Pan con pan, comida de tontos: el absurdo sándwich de tostada inventado en el siglo XIX

En España no podemos resistir la tentación de devorar el pico de la barra de pan en el trayecto que hay de la panadería a casa. Como si de una fuerza cósmica se tratase, nos sentimos empujados a pegarle un pequeño ‘repizco’ a ese manjar sin el cual las comidas no sabrían igual de bien. Porque el pan, más allá de ese instante en que matamos el gusanillo, sirve para acompañar. Ya sea en mayor medida, como pueda ser en un bocadillo, o en pequeñas dosis utilizadas para dejar reluciente el plato a base de sopas, el pan sirve como complemento ideal a nuestras comidas. Al menos, en este rincón del mundo. Hay en otros lugares donde aquel dicho de “pan con pan, comida de tontos” no tiene aplicación práctica y se hacen sándwichs de rebanadas de pan. De locos.

Nada de queso, ni mortadela, ni chopped, ni chorizo de Cantimpalos… Una rebanada, otro pedazo de pan tostado con mantequilla en medio, algo de aliño con sal y pimienta y… voilà! Una comida tan simplona y austera, que incluso hay quién se pregunta si realmente el ‘toast sándwich’ puede ser considerado un sándwich como tal.

La primera referencia histórica que hay de esta peculiar comida británcia se encuentra en el libro ‘Mrs Beeton’s Book of Household Management’ (algo así como ‘Libro de gestión doméstica de Mrs. Beeton’ en castellano), una publicación de 1861 que recogía distintos artículos escritos por Isabella Beeton. Junto a temas tan sesudos como la contratación de criados o la recopilación de múltiples recetas y trucos de cocina, también había un apartado dedicado al sándwich de tostada. Concretamente se encuentra en el apartado de comidas para personas que estuvieran enfermas. Y quiso la casualidad que esta tuviera bastante éxito entre las amas de casa de la época victoriana y acabó por convertirse en un éxito comercial.

panconpan_

“Coloque un trozo muy fino de tostada fría entre dos rebanadas de pan y mantequilla en forma de sándwich, agregando un condimento de pimienta y sal”, indicaba la receta. Fácil, sencillo y para toda la familia. Eso sí, se indicaba que cabía la posibilidad de añadir algún elemento más a tan sobrio plato. “Este sándwich podría modificarse añadiendo un poco de carne desmenuzada o rodajas muy finas de carne fría al pan tostado, y de cualquiera de esas formas resultará muy tentador para un inválido”, se indicaba. Al fin y al cabo, tampoco era necesario quebrarse para darle un toque con algo más de condimento al asunto.

Salvo que se añadiera algún que otro complemento a la receta clásica, podríamos estar hablando de la comida más aburrida de la gastronomía mundial. Es más, incluso agregando algo de carne podría ser así. Pero más allá de este detalle, en 2011 el sándwich de tostada experimentó un nuevo auge cuando la Royal Society of Chemistry (la sociedad científica de Reino Unido) decidió concederle el galardón a la comida más barata jamás creada. Una obviedad más para un plato tan sumamente simplón.

Además, dejando a un lado su sabor, al que muy pocos osados se atreven a hacer referencia, la RSC británica destacaba que este peculiar bocadillo contenía de media unas 330 calorías. Aunque su valor nutricional, eso sí, estaba compuesto sobre todo por carbohidratos y algo de grasa procedente de la mantequilla. Ni rastro ni de vitaminas ni de cualquier otro nutriente que no esté en el pan. Si bien es cierto que eso era antes. Ahora, en función de la variedad de pan que escojamos tendrán más o menos fibra, más o menos calcio… Pero tampoco es que se pueda ser muy exigente. No olvidemos que se trata de comer pan con pan por apenas 7,5 peniques (lo que a día de hoy serían 80 céntimos de euro). Así que no está nada mal.

panconpan_3

No debemos olvidar, eso sí, que la sencilla receta de Isabella Beeton hoy podría complicarse sobremanera. Concretamente, tanto como tipos de pan existen en las panaderías y comercios a los que acudimos en busca de este fiel escudero de nuestras comidas. Que si centeno, que si trigo, que si maiz, que si espelta… La señora Beeton se habría vuelto loca para indicar si tal o cual pan era más apropiado para su peculiar sándwich.

Quizá por este motivo, en Reino Unido aún siguen degustando su simple y soso ‘toast sándwich’: para no quebrarse la cabeza eligiendo panes. Por eso y porque aún no ha llegado allí la expresión de la que antes hablábamos. De ser así, nadie se atrevería a comerlo.

También es cierto que esto tampoco dista demasiado de esos restaurantes y bares de la piel de toro en cuyas cartas aparecen imágenes de unos bocatas y sándwiches atestados de condimentos pero que, a la hora de llegar a la mesa, como por arte de magia, son prácticamente pan con pan. Se ha esfumado el queso, el lomo y hasta la lechuga, por lo que al final acabamos por llevarnos a la boca ‘comida de tontos’. Eso sí, cuando toca cobrar, el camarero nos pasará la dolorosa como si aquello que hubiéramos comido llevase lo que nos tocaba a nosotros y al cliente de al lado. Al menos los británicos, en este sentido, son bastante honestos con sus clientes.

———-

Con información de Wikipedia, ExtraCrispy, The Guardian y BBC

¡Deliciosos manjares para ustedes!

El desayuno de los campeones: 59 bocados, 8.000 calorías, prohibido compartir

Diez gatitos que se ganan el pan con el sudor de su frente (y sin tirar de YouTube)

¡Despierta! Eso que estás comiendo ahora es el peor desayuno posible

Pillan a un narco por subir fotos de tostadas con la cara de Hitler a su Facebook