En bicicleta o en unas elecciones: diez celebraciones bochornosamente prematuras

Cualquier gurú nos diría que debemos vivir el presente y no adelantarnos a los acontecimientos. En realidad, cualquier persona con algo de sentido común es válida para hacer semejante recomendación. Al fin y al cabo, no cabe duda que esto nos ahorraría más de un problema y quitaría de un plumazo un buen puñado de preocupaciones, pero también podría servir de aprendizaje para los que festejan las victorias antes de tiempo.

Las ansias por el triunfo, la adrenalina del momento o incluso el cansancio han conseguido nublar las mentes de futbolistas, ciclistas, corredores y otros deportistas que se han creído ganadores cuando todavía era demasiado pronto. Si ya de por sí la derrota es complicada de aceptar, en estos casos, solo hace falta verles la cara: vender la piel del oso antes de cazarlo es todavía peor.

Por el aplauso del público

Solo quedaban unos metros, pero el atleta Tanguy Pepiot, representante de la Universidad de Oregon, prefirió pedir al público que lo alentaran para llegar a la meta triunfante. En esos momentos, el representante de Washington, Meron Simon, aumentó su ritmo de carrera y le pasó haciéndose con el triunfo de esta competición de atletismo universitario en Estados Unidos. Lo mejor, sin duda, el compañerismo entre ambos que comentan el percance entre risas al final del vídeo.

Aún faltaba una vuelta

Poco (o casi nada) le quedaba a Luka Pibernik para ganar la quinta etapa del Giro d´Italia de este mismo año. Solo una vuelta más al circuito de meta y ya era suya. Sin embargo, un fallo en su radio y un mal cálculo, hicieron que, a falta de una vuelta, alzara los brazos en señal de victoria. En total, recorrió 15 segundos celebrando y riendo, hasta que se dio cuenta que aquello no había acabado. A pesar de los intentos de Pibernik por recuperar el tiempo perdido en la fallida celebración, Fernando Gaviria le superó en la última vuelta alzándose con el triunfo. Lo mismo le ocurrió al español Eloy Teruel en la séptima etapa del Tour de California en 2014.

No era el primero

En 2013, el ciclista Ramunas Navardauskas también se creyó vencedor de la etapa 17 del Giro. En esa ocasión decidió no llevar radio y no le pudieron comunicar que delante de él, a 19 segundos, había entrado en la meta Giovanni Visconti. Por lo menos su prematura celebración fue discreta. No obstante, debió dolerle de igual manera.

Perdió por celebrar la medalla

El atleta británico Robert Grabarz fue uno de los protagonistas de los Juegos Olímpicos de Río 2016 y no precisamente por su triunfo. Comenzó con todo a su favor: el joven saltó y sobrepasó con éxito los 2,36 metros que le otorgaba la medalla de bronce. Sin embargo, al verse vencedor, lo festejó en el colchón haciendo que la barra de medición se cayera. Su cara de sorpresa lo dice todo.

Como no quedó claro si la caída se debió al roce de su cuerpo al saltar o a la celebración de después, el saltador hubo de repetir la prueba y perdió. Al joven no le quedó más remedio que conformarse con un cuarto puesto. “Finalmente fue mi error y eso me costó la medalla. Es frustrante haber estado tan cerca, pero quedar cuarto en Río 2016 es algo que también me llena de orgullo”, declaró Grabarz.

Los jueces tienen la última palabra

También en Río 2016 tuvo lugar otra embarazosa situación, en este caso, entre boxeadores. Lü Bin, representante de la selección china, se enfrentaba al keniata Peter Warui. Una vez acabado el combate y mientras se esperaba la decisión final de los jueves, el púgil asiático estaba tan satisfecho con su actuación que no podía ocultar su felicidad. Incluso, cuando el árbitro de la contienda levantó el brazo de su rival como ganador, Lü Bin celebró la victoria como si fuera propia. Minutos después se dio cuenta y su cara lo dice todo.

Dos despistes ante una misma victoria

Por si fuera poco con pensar que había llegado ganado cuando le faltaba aún una vuelta, el corredor checho Adam Toupalik volvió a dormirse en los laureles justo antes de entrar en la meta. Finalmente puso en bandeja el oro al belga Iserbyt que sí festejó justo a tiempo su victoria en la categoría sub23 de los Mundiales de ciclocross.

‘Aflojando’ para saludar

En esta ocasión se disputaba el Campeonato Mundial de Patinaje de Velocidad 2010 en Guarne (Colombia). Tras varias carreras, Álex Cujavante estaba en cabeza a punto de entrar en la meta cuando ‘aflojó’ el paso para saludar y festejar el triunfo con el público. Este despiste fue aprovechado por su contrincante coreano Sang Cheol Lee para adelantarle y alzarse con la victoria.

Según cuenta Cujavante, que entonces tenía 15 años, en el momento no fue consciente de lo que ocurría hasta que escuchó los insultos del público y vio la pantalla donde aparecía como ganador el coreano. Una tremenda decepción que no remedió hasta 2013, cuando Cujavante se sacó la espinita con tres títulos mundiales en las categorías de eliminación, relevos y maratón. “Pasé de ser el pelado que perdió por bobo a ser referente de Colombia en las competencias de fondo”, relata orgulloso.

Cuidado con los balones con vida propia

El fútbol también tiene sus festejos precipitados. Uno de los casos más bochornosos lo protagonizó el portero del FAR Rabat marroquí, Khalid Askri, durante los cuartos de final de la liga de su país. Detuvo el penalti y se dirigió al público para celebrar su hazaña, momento en que el balón entró rodando solo en la portería. Un descuido que provocó la eliminación de su equipo y que servirá para que Askri nunca vuelva a celebrar nada antes de tiempo.

La La Land, dos veces no vencedora

No solo el deporte tiene sus particulares celebraciones antes de tiempo. De sobra conocido fue el histórico error de la gala de Los Oscars por el que se anunció ‘La La Land’ como ganadora de la estatuilla a ‘Mejor película’ cuando, en realidad, era para ‘Moonlight’. Aparte de este garrafal fallo que tuvo que ver con una confusión entre las tarjetas, la Academia también metió la pata en su web, donde también figuraba la película ‘La La Land’ con el mismo galardón, como se ve en la imagen. Parece que mucha gente tenía su favorita y fallaron.

El erróneo titular que se fió de las encuestas

Las celebraciones fallidas también han salpicado a la política y la prensa. La mañana del 3 de noviembre de 1948, tras las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en todos los ejemplares del Chicago Tribune se podía leer en primera plana ‘Dewey defeats Truman’ (en español, “Dewey derrota a Truman”). Un titular incorrecto al haber resultado vencedor Truman. Y es que la noche anterior los periodistas del Tribune prefirieron fiarse de los pronósticos y no esperaron a los resultados reales.

El sonoro fallo se hizo aún más famoso cuando Truman sonriente fue fotografiado con una copia del diario. Sin embargo, el Tribune no fue el único periódico en equivocarse. El Journal of Commerce también ofrecía amplia información sobre lo que se podría esperar de “la victoria de Dewey”.

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Con información de Oddee, Imgur, Peru.com, Buzz/Eurosport, Wikipedia, Marca, Abc, Soho.co, NNC.

Otras meteduras de pata para recordar:

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