El hotel más antiguo de Estados Unidos pide que le devuelvan todo lo robado (y no preguntará nada)

Hablar de hoteles es hablar también de clientes pícaros. Hay algo que probablemente nunca encontremos en una crítica de Trip Advisor: la sinceridad de algún ilustre usuario a la de hora de comentar si se ha llevado o no clásicos como las toallas, pastillas de jabón o las pilas del mando a distancia de la televisión. Sí, ha sucedido, como también ha pasado que muchos se han llevado otros objetos más sorprendentes, como bombillas, Biblias, secadores o, incluso, el frigorífico del minibar.

No obstante, a día de hoy ya hay hoteles que están más que escarmentados y han decidido implantar medidas de seguridad como chips u otros ‘gadgets’ para evitar que las toallas se vayan más allá del vestíbulo. Otros, resignados, se limitan a hacer un llamamiento público para recuperar lo escamoteado a lo largo de los años.

Wayside Inn

Ha sucedido en Estados Unidos, y no en un hotel cualquiera. El Wayside Inn de la ciudad de Sudbury, en el estado de Massachusetts, es el hotel más antiguo de la tierra del tío Sam: 300 años ha cumplido estos días, ya que abrió sus puertas el 28 de agosto de 1716, seis décadas antes de que el propio país se independizara.

En estos tres siglos le ha dado tiempo a ver pasar la historia de Estados Unidos delante de sus narices, desde George Washington a Obama. Ha inspirado poemas y cuentos e incluso Henry Ford fue uno de sus propietarios. Durante todo ese tiempo han pasado por allí innumerables clientes, tanto de los que pernoctan como de los que van a una de las cien bodas que organizan cada año o a comer a uno de los restaurantes más frecuentados de la zona. Y entre todos ellos, por qué no decirlo, debe haber más de uno y de dos ladrones.

Wayside Inn

Hasta aquí nada sorprendente. Al fin y al cabo, ¿qué hotel no ha visto cómo le han birlado algo? Sin embargo, la sorpresa llega con la propuesta que hace ahora Wayside Inn. Probablemente imbuidos por un espíritu festivo (no todos los días se cumplen 3 siglos de vida), sus administradores han pedido a los mangantes que han pasado por allí que les devuelvan todo lo sacado. Sí, sí, de verdad.

Así, los ladrones (o sus descendientes, claro) que estén arrepentidos o avergonzados por lo que hicieron sus ancestros pueden acercarse a devolver la pieza robada o mandarla por mensajero. Y que no teman, porque serán perdonados y nadie hará preguntas. Con esta especie de amnistía fiscal, que no tiene fecha de caducidad, el equipo del Wayside Inn también espera conocer insólitas historias: ¿cómo llegó esa jabonera a tu casa? ¿Te lo dejó tu abuelo en herencia o te lo trajo de sus vacaciones de verano? Sorpréndenos.

Habitación

El objeto más deseado

Steve Pickford, propietario del hotel, ha contado que decidió intentar recuperar algunos objetos con este peculiar movimiento después de escuchar que otros hoteles, en Chicago y Nueva York, habían hecho lo mismo. Según Pickford, hay mucha gente que devuelve cosas porque cree que podrían tener un valor histórico. Cuando el propietario del hotel dice esto no se refiere, obviamente, a la pastilla de jabón con la que nuestros abuelos se lavaron antes de disfrutar de su noche de bodas, sino a objetos que un día desaparecieron del lugar y que tienen muchísima más importancia.

En concreto, el ‘staff’ espera recuperar una copia de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, que era propiedad del segundo dueño del Wayside Inn, Ezekiel Howe (hijo del creador del establecimiento, David Howe). Irónicamente, el documento se salvó de un incendio que el hotel sufrió en 1955, pero después se perdió. “Tenemos cosas de tipo CSI que, si nos encontráramos con el verdadero, lo sabríamos”, dice Pickford.

Declaracion de Independencia

Es, sin lugar a dudas, el objeto más valioso y el que más desean recuperar. Sin embargo, Pickford no está muy convencido de que vayan a conseguirlo: “Podrían estar en el ático de alguien y que no sepan lo que tienen, o quizá esté siendo valorado, colgado en la pared del salón de alguien”.

Aun así, increíblemente, los clientes del Wayside Inn se han llevado cosas que avergonzarían hasta a los cacos de hoteles españoles. De acuerdo al gerente, se han llevado platos antiguos, cubertería o parte de la decoración de las paredes, que suponemos no fue comprada precisamente en Ikea. Incluso han desaparecido cuadros con unas pocas décadas a sus espaldas.

Entre los sospechosos de robar los objetos más importantes podrían estar nada más y nada menos que los historiadores que acuden al lugar para estudiar los documentos que hay sobre su pasado colonial o sobre la época en la que Ford fue dueño del lugar. Es como quien se lleva prestado un libro de una biblioteca y nunca lo devuelve.

Mientras tanto, no queda otro remedio que esperar a que alguna buena persona sepa lo que hay en su casa (si es que, desgraciadamente, no se ha perdido para siempre) y lo devuelva a su ilustre hogar. Recordemos que no habrá preguntas, ni acciones legales. Crucemos los dedos.

Con información de Wayside Inn (1, 2), The Boston Globe, mental_floss, The Telegraph (1, 2) y Wicked Local

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