Este magnate inmobiliario chino ofrece 160 millones de euros al que se case con su hija

Por norma general, un padre siempre quiere lo mejor para sus hijos. Bueno, lo que cada uno entiende como “lo mejor”: un trabajo en el que, si eso, se sientan realizados pero que sirva para cubrir los asuntillos económicos, una pareja que los quiera y respete, al menos, la mitad que su progenitor, y una vida larga, próspera y feliz para dar muchos nietos. Pero el millonario chino Cecil Chao Sze-Tsung no tiene suficiente con eso.

La historia comenzó en 2012, cuando el magnate asiático ofreció por primera vez una suculenta cantidad de dinero a cambio, nada más y nada menos, de casarse con su hija. Como era de esperar, los candidatos salieron hasta de debajo de las piedras: no todos los días te ofrecen sesenta millones de dólares (unos 53 millones de euros) por decir “Sí, quiero”. En apenas una semana, Gigi Chao, la niña del ricachón, recibió cerca de dos mil correos electrónicos, cientos de llamadas telefónicas y otras decenas de cartas postales de pretendientes (ahí, a la antigua usanza).

A pesar del dinerito que había en juego, no todas fueron buenas palabras para Gigi. Algunos incluso insultaron a la joven y llegaron a amenazarla de muerte. De esta manera, lo que comenzó como una sorpresa para la propia implicada por el exponencial número de pretendientes que le salieron, terminó convirtiéndose en una auténtica pesadilla.

No obstante, el problema del padre de la buena de Gigi no es que la muchacha tenga dificultad para encontrar una persona con la que vivir felices y comer perdices. Nada más lejos de la realidad: la hija de Cecil mantiene desde hace más de diez años mantiene una relación con su pareja. El detallito que no termina de cuadrarle al millonetis de su progenitor es que se trata de otra mujer, Sean Eav. Los rumores populares apuntan a que la oferta del magnate se precipitó después de que ambas mujeres contrajeran matrimonio civil en Francia hace cuatro años.

millonario_boda

Así, Cecil no parece estar muy de acuerdo con la orientación sexual de su hija y, por ello, decidió emprender la búsqueda del candidato perfecto que hiciera cambiar de rumbo la vida sentimental de su pequeña. Pero Gigi está felizmente casada con su mujer y no siente el mínimo interés por los hombres: “Que anule la recompensa hasta que yo tenga ochenta años o no tenga el atractivo suficiente como para que nadie quiera ser mi pareja”, bromeaba ella.

Aunque en la región de Hong Kong ser homosexual está despenalizado desde 1991 (tardaron en dejar de ser legalmente retrógrados), socialmente siguen sin verse con buenos ojos eso de amar a alguien de tu mismo sexo. La propia Gigi llegó a admitir que la preocupación de su padre residía en el hecho de que salir con otra mujer: “Perjudicaba mi estatus social en China”. Cecil, por su parte, se preguntaba públicamente: “¿Cómo va a una mujer a casarse con otra mujer? ¡Eso no está nada bien!”.

El personajillo se ampara en que solo quiere un retoño al que dejar a cargo su imperio. Su empresa es Cheuk Nang (Holdings) Limited, una inmobiliaria de lujo que funciona como una auténtica máquina de hacer billetes. Gigi es la única heredera de la compañía cuando Cecil se marche al otro barrio, aunque éste parece no haberse enterado de que ser homosexual no es un impedimento para que una pareja, si lo desea, pueda tener hijos.

El magnate no destaca, desde luego, por ser un claro ejemplo de padre convencional. Más allá de la disparatada situación vivida con su hija, en China es conocido por sus escándalos sexuales y sus polémicas declaraciones. De hecho, una vez llegó a comentar que había mantenido relaciones íntimas con unas 10.000 mujeres. Sus cuatro hijos son frutos de relaciones diferentes y es habitual ver fotos suyas junto a mujeres atractivas en las revistas del corazón. No en vano, es conocido como el ‘playboy’ chino.

millonario_boda_3

En el intento por encontrar un marido a su hija, Cecil llegó a doblar la oferta en 2014, ofreciendo 120 millones de dólares (la tentadora cantidad es de casi 110 millones de euros al cambio actual). Los billetes de más sobre la mesa no sirvieron para mucho, porque Gigi seguía enamorada de su mujer. Finalmente, su padre terminó por aceptar su orientación sexual, o al menos, aparentemente: “Su vida privada le pertenece. Si es su decisión, tengo que acatarla”, aseguraba en declaraciones a CNN. Después de los infinitos ruegos por parte de su hija, Cecil terminó retirando la oferta.

Pero la comprensión del millonario chino ha durado poco. Parece que Cecil no ha tirado la toalla y ha vuelto a la carga con una cantidad aún mayor: 180 millones de dólares (160 millones de euros contantes y sonantes) para el hombre que consiga enamorar a Gigi. La misión supone un reto prácticamente imposible para cualquier varón. Por lo pronto, hay que viajar hasta Hong Kong y convencer a la joven para que abandone a su mujer y se case con un macho de pelo en pecho. Un sueño para Cecil con pocas papeletas de convertirse en realidad.

A estas alturas, lo mejor que puede hacer el millonario chino es rectificar y asumir las decisiones de su hija. Al fin y al cabo, hay cosas que el dinero no puede comprar. Parece que Cecil va a tener que aceptarlo antes de que se quede sin patrimonio que ofrecer.

——–

Con información de El Confidencial, ABC y HighRated.

Todo por amor… al dinero:

Un chino pide matrimonio a su amada con 1.001 perritos calientes

El matrimonio más ‘nerd’ sustituye al cura por un robot

Casarse sale muy caro: he aquí el dineral que ganarías si inviertes el dinero que te cuesta una boda

Esta empresa pagará tu boda, pero tiene truco: si te divorcias lo devolverás con intereses