¿Buenas noticias? Si te jubilas tarde, podrías vivir más años

Aunque preferimos no oír hablar de ese triste momento en que tengamos que dejar nuestro puesto de trabajo para jubilarnos por la profunda tristeza que nos produce, lo cierto es que sabemos que llegará. ¿Cuándo? Resulta difícil responder a esa cuestión. Los más veteranos de la plantilla saben que mucho se tendría que torcer su situación para que fuera más tarde de los 67 años de edad. Los jóvenes, por su parte, ya se están haciendo a la idea de que quizá el momento de jubilarse no llegue jamás. Muchos caerán en el error de pensar que se trata de una terrible tragedia. Quizá no sepan que cuanto más tiempo demos el callo, más cintura tendremos para esquivar los envites de la parca.

Esto, al menos, es lo que ha venido a demostrar un estudio publicado por Journal of Epidemiology & Community Health. Según la investigación realizada por un equipo comandado por Chenkai Wu, estudiante de doctorado en la Universidad Estatal de Oregon, las personas que trabajan durante la vejez tienen menor riesgo de poner rumbo al corral de los quietos que aquellos que se zambullen en la jubilación a los 65 años.

Los investigadores analizaron los casos de 2.956 personas que participaron en el Estudio de Jubilación Saludable realizado entre 1992 y 2010 realizado por el Instituto Nacional de Envejecimiento estadounidense y la Universidad de Michigan. Cuando se puso en marcha el estudio, todos los encuestados estaban trabajando. A la finalización del mismo, todos ellos se habían retirado. El 33% optó por la jubilación cuando ya contaba con 66 primaveras o más a sus espaldas, el 12% de los participantes dejó su ocupación a los 65 años y el restante 55% lo hizo antes de cumplir esa edad. Un tercio de todos ellos abandonó su empleo a causa de problemas de salud, mientras que el resto no contaban con achaques de gravedad.

El estudio apunta que de todos los jubilados que no padecían ningún problema de salud grave, el 12,1% fallecieron. Un porcentaje menor que aquellos que sí que argumentaron dolencias a la hora de retirarse, de los cuales murió un 25,6%. Así, con estos datos, los investigadores concluían que los trabajadores que se retiraron a los 67 años en buen estado de forma tenían un 21% menos de posibilidades de marcharse al otro barrio. Es más, a medida que retrasaban la edad de jubilación, las posibilidades de morir descendían.

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Para aquellos osados que se jubilaron con 70 años sobre sus hombros, el riesgo de morir era un 44% menor que quienes cumplieron escrupulosamente con lo que establecen las normas. Quienes aún resistían dando el callo hasta los 72 años tenían un 56% menos de posibilidades de ponerse el pijama de madera. Poco importaba, además, que tuvieran algún problema de salud. Cuanto más retrasaban su edad de jubilación, más descendían sus posibilidades de perecer.

El estudio dejaba entrever que postergar la jubilación podría provocar un retraso en la pérdida natural de facultades que trae consigo la vejez tanto en cuestiones físicas como mentales. Es más, podría incluso reducir el riesgo de sufrir enfermedades crónicas. “Aunque no se puede aplicar a todo el mundo, creemos que el trabajo entraña una gran cantidad de beneficios económicos y sociales que podrían afectar a la duración de sus vidas”, explicaba Chenkai Wu.

Es cierto que, como en todo, existen una serie de factores que podrían condicionar y trastocar estas estadísticas. No es lo mismo el trabajador que desempeña tareas de oficina, que aquella trabajadora que pasa varias horas de pie en su trabajo y cargando peso de un lugar para otro. Estas circunstancias provocan que los estudios que se han realizado para ver si nos tenemos que jubilar antes o después reflejen resultados muy dispares.

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Por ejemplo, una investigación israelí en la que participaron 2.374 personas concluía que la esperanza de vida era similar entre aquellos que se jubilaban a su hora y quienes preferían trabajar algunos años más. Por su parte, un estudio realizado en Alemania a partir de 2009 que contemplaba el tiempo transcurrido entre que una persona se retiraba y fallecía, reflejaba que aquellos que abandonaban sus empleos antes de cumplir los 61 años con buen estado de salud, vivían más que quienes alargaban su vida laboral.

Uno de los pocos estudios que contemplaba si las ocupaciones requerían más o menos esfuerzo físico se realizó en Suecia. Allí, comprobaron cómo los oficiales del ejército que se retiraban prematuramente tenían un 26% menos de probabilidades de poner rumbo a su encuentro con la parca antes de celebrar su 70 cumpleaños.

Por todo ello, viendo la disparidad de los resultados que muestran todas esas investigaciones, lo mejor será que nos jubilemos lo antes posible, pese a la profundad tristeza que eso nos provoque. Así, podremos dejar paso a las nuevas generaciones que vienen pegando fuerte y reclaman más empleo. Cuanto antes empiecen los jóvenes a cotizar, más posibilidades tendremos de cobrar la pensión hasta el día en que no tengamos la destreza suficiente para esquivar nuestra estancia en el corral de los quietos.

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Con información de The Guardian, Wall Street Journal, Mentalfloss y Expasion

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