El afortunado equipo de jubilados que vigila las gafas de Lennon en La Habana

En estos tiempos que corren resulta sumamente sencillo inventarse una ocupación. Hay para todos los gustos, desde el tipo que se dedica profesionalmente a probar toboganes de agua hasta la chica que te hace compañía solamente para que no te sientas solo en las siestas, pasando los ‘tapamatrículas’ iraníes que tratan de ahorrarles las multas de tráfico a sus clientes dificultándole la tarea a las autoridades. Algunos son más delirantes y eficaces que otros, pero todos igualmente útiles. Algo así ocurre en la capital de Cuba, donde a algunos jubilados les ha sido encomendada una misión sumamente peculiar: evitar que los malechores roben las gafas a la estatua de John Lennon.

Ni más ni menos. Su cometido no es otro que controlar que las lentes de la estatua en bronce del miembro de los Beatles siempre estén en su sitio. Todo por el bien de las arcas del país, pues desde que la estatua se colocara en el parque que lleva el nombre del músico británico el 8 de diciembre el año 2000 para conmemorar el 20 aniversario de su muerte, fueron muchos los no encontraron mejor pasatiempo que llevarse las míticas gafas redondas de la estatua. Y claro, al tratarse de uno de los principales reclamos turísticos, las autoridades del régimen cubano no tenían más opción que reemplazar una y otra vez los anteojos del Lennon de bronce.

Sí, quizá podían haber optado por pedir a José Villa, el autor de la obra, que le añadiera unas gafas a la estatua, pero ellos preferían ponerle cada dos por tres unas nuevas lentes. No obstante, tal era el empeño de los ladrones en evitar que el monumento estuviera completo que, finalmente, las autoridades dijeron que no podían seguir pagando gafas. Fue entonces cuando apareció en escena el bueno de Juan González. A él le fue encomendada la difícil misión de lograr que las gafas de la estatua siempre estuvieran en su lugar.

González, jubilado, probó varias tácticas. En una ocasión llegó a fijarlas con pegamento para evitar que ningún amante de lo ajeno dejara miope al ex-Beatle. Pero los ladrones, viendo que no podrían llevárselas para ampliar su colección, decidieron que si no eran para ellos no serían para nadie y las rompieron. Desde entonces, Juan pensó que solo habría una fórmula para evitar que los anteojos no sufrieran ningún desperfecto ni acabaran por extraviarse.

Cayó en la cuenta de que, para lograrlo, lo que tendría que hacer sería ponerle él mismo las gafas a Lennon cada vez que un turista quisiera fotografíarse con la estatua del músico de Liverpool. “Hay que venir acá todos los días, porque si un día no viene uno, las gafas se van”, comentaba. De aquello hace ahora 16 años a lo largo de los cuales Juan González no ha faltado a su cita con el Beatle en su turno de doce horas que arranca cada mañana bien temprano. Siempre al lado de la obra de José Villa, cada vez que aparece algún turista con intención de tomar una instantánea de su paso por ese ya mítico lugar de la capital cubana, el dueño de las gafas aparece para que John pueda ver a sus invitados perfectamente.

Y Juan no es el único encargado de velar por la seguridad de los anteojos del que fuera marido de Yoko Ono. Otra de las vigilantes es Aleeda Rodríguez Pedrasa, que también pasa varias horas junto a la estatua del parque para evitar que los amantes de lo ajeno hagan de las suyas. Esta también jubilada de 72 años reconoce que en su labor no hay nada de voluntariado, sino que trabaja para el Gobierno, que es quien cada mes le paga la nómina de 245 pesos cubanos. Una cifra nada desdeñable. Es más, según cuentan, su salario estaría por encima de la media del que perciben muchos de sus paisanos.

lennon

No obstante, y según algunos testimonios de quienes han visitado la isla y no han querido dejar pasar la oportunidad de posar junto a John Lennon (y sus gafas, claro está), Juan y Aleeda tienen a bien pedir alguna propina a los turistas para complementar su salario. Por lo que cuentan, los visitantes que aparecen en los vídeos han sido afortunados ya que, al estar las cámaras captando el momento, se ahorraron las monedas que los vigilantes suelen reclamar para colocar las gafas al del grupo de Liverpool.

Si no tardas en el ir a La Habana, probablemente encontrarás por allí a Juan y Aleeda atentos para que nadie lastime a John Lennon. Porque, como ya decíamos al principio, hoy en día quien no se las ingenia para tener trabajo es porque no quiere. Tanto es así que incluso la labor de estos dos implacables vigilantes se podría internacionalizar, ya que el robor de las gafas a las estatuas de Lennon parece estar a la orden del día en todos los lugares donde han homenajeado al músico británico: en Almería el ayuntamiento terminó cambiando de emplezamiento a la estatua de Lenon tras los repetidos robos de gafas y otros actos vandálicos, mientras que en la mismísima Liverpool, su ciudad natal, también hubo quien intentó llevarse los inconfundibles anteojos del Beatle. Si ya lo decían nuestros mayores: ‘no hay mal que por bien no venga’.

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Con información de Oddity Central, Sipse, Todo Cuba, Casantigua, Inquirer y TripAdvisor

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