El arte de hacer cajas de cartón para que tu gato lo goce

Pocas cosas le pirran más a un gato que una caja. Es ver una, sea pequeña o grande, y allá que se lanza el minino para disfrutar entre sus paredes de cartón. Puede que meta solamente sus patas, que se zambulla entero o que, por el contrario, husmee solamente y se le quede atrapada la cabeza. Basta con echar un vistazo a YouTube, plagado de vídeos de gatos pasándoselo pipa entrando y saliendo de cajas, para corroborar que es algo extendido entre estas mascotas. Tanto es así, que incluso la ciencia se ha interesado por el asunto para descubrir que las cajas permiten a los gatos reducir el estrés, al menos, durante un rato.

Aprovechando esta coyuntura y que los gatos están conquistando las casas de medio mundo (en España, por ejemplo, para obtener el título de hípster hay que tener gato), hay quien ha visto una oportunidad de negocio. Y no ha dudado lo más mínimo. La compañía búlgara Cacao Furniture ha caído en la cuenta de que mejor que dejarles que destrocen las cajas de zapatos, de muebles o de electrodomésticos, los gatos deben ahogar sus penas en un lugar preparado para ello.

Así, han decidido crear una línea de cajas para que estos ariscos animales puedan aparcar el estrés que deben soportar en su día a día y evadirse mundo en que viven. Desde una con forma de coche, hasta otra que imita la clásica tardis de ‘Dr. Who’, pasando por modelos más arriesgados como el casco de un Stormtrooper o una ‘shark house’, que incluso podría atemorizar al minino.

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La idea surgió después de que Velislav y Dimitar, los fundadores de la firma, se percatasen de lo que disfrutaba su gato jugando con el cartón. “Pasamos varios meses investigando, intercambiando ideas y haciendo pruebas”, aseguran en su página web. “Realizamos prototipos y los probamos con nuestro gatito. Por último, la casa Kitty nació en primer lugar, seguida de la casa Pentágono”. A partir de ahí surgieron otros tantos modelos.

Casi con total seguridad, a los mininos no les importará en absoluto tener que meterse en la boca de un tiburón, en el casco de un soldado de las tropas de asalto del Imperio Galáctico o en un coche de cartón (o tal vez sí, a saber qué hay en sus mentes). Eso sí, la difícil decisión de decantarse por uno u otro modelo recaerá enteramente sobre sus siervos humanos. Como no acierten, mal asunto. Porque otra cosa no, pero los gatos son sumamente rencorosos y se la guardarán para los restos.

De lo que sí pueden estar seguro tanto los encargados de elegir el modelo como los gatos es de que las cajas están hechas con esmero y dedicación. Según apuntan en su web los responsables de la firma Cacao Furniture, el cartón está cortado con láser para que el animal no se lastime lo más mínimo al entrar y salir. Se trata de un tipo de material sumamente resistente, para que las garras y los dientes de sus inquilinos no acaben por destrozarlo a las primeras de cambio, y por supuesto es respetuoso con el medioambiente.

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Además, la diversión no solo queda reservada para la mascota de la casa. Quienes pagarán estas cajas de diseño también podrán divertirse con estas creaciones, ya que las comprarán divididas en distintas piezas y ellos serán los encargados de montarlas. Eso sí, sin pegamento de por medio. Así, los humanos lo tendrán mucho más fácil en caso de querer desmontar la caja para trasladarla de un lugar a otro, mientras que los animales no se dejarán ningún pelo al entrar y salir.

Pero hay algo más. Si prestamos atención a las imágenes que Cacao Furniture utiliza para promocionar sus productos, podemos ver que, en este caso, no parece haber gato encerrado. Por las dimensiones del minino, resulta difícil imaginar que el gato esté realmente metido en la caja. Parece más un fotomontaje. ¿Qué quiere decir esto? Que no podemos estar seguros de que los gatos quisieran meterse en este tipo de estructuras, distintas a esas de las que se adueñan en casa. Esto podría generar ciertas dudas, aunque al gato de Velislav y Dimitar sí que le gustó la idea.

De lo que sí podemos estar seguros es de que, si había ya pocos complementos para los mininos, ahora sus propietarios tendrán que darles este otro capricho más. Junto a esa parcelita de arena en la que hacen sus necesidades, tendrán que poner el casco del Stormtrooper o la caja con forma de tiburón para que los gatos puedan aparcar sus problemas por unos instantes y matar el estrés sin molestias de ningún tipo. Debe ser durísimo ser gato en estos tiempos…

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Con información de DailyDot, Mentalfloss y Wired

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