Los belenes más insólitos (y potencialmente blasfemos) sobre la faz de la Tierra

Jesús, María, José, la mula y el buey. Y el ‘caganer’, claro, ya sea inspirado en Donald Trump, en Pablo Iglesias o en la versión más clásica con su inseparable barretina. La bucólica escena del nacimiento de Cristo invade cada año hogares, sitios públicos (y no tan públicos) con toques de distinción y originalidad variables.

No es fácil innovar en el manido arte de los belenes, pero aún hay artistas que, con mayor o menor respeto por las tradiciones cristianas, se atreven con ‘remakes’ del clásico navideño y sustituyen al cordero de Dios y su círculo de confianza por un puñado de salchichas, unas cuantas balas o una caja de tampones.

Cierto individuo barbudo y gafapasta de la ciudad del motor, a la sazón Detroit, autor de libros sobre religión para jóvenes, lleva años dedicándose a recopilar las más insólitas recreaciones de lo sucedido en Belén un día que con toda probabilidad no cayó en 25 de diciembre. Su nombre es Mark Oestreicher y cada año, siempre puntual a su cita, actualiza su popular lista de los nacimientos más curiosos del mundo:

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Quizá la mejor incorporación de 2016, o al menos la más viral, sea el belén ‘hipster’ que ha dado la vuelta al mundo con sus Reyes Magos a bordo de Segways, su vaca 100% orgánica alimentada con pienso sin gluten, su María con vaso del Starbucks y posando para un selfi que dispara un José con moño de moderno y camisa ‘denim’ convenientemente desgastada. Una oda al siglo XXI bajo un techo de paneles solares.

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No se queda a la zaga en originalidad el nacimiento zombi que parece una versión edulcorada de ‘The Walking Dead’. A saber las ignominias que tendrán que perpetrar los padres de Cristo para mantener con vida a su bebé en medio del apocalípsis. Que le pregunten a Rick Grimes y sus colegas…

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Por si todo ello fuera poco, la opción de fusionar la decoración y el ágape del 25 de diciembre (fun, fun, fun) es una vuelta de tuerca apetitosa que se puede degustar en familia. Este cárnico belén alimentará no solo las almas, sino también los estómagos de los convidados al festín navideño.

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Un grado por encima en la escala de blasfemia de Oestreicher se encuentra este belén en homenaje a la Primera Enmienda y que hará las delicias de los partidarios de Donald Trump. Las balas, suponemos, serán del calibre 77 por aquello del simbolismo bíblico.

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Para los que andan cortos de presupuesto, fusionar las celebraciones de Halloween y Navidad parece una salida ingeniosa. Cambia a José por Frankenstein y a Jesús por el mismísimo Drácula y añade unos perros rabiosos, una momia y monstruos varios a la comitiva que saluda al hijo de Dios… o del diablo.

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Aparentemente inofensiva, esta simiesca recreación del parto de la Virgen podría esconder una denuncia del creacionismo que golpea a la doctrina católica donde más duele. Es monísima, pero también una encendida defensa de la teoría de la evolución. Darwinismo navideño para celebrar “el antiguo ritual pagano de Saturnalia”, que diría Sheldon Cooper.

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Si tus cenas navideñas en familia se convierten año sí y año también en una gigantesca colada donde se lavan sin pudor los trapos sucios, quizá el belén de mala baba sea la decoración perfecta. Negatividad a raudales para los que odian la festividad más consumista o, simplemente, son incapaces de esbozar una sonrisa aunque sea cada doce meses.

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Minimalista. Simples bloques de madera con los nombres de los personajes en sencillas letras negras. No queremos manchar con verborrea la más limpia (y barata) recreación del nacimiento de Cristo.

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El interior de una rana es un lugar como otro cualquiera para dar a luz al hijo único del Creador si las posadas están a tope. Revisión animalista del clásico de Mateo, Juan y Lucas que recuerda al mítico tragabolas. Mención aparte merecen los semblantes de los personajes y el extraño gorro de un Mesías disfrazado, al parecer, de Toad. Igual la mirra estaba ya agotada cuando Baltasar fue a la tienda.

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Y el premio a la versión más blasfema y ‘low cost’ de la Natividad se lo llevan los ateos artesanos de tamponcrafts.com que, como su propio nombre indica, es una web dedicada al bricolaje con tampones. Como demuestra esta curiosa página de aspecto noventero, cualquier cosa es susceptible de ser fabricada con productos de higiene femenina, incluida la decoración navideña. Si vas corto de material y presupuesto, solo al ángel es imprescindible dibujarle un rostro.

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Con información e imágenes de Why is Marko y Huffington Post.

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