Diez atracciones en las que no puedes dejar de montar en la próxima feria

El mes de agosto es ideal para estar en la playa, en la sierra o en las fiestas del pueblo más próximo. Son un peligro porque en ellas puedes terminar en el pilón, pero no importa correr ese riesgo cuando lo importante es pasar un buen rato con los amigos. Sea con vestido de gitana en el sur o con la cuadrilla en el norte, lo importante es arreglarse un poco por la noche y disfrutar de las casetas y de las atracciones de feria, un espacio democrático, porque sirve tanto para niños como para adultos sin vergüenza. Estas son las diez atracciones que no pueden faltar en una feria. Dale al ‘play’ a cualquier canción de Camela ¡y vamos allá!

Los coches de choque

Debíamos empezar por un clásico, que tiene hasta su tema musical, como puedes escuchar más arriba. Los coches de choque son la esencia de las atracciones de feria. En versión para los niños pequeños o para quienes miden más de metro cincuenta, ocupan un gran espacio en el descampado terrizo donde se instalan todas las atracciones. Hay canis, veinteañeros que intentan impresionar a un posible rollo de noche pero, sobre todo, mucha mala baba y ganas de que te partas el labio contra el volante. ¡Precaución!

Caballitos

‘Los caballitos’

Ideados para los niños, ‘los caballitos’ son los tiovivos de toda la vida, con ración doble de Camela. Compiten por el primer puesto de popularidad y tradición con los coches de choque, pero solo ellos han conseguido que a las ferias se les conozcan por su nombre: “¿Vas a ir a los caballitos?”, preguntan familiares y vecinos a los niños que se encuentran antes y durante la feria del pueblo. ‘Los caballitos’ (llamarlo tiovivo es demodé) consisten en varios caballos para los que siempre se necesitará un adulto que monte al crío y coches o tazas con sonidos varios, para solaz de las criaturas mientras están dando vueltas. Cuidado, padres de familia: podéis pasar gran parte de la noche comprando fichas para ellos.

Ponis

Los caballitos reales

Ya han conseguido sacarlos de algunas ferias. En un rincón apartado de la mano de Dios se encuentran estos tiovivos reales llevados por ponis, que son más bien tristes no por usar a animales vivos (¿es legal todo esto?), que también, sino porque los ponis tienen una parsimonía digna de Snorlax. Evita montar a tus hijos en una de estas atracciones si no quieres causarle un trauma. Y, sobre todo, si no te apetece que exploten a esos animales.

Castillos hinchables

Pero no unos castillos hinchables cualquiera. Estas estructuras gigantérrimas de plástico se han sofisticado en los últimos años y ahora las que molan son aquellas que tienen la cabeza de un animal con una boca que se abre y se cierra. Sabes que tu feria ha subido de nivel cuando en vez de escalar por cutretoboganes con escalones de colores chillones lo estás haciendo por la supuesta lengua de un cocodrilo que abre y cierra su mandíbula. O un Bob Esponja, en versión segunda década del siglo XXI. No hay nada más refinado que eso.

Cama elástica

Camas elásticas

La versión rancia de los castillos hinchables son las camas elásticas, que… bueno, para cinco minutos están bien, pero luego como que te aburres. Si vas con amigos puedes ir saltando de cama en cama, como si fueses una rana. Y si tienes maña te puedes dedicar a hacer volteretas, saltar para caer sentado y volver a levantarte… Pero ya. Con la sofisticación de los castillos hinchables antes mencionadas parece que se les ve mucho menos que antes. ¿Habrán quedado para participantes de gimnasia rítmica?

Toro mecánico

Toro mecánico

No tienen la misma popularidad que en Estados Unidos pero la globalización también era esto. Móntate como sea en su lomo (no es fácil subir, precisamente) y comienza a cabalgar. Igual te toca un encargado enrollado y no le da muy rápido pero ¡ay, cómo te vea pinta de mequetrefe! La caída está asegurada.

Ranita loca

La ranita loca

Por alguna razón que escapa a nuestro entender, alguien pensó que una rana podía tener muchos tentáculos o algo por el estilo y que estos podían subir arriba abajo con la intención de marear el personal. La intención es buena (lo de querer marearse a propósito, ya no tanto), pero nos sigue fascinando la idea de una ranita, bien verde y brillante, en el centro de la atracción. ¿Es por los saltos que pegan estos animales? Sea como sea, absténganse de montarse en ella aquellos con el estómago suelto y los que han bebido un poco más de la cuenta. Que no es cuestión de echar la pota al personal.

La barca

Otro clásico para aquellos que quieren emociones fuertes es la barca. Si no la distingues desde lejos es porque no alcanza la suficiente altura, así que no merece la pena que te montes en ella. Siempre habrá alguien que, mientras los demás estén disfrutando, grite al encargado o sus amigos que por favor pare, que se quiere bajar o que va a vomitar. Obviamente, nadie le va a hacer caso. Un ‘spin off’ de la barca es el martillo, una atracción tan popular como la barca.

Casa del terror

La casa del terror

Que en algunos casos de terror tiene más bien poco. Sea andando o en un trenecito, la casa del terror tiene previsto asustarte y mucho, pero dependiendo de tu nivel de ingenuidad lo que puede provocarte es más bien la indignación y el pensamiento de que es un sacacuartos. El interior de estas atracciones puede quedarse en unos dibujos de fantasmas mal pintados y unos sonidos de ambiente que no asustarían ni a los protagonistas de ‘Scream’. Siempre está la opción de montarse y reírse de lo cutres que son, que eso está bien. Sobre todo si acabas de salir de la barca y estás todavía un poco mareado.

Noria

La noria

Y terminamos con un clásico de clásicos, ideal para las parejitas. La noria sirve… no sabemos muy bien para qué sirve la noria, más allá de para meter a tu pareja y enseñarle unas vistas supuestamente preciosas, aunque serán nocturnas, llenas de luz artificial y con más Camela de fondo. Pero sin ella no se entiende ninguna feria, así que, aunque solo sea por postureo, móntate en la noria e intenta disfrutar del paso tortuga de esa estructura. ¡Diviértete, que estamos de fiestas!

Unas historias que puedes leer mientras la noria da vueltas:

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