“Tenemos la viagra necesaria”: donan miles de euros para reparar una roca con forma de pene

A unos 500 kilómetros al sudoeste de Oslo, la capital noruega, en la pequeña localidad costera de Egersund, una roca de aspecto singular ha destacado siempre sobre el resto. Los lugareños la conocen como Trollpikken, algo así como ‘pene de trol’, y las autoridades locales tenían intención de convertirla en un reclamo turístico de primer orden, creando una ruta para visitarla y una zona de aparcamiento en las inmediaciones.

Al menos, era lo que pensaban hacer hasta que sus planes se truncaron este sábado, cuando un senderista se encontró la piedra fálica arrancada. “Parece como si alguien hubiera usado un taladro”, decía a una cadena de televisión del país. “No hay duda de que se trata de vandalismo”.

Las imágenes publicadas en Instagram por el diario Stavanger Aftenblad confirman los daños y su presumible origen.

#trollpikken er nede, men det loves at den skal komme fort opp igjen! #egersund #norge #norway

A post shared by Stavanger Aftenblad (@aftenbladet) on

El uso de algún tipo de herramienta para cercenar la roca con aspecto de pene también parece corroborado por algunos vídeos que han aparecido en Facebook.

Trist!!

Publicado por Trollpikken en sábado, 24 de junio de 2017

“Sencillamente es triste”, reaccionaba al conocer la noticia el alcalde de Egersund, Odd Stangeland, a través de una publicación en Facebook. El regidor lamentaba que algo “creado por la naturaleza” hubiera sido “tristemente destruido por humanos”, con las oportunidades perdidas para el municipio que podía representar la ausencia del Trollpikken.

Sin embargo, aún hay esperanza para los consternados habitantes de esta pintoresca localidad noruega. El empresario Sverre Garpestad afirma que podría reparar el genital paisaje en cosa de una hora con la ayuda de helicópteros e instrumental adecuado. “Tenemos la viagra necesaria”, ha señalado. Solo falta el dinero.

Para conseguirlo, un grupo de activistas ha puesto en marcha una campaña de financiación colectiva a través de una plataforma noruega de ‘crowdfunding’. Está siendo un éxito absoluto. Más de 500 personas se han rascado el bolsillo para contribuir, alcanzando los 10.000 euros de recaudación en solo un fin de semana. De acuerdo con algunas estimaciones, es casi la mitad de lo que necesitan para devolver al Trollpikken su erección.

Entretanto, las autoridades tratan de encontrar al vándalo que cercenó el miembro rocoso. “Ahí están las pruebas y tenemos fotos”, ha dicho Magnar Sandstøl, jefe de Policía de Eigersund, que planea reanudar las pesquisas hoy lunes y seguir buscando pistas a lo largo de toda la semana.

El culpable se enfrenta a una pena de hasta seis años de prisión, pues su gamberrada se considera un grave crimen contra el medioambiente. Seguro que no pensaba en eso cuando decidió empuñar el taladro y destruir la hombría montañosa. De momento, eso sí, no hay sospechosos.

Lo que sí parece claro es que los noruegos harán todo lo que esté en su mano para recobrar esta joya nacional en potencia. Una formación rocosa de apariencia caprichosa e impúdica que podría convertirse algún día en la foto perfecta de Instagram para los turistas que visiten la zona.

No obstante, tiene competencia. A lo largo y ancho del planeta hay numerosos ejemplos de rocas con la forma de un pene, la mayoría, eso sí, talladas por el ser humano. Desde los falos de piedra de Los Hinojosos (en Cuenca), que al parecer fueron lugar de culto a las deidades de la fertilidad, hasta el Museo del Pene en Islandia, pasando por un sinfín de enclaves fálicos en Bangkok, Seúl, Japón, Reino Unido, etc.

Una auténtica vuelta al mundo en 80 penes que haría las delicias del viajero más obsceno y concupiscente.

—————————-

Con información de The Guardian, Huffpost y los medios locales de Noruega. Fotos de Dalane Tidende

Otras fálicas historias:

Este hombre convierte en un pene cada monumento que visita

Pricasso, el artista que pinta con la punta de la picha

El mapamundi del tamaño de los penes

El secreto de los alargapenes y la publicidad del porno