La pata de un lagarto podría ser la clave para limpiar tu casa

La escoba y el recogedor ya dejaron de ser una opción hace años, hartos de que siempre quedara una delgadísima línea de polvo que parece negarse a subir a la pala o de que esas pelusas merecedoras de ser bautizadas se quedaran enganchadas a las cerdas del cepillo. La mopa tampoco es perfecta y la aspiradora es el arma de limpieza masiva con el que sueña cualquiera que se enfrente a menudo a la ardua tarea de tener su hábitat ligeramente curioso.

La ciencia propone ahora el método de limpieza más extravagante y, quizás, útil de los últimos tiempos. Nada de productos que se anuncian como ‘atrapapolvos’ profesionales ni pastillas para asumir la suciedad y dejar que la pereza y la desidia ganen la partida: la solución para darle al polvo de tu casa el final que se merece podría estar en las patas de los lagartos.

En concreto, un grupo de investigadores de la Universidad de Yale ha descubierto que las almohadillas adhesivas presentes en las plantas de las patas de los geckos podrían ser utilísimas para los menesteres del hogar: su estructura microscópica serviría para dar caza a esas partículas de polvo minúsculas que, de otra forma, son casi imposibles de recoger.

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Efectivamente, la pata de un lagarto vista bajo un microscopio desvela uno de los secretos de estos poco queridos animalitos del Señor: lejos de estar formada por una superficie lisa, cuenta con una especie de micropilares que generan una carga electrostática. Gracias a ella, los lagartos no van defendiéndose en este mundo cruel repartiendo descargas a diestro y siniestro como si tuvieran pistolas Taser sino que pueden trepar superficies verticales con la misma facilidad con la que rueda Falete.

Esas mismas cargas electrostáticas son las que podrían acabar con nuestras excusas para ponernos a limpiar. Los investigadores han sido capaces de desarrollar un material sintético que imita la estructura de las patas de los lagartos. El sencillo nombre del polímero creado es polidimetilsiloxano (PDMS) y sí, tiene micropilares que generan cargas eléctricas para que el polvo (la suciedad, no la acepción burda del término) sea atrapado con una sencillez pasmosa.

No obstante, hay una diferencia sustancial (más allá de que la estructura de las patas de los lagartos es una cosa de la naturaleza y lo que han inventado en Yale es más falso que un bolso del top manta): el polímero no genera cargas electrostáticas tan potentes como para que el material se quede pegado a la superficie en cuestión, pero tiene la potencia suficiente para atrapar el polvo.

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Los investigadores han probado la efectividad de este nuevo material y, aparentemente, lo han conseguido: el polímero que imita ese prodigio de la naturaleza que son las patas de los lagartos logra atrapar el polvo en distintas superficies y, además, lo hace sin dañar los objetos que están siendo limpiados, que solo faltaba pasar el mocho por el suelo de mármol italiano y terminar con un agujero en el suelo.

Lo más impactante es que, en realidad, los estudiosos de Yale que han logrado hallar este maravilloso prodigio que podría revolucionar la tediosa tarea de la limpieza no estaban buscando precisamente el milagro que enterrara de por vida las escobas de toda la vida, sino que trataban de crear una herramienta que sirviera para limpiar obras de arte. “El polvo es un problema particular cuando se trata de pinturas modernas que cuentan con pintura acrílica”, explica Cindy Schwarz, conservadora de la galería de pintura de la Universidad de Yale. “Las pinturas acrílicas son muy porosas, así que cualquier cosa que esté en la superficie podría entrar en los poros”, cuenta ella.

No obstante, lo del arte ya es lo de menos. Por obra y gracia de la ciencia, los investigadores de Yale han terminado fabricando un material preparado para limpiar cualquier superficie y que podría acabar con la dictadura de las gamuzas o los trapos que solo restriegan el polvo: ahora solo queda esperar a que las patas de lagarto sintéticas se comercialicen. Que a nadie se le ocurra ponerse a cazar reptiles por su cuenta.

Con información de Gizmodo, Futurity y ACS Applied Materials and Interfaces.

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