Vaya, vaya… En este centro comercial sí que hay playa

Los centros comerciales son esos lugares en los que uno puede planificar una jornada completa de ocio, en familia, con amigos e incluso solo: hay restaurantes, tiendas o cines para dar y regalar. Algunos incluso tienen una pista de nieve artificial para esquiar. Pero lo que uno no espera encontrarse en cualquier caso en uno de estos lugares de peregrinación capitalista es que otros intentaran montar una playa, con todos sus elementos… o casi. Pues eso es lo que han hecho en Bangkok.

Por estas fechas, un centro comercial de la capital tailandesa convierte su interior en el de una playa como las muchas que tiene el país y por las que tantos visitantes extranjeros se vuelven locos. En su interior uno se puede sentir como en uno de estos lugares, ya que se recrean hasta las clásicas casetas de madera para cambiarse o los chiringuitos para combatir las altas temperaturas con alguna bebida fresca.

Eso sí, nadie ha llevado el agua salada al interior ni los rayos de sol que achicharran y que obligan a echarse crema protectora como si no hubiera mañana. La idea es transformar los pasillos y áreas de descanso en una playa sofisticada en la que sentirse como si estuvieras alejado de la jungla de asfalto… si bien, en el fondo, todavía sigues dentro de ella. Pero eso es precisamente lo que les pasa a los bangkonianos: aunque están muy cerca del mar no tienen playa. Hay que alejarse un poco para comenzar a disfrutarla.

Chiringuito

Casetas

Por ello, proponen siete destinos diferentes de playa: Ipanema (en Río de Janeiro), Miami, Riviera Francesa, Mykonos (en Grecia), Bondi (en Sídney) y las locales de Kon Phangan y Phuket. Lo importante es calentar el ambiente y las ganas de ir a la playa, emulando la sofisticación que se puede ver en la costa Azul francesa y combinándola con las fiestas de Miami.

Salvo por el asuntillo del mar, a estos espacios no les faltan detalle. Tienen incluso faros en la parte alta de las casetas, para simular los ídem que en la vida real orientan a los barcos y evitan que choquen contra las rocas. Hay pantallas para mostrar lo que ya es más difícil de generar en el interior de un edificio: los paisajes naturales que rodean las playas. No todo iba a ser perfecto. Aunque quien no se consuela es porque no quiere: también hay una silla gigante de socorrista, en la que, intuimos, te podrás sentar a descansar, porque solo podrás rescatar a quienes se pierdan entre barracones y tiendas. Y para eso no hace falta un David Hasselhoff, precisamente.

Socorrista

La playa sin bañadores

Eso sí, mucha barraca y mucho salvavidas para que te sientas como en la playa pero el objetivo es bien distinto: comprar, comprar y comprar. Ya que imitan playas tan sofisticadas, la ropa y las joyas se mezclan con otros objetos de cierto postín como ostras. Para los bolsillos menos pudientes hay bebidas y dulces. Pasear por esta particular playa te hará sentir como en los más refinados chiringuitos de la gente guapa de Barcelona. Y si no nos crees, echa un vistazo a estas fotos. Hay DJ, y todo es muy exclusivo:

dj

gente guapa

ropa

Caricaturas

Tan sofisticado que tiene actividades difíciles de ver en las playas españolas pero que tienen gran aceptación en otros lares. Por ejemplo, hay ‘hula-hops’ para contonearse al ritmo de la música. Además, hay mesas de pimpón o la posibilidad de hacerse un tatuaje con purpurina. Para quien quiera algo más prosaico, también hay puestos de caricaturas y mesas de masaje: de estas entendemos que estarán atendidas por personal más competente que ese que se pasea por las playas hispanas y que tantos recelos despierta.

Puente

Para los que prefieran las playas de los lagos, también se proponen actividades como cruzar un lago artificial a través de puentes de madera. Los niños, además, tienen un campamento de verano. En realidad, es una forma eufemística de llamar a una especie de guardería para que los chiquillos se entretengan mientras los padres se dedican a disfrutar de la playa en condiciones, es decir, sin que les pidan que les compren un helado.

Playas donde menos te lo esperas

Aunque esta playa tenga la sofisticación de Mikonos, Miami o la Riviera Francesa, también es verdad que hay muchos lugares donde te puedes encontrar una playa sin esperártelo. Y en estas sí hay agua para bañarse; nada de encontrar solo gente guapa. De hecho, en España hay varios de esos ejemplos. Así, si te paseas por los campos de Asturias puedes encontrarte playas entre los prados. Hablamos de las playas de Gulpiyuri y Cobijeru. Obviamente, tienen truco: están muy cerca del mar y se conectan a este por una cueva. Pero si no te lo dicen no te das cuenta, ya que las pequeñas playas están rodeadas de piedra y no se aprecia el origen acuático.

gulpiyeru

cobijeru

Algo parecido sucede en México. En una de las islas Marietas, en el litoral oeste de México, en una región montañosa, se encuentra una playa oculta entre las piedras. Playa Escondida, así se llama (no tiene mucho misterio), es uno de los destinos obligados de quienes visitan esta zona. Pequeña, silenciosa, sin apenas turistas… Un chollazo. Para llegar a ella hay que nadar desde la orilla y atravesar un túnel de roca.

Playa Escondida

Playa Escondida

En cualquier caso, nuestra playa tailandesa sirve para matar las ganas de ir a una real, sobre todo para la gente ‘cool’ y pija de la ciudad tailandesa. No tienes el agua salada pero no es impedimento para disfrutar: al menos sabes seguro que no te picarán las medusas y lo único que debe preocuparte es tu cartera. Eso sí, parece que solo la disfrutarás si eres veraneante de alto ‘standing’.

Con información de Contemporist, Retail Design Blog, 101 lugares increíbles (1, 2) y El Comercio

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