Vende ropa usada y fundó su propia religión: así es el abuelo más elegante del mundo

Parece claro que no siempre el hábito hace al monje. Sin embargo, cuando el buen vestir se une a una elegancia innata, el resultado puede terminar pareciendo espectacular. Muestra de ello es el islandés Jormundur Inge Hansen. A sus 76 años, este personaje bien merece llevarse el premio al hombre mejor vestido del planeta a pesar de su edad, desbancando a los cada vez más abundantes blogueros de moda masculina.

Con ‘outfits’ perfectamente combinados, este hombre, que en su día ejerció como ingeniero, llama la atención por su inconfundible barba poblada y su bigote perfectamente cuidado. Una extravagante presencia que completa con un gran medallón antiguo colgado del cuello relacionado con sus creencias en el neopaganismo islandés, una fe de la que él mismo es fundador.

Sin duda, se trata de una figura que no deja a nadie indiferente, como muestran los cientos de comentarios que se recibieron en Reddit cuando el sobrino de Hansen, bajo el seudónimo de dracovich, compartió algunas de sus fotografías. Tomadas por el fotógrafo Runar Gunnarson, las imágenes, disponibles en un álbum de Flickr, muestran, además de sus cuidados ‘looks’, el gran carisma de Hansen.

De hecho, para Hansen ir de punta en blanco no es solo una afición, sino que también se ha convertido en un negocio. En la actualidad, regenta una tienda de ropa usada en Reikiavik. Trajes, abrigos, esmoquines, chaquetas y un sinfín de ropajes masculinos llenan el establecimiento con cierto desorden, lo que, sin embargo, no le ha impedido convertirse en uno de los centros de moda de referencia masculina de la ciudad. Y es que solo hace falta mirar al dueño para que afloren ganas de ir a comprar a la tienda y vestir tan elegante como él.

La gente acude a su tienda y se toma el tiempo suficiente para inspeccionar cada rincón en busca de la prenda perfecta porque, como dice Hansen, “aquí siempre la encuentran. Pueden tardar más o menos, pero siempre encuentran lo que buscan o incluso mucho mejor”, asegura. Incluso entre ese tumulto de ropajes, pueden hacerse con chaquetas que en su día pertenecieron al mismísimo presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Eso sí, Hansen siempre apuesta por ropa usada pero de calidad.

A pesar de que podemos imaginar que sus clientes superan cierta edad, lo más común es ver a hombres jóvenes, principalmente desde los 15 a los 30 años. No obstante, la principal pretensión de Hansen con su establecimiento no es el de ganar dinero y acrecentar su cuenta bancaria. Para él eso está bien (y bienvenido sea), pero lo más importante es poder ayudar a la gente a vestirse bien. “Con eso ya soy feliz”, sentencia.

Un referente de la religión Ásatru

Aunque la figura de Hansen ya es de por si llamativa gracias a su elegancia, su historia todavía puede volverse aún más extravagante por sus arraigadas creencias. Este enamorado de la moda masculina fue uno de los fundadores de la religión Ásatru, un neopaganismo islandés que adora entre otros a Thor, antiguo dios del trueno, Odín, dios de dioses, poeta y mago, y Freya, diosa de la fertilidad, del amor, de la magia y de la guerra.

Incluso lideró la organización, fundada en el verano de 1972 en el Hotel Borg, durante 8 años, concretamente desde 1994 a 2002, momento en que le relevó el músico y director de cine Hilmar Örn Hilmarsson. Entonces hubo algunas diferencias por el tema del dinero y prefirió apartarse de la dirección, aunque sin desvincularse de sus creencias.

En una extensa charla que relata Xavier Moret en su libro ‘Islandia, revolución bajo el volcán’, nuestro protagonista habla sobre sus creencias y lo que significan en el pequeño país de tan solo 320.000 habitantes. Para darle aún más misterio a la historia, el escritor lo encuentra en el conocido café París de la capital islandesa, un punto de referencia de intelectuales. Su espesa barba y su bigote de puntas hacia arriba junto a un conjunto de ropa impecable lo convierten en un hombre fácilmente reconocible; por lo que Moret no duda en acercarse a él para entablar conversación. Gustosamente, como relata Moret en su libro, Hansen accede y de ahí sale un interesante diálogo por el que conocemos un poco más a este controvertido personaje

Hansen habla desde su bisabuelo chamán hasta de la presencia de elfos en la isla. Según él, los elfos representan a la naturaleza viva. “Allí donde viven los elfos, las flores huelen mejor y el cielo es más azul. Los elfos construyen a su alrededor un lugar mágico donde todo es mejor. Incluso afirma que siente su presencia de un modo muy fuerte. Allí pueden sentir la energía que acumulan”. Y así es Islandia para él.

Además desvela algunas de las creencias propias del país. “Entre los islandeses está muy arraigada la idea de que entre las rocas viven criaturas ocultas. A veces incluso ponen rocas en el jardín para que vengan a verlas”, explica en el libro. Sin duda, una creencia que mucho tiene que ver con su religión, el Ásatru.

Entre los conceptos básicos que profesa esta religión de herencia pagana del centro y norte de Europa se encuentra el culto y la simpatía por la naturaleza, la capacidad de comunicarse directamente con los dioses en relación de hermandad y armonía y las conexiones espirituales con sus ancestros. Aunque, sin duda, el momento más especial para Hansen son las ceremonias y ritos del Ásatru, en los que aprovecha para vestir sus mejores galas y así unir sus dos pasiones: la moda y el neopaganismo.


Con información de Digg, Visir, Spotmais, Reddit. Las imágenes son propiedad de Runar Gunnarson.

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