Un profesor retirado decide matar el tiempo libre construyendo un mapa de China a escala en su jardín

El aburrimiento puede sacar lo mejor (y lo peor) de las personas. El ejemplo más habitual sucede en esos domingos por la tarde en los que no hay nada que hacer más allá de ir asumiendo la depresión que acompañará al lunes y no queda otra que abordar aquel libro que teníamos pendiente, cocinar algún postre para darnos el capricho o arreglar ese maldito mueble que lleva roto más de un mes. Labores mundanas que tampoco ocupan más de unas horas y que complacen momentáneamente, si eso.

Pero cuando el aburrimiento entra a formar parte de la rutina puede convertirse en todo un castigo. Es lo que le pasó al chino Cai Mingxing, un profesor jubilado de 75 años que no sabía qué hacer con tanto tiempo libre una vez que abandonó las tizas. Así, decidió construir un mapa a escala de China en su parcela y se quedó tan ancho. Ahora, su composición se ha convertido en una auténtica atracción en el pueblo de Guangdong, donde los vecinos de Mingxing tienen la suerte de ver una obra de impresionantes dimensiones cada vez que asoman la mollera por la ventana del jubilado más activo del lugar.

El mapa en cuestión está levantado en parte de los 300 metros cuadrados de jardín que se gasta el profesor a escala 1: 10. Para recrear los límites geográficos entre las provincias chinas, Mingxing ha utilizado ladrillos de piedra que ha unido minuciosamente con hormigón. La obra tiene unas dimensiones de 30 centímetros de alto y 10 metros de ancho: una China en miniatura que tardó en construir más de un año (y así eliminó el aburrimiento de su vida de un plumazo).

La obra del jubilado no es cualquier cosa. Mingxing ha cuidado hasta el último detalle para que su jardín luzca como una réplica exacta de su país natal. Cada provincia cuenta con un signo distintivo, para que sea más fácil reconocer cada zona entre césped y pequeñas plantas.

El profesor también ha querido construir un pequeño estanque que haga las veces de costa sur de China, aportándole aún más realismo a su creación. Eso sí, sin incluir la disputa que actualmente se cierne sobre la soberanía de esta zona. No obstante, Mingxing se ha preocupado por construir, una por una, todas las islas que componen esta porción del océano.

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Esta obra de jardinería ha logrado atraer la atención de todo el pueblo de Guangdong, en la provincia de Cantón, al sur del país. No es de extrañar, ya que no es lo más habitual ver cómo tu vecino se dedica a diseñar y levantar de la nada un mapa a escala con todo lujo de detalles. A pesar de lo insólito del asunto, lo cierto es que Mingxing no es el primero en realizar una hazaña de este tipo.

Quizás por orgullo patriótico, alguien ya se había adelantado al profesor en su propio país. Es el caso de Chen Jinxiang, un agricultor chino que llevó al límite la idea de diseñar mapas a escala. Por si ya fuera poco construir un país como China en miniatura en el jardín de tu casa, este hombre también jubilado decidió hacerlo a lo grande y dibujó un mapa usando para ello distintos tipos de arroz.

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Para ello,el agricultor necesitó mucha paciencia y, sobre todo, cantidades industriales de este cereal. Para diferenciar cada una de las provincias, Jinxiang plantó hasta 30 tipos de arroces con sabores y formas diferentes. No en vano, este agricultor llevaba más de tres décadas trabajando con el cereal y este mapa demuestra que sabe lo que se hace.

El mapa de arroz se encuentra ubicado en el patio interior de Chen, en la casa que el agricultor tiene en la ciudad de Fengjing. Pero este no es el único mapa que ha llevado a cabo. Aunque con dimensiones diferentes (mucho más pequeño), Jinxiang también ha diseñado un plano del país con diferentes granos de arroz. Al igual que ocurría con la plantación, las provincias están teñidas de colores distintos para poder ser diferenciadas a golpe de vista.

La obra está enmarcada en un cuadro que Chen guarda en una especie de almacén dedicado íntegramente a sus dos pasiones: el arroz y las costumbres asiáticas. En esta habitación también conserva marcos con las letras del alfabeto chino realizadas con varios arroces, así como toda una serie de muestrarios y calendarios creados con el cereal estrella del gigante asiático.

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Visto así, el mundo de la cartografía parece un misterio aún por explorar. Al fin y al cabo, estos hombres han demostrado que hay múltiples maneras de elaborar un mapa. Si Chen decidió crear las provincias chinas en arroz, otros mapas muestran la riqueza gastronómica de cada continente e incluyen alimentos tan dispares entre sí como los plátanos, propios de África, y el marisco de los mares de Australia. No puede faltar, por supuesto, la versión china.

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Sean cuales sean las causas de esta fiebre cartográfica, lo cierto es que comenzar con un sencillo mapa de España para matar el tiempo (y además, refrescar la memoria) puede convertirse en pasatiempo durante años. Jubilados patrios, tomen nota.

Con información de Mental Floss, Atlas Obscura, Mashable y The Huffington Post.

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