Tras años de despropósitos capilares, este pueblo busca peluquero a la desesperada

Un buen corte de pelo dice mucho de una persona. Y más en unos tiempos como los de ahora, en los que los hombres cuidan a más no poder su cabello y su barba (aunque gasten menos en champú). Si todavía conservas algo encima de la coronilla, querrás que un profesional te lo cuide, te lo recorte, te recomiende productos para su cuidado y todas esas cosas que tienen a bien hacer los peluqueros.

Por eso, cuando vives en un pueblo pequeño y no hay ningún experto a tu alrededor para que tu cabellera parezca tan profesional como la de Melendi, que ha pasado de las rastas a tener un suave pelo con acondicionador sin que nos diéramos cuenta, puedes tener problemas para mantener una imagen decente. En otras palabras, corres el riesgo de ir por la calle como un mamarracho. Y para evitar miradas punzantes y comentarios maliciosos, nada como dar un puñetazo en la mesa y buscar una solución.

Es lo que han hecho en un pequeño pueblo de Canadá. Sin peluquero y hartos de los destrozos que los vecinos se hacían entre sí en el cuero cabelludo, han pedido que un peluquero se mude a su modesta localidad. El trabajo estaría asegurado.

Durante dos años, los apenas 800 habitantes de Norman Wells, un pueblo casi aislado del norte de Canadá, se han recortado el pelo solidariamente entre sí. El drama comenzó cuando el peluquero local se marchó por la falta de alquileres en la ciudad. “Ha sido una larga lucha para nosotros”, ha dicho Nicky Richards, la encargada de buscar al nuevo barbero. “Simplemente no tenemos a nadie. Es algo en lo que la gente en el sur no piensa nunca porque no tienen por qué preocuparse”.

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Aunque los vecinos se corten el pelo entre sí, son muchos los que, viendo los desastrosos resultados que ha habido, esperan a tener que realizar un viaje a otras ciudades para pasar allí por el peluquero. Mientras, las mujeres han confiado en los tintes de bote para teñirse sus melenas. Ir a un peluquero cercano no es fácil: los más próximo están a 17 horas de coche o a un vuelo de cuatro horas de distancia, con un precio 800 dólares (unos 736 euros) el billete. Así, lo que no entendemos es cómo los vecinos no se han marchado antes.

En cualquier caso, viendo algunas de las fotos tomadas en el lugar de los hechos, es totalmente comprensible que opten por esperar a viajar a otras ciudades. Algunos abrazan el sencillo rapado, todo por igual, como el joven de la derecha al que vemos en la siguiente foto. Sin embargo, nos cuesta entender las matas de pelo que se dejan los otros dos por debajo del cartón. ¿Se ven guapos?

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La propia Richards le corta el pelo a su marido y nada más ni nada menos que a su jefe. Eso sí, es un corte estándar para el que utiliza unas tijeras de esquilar, como el resto de hombres que hay en el pueblo y se atreven a meterse mano en la cabellera. Y sí, Richards es de las que esperan a salir de Norman Wells para hacerse la permanente.

Syrah Ball, otro de los vecinos, se arregla él mismo su pelo, pero afirma que ha visto a muchos jóvenes cortárselo con sus tijeras y el resultado ha sido irregular. Viendo las fotos, le creemos. Él ha intentado cortarles el pelo alguna vez pero no se siente cómodo: “No quiero ser responsable de eso si termina mal”.

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El peluquero que se anime a instalarse en tan recóndito lugar tiene asegurado el lugar de trabajo, con sus sillones y demás útiles de salón de belleza, y, según los vecinos, faena permanente: “Sé que los peluqueros que estaban aquí antes, a largo plazo, estaban siempre ocupados”, asegura. “Cuando alguien de toda la región necesita un corte de pelo, viene aquí”. Cualquier cosa antes que pagar un vuelo de 800 dólares, aunque salgas trasquilado (nunca mejor dicho).

El peluquero se une a la lista de puestos de trabajo en lugares remotos que se ofrecen hoy en día. Así, los pelos se unen a una oferta para cubrir una plaza de médico rural en Nueva Zelanda. ¿El salario? 400.000 dólares estadounidenses (más de 240.000 euros), con noches y fines de semana libres.

Sin embargo, el valiente tiene que irse a vivir a un lugar alejado de las ciudades y trabajar de 08:30 hasta las 18:00 horas sin descanso para comer. Además, en un día, el médico actual tuvo que atender a hasta 43 personas. ¿Quién estaría dispuesto a aceptar ese trabajo? Como el del peluquero, es un trabajo solo apto para los corazones más solitarios.

Con información de Oddity Central, CBC News y Antena 3.

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