, situado en Copenhague (Dinamarca) cuenta con más de 1.000 alumnos y también busca la mayor comodidad de sus alumnos para el aprendizaje. Con conexión wifi en todas sus instalaciones, las clases transcurren en espacios circulares donde los jóvenes cuentan con cojines en el suelo para recostarse.

Su edificio, premiado en múltiples ocasiones, es un cubo gigante donde todo el mundo ve a todo el mundo, a la vez y constantemente. Más allá de ser un control exagerado, el objetivo es fomentar la comunicación, el diálogo, el encuentro y la observación en busca de inspiración. Así también se aprovechan todos los recursos. Incluso la azotea se ha convertido en un observatorio para las lecciones de astronomía.

Así serán las lecciones del futuro

En Singapur la programación es una materia troncal. Desde los tres años aprenden código y, cuando llegan a la escuela de primaria, empiezan a utilizar Scratch, una plataforma destinada al aprendizaje de la programación y desarrollada por el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets (conocido por sus siglas en inglés como MIT).

Así, en una clase de la Fuhua Primary School los alumnos vuelan drones, desarrollan pianos tecnológicos y programan circuitos con 40 ratones de ordenador. Un lugar donde los libros han sido sustituidos por ordenadores y las operaciones en la pizarra por algoritmos en sus pantallas. He aquí un avance de lo que estudiarán, sin duda, nuestros nietos.


Con información de Video City Live y Atlas Obscura.

Va de eruditos algo bizarros:

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