Kim Jong Un bombardea Corea del Sur con globos llenos de mierda

Es como un niño pequeño, con sus pataletas, sus rabietas y sus infantiles artimañas para intentar irritar a sus vecinos. Como si fuera el malote de la clase, Kim Jong Un trata de intimidar a los ciudadanos de Corea del Sur con distintas estratagemas, algunas peligrosas y otras muy divertidas. No es lo mismo anunciar que has logrado hacer estallar una bomba de hidrógeno, que puede ser algo peliagudo (siempre y cuando sea verdad…), que mandar globos de helio llenos de porquería a quienes viven en el país vecino. No es lo mismo.

Un portavoz del gobierno surcoreano se atrevió incluso a vacilar al dictador norcoreano, al afirmar sin el menor reparo que estos métodos de guerra le parecían “inmaduros”. De hecho, si el objetivo de este ataque era atemorizar a la población, estos globos tuvieron el efecto contrario. Cuando las autoridades de Corea del Sur abrieron los fardos que caían del cielo y descubrieron que en ellos había colillas, pañuelos y papel higiénico que había sido usado recientemente, se respiró con alivio.

“Nos preocupaba que Corea del Norte hubiera enviado sustancias bioquímicas para dañar a nuestro pueblo, pero después de analizar el contenido supimos que simplemente era basura, apuntaba un alto cargo del ejército surcoreano. Si esperaban que uno de los ejércitos más temidos del mundo utilizase técnicas de guerra psicológica sumamente sofisticadas, estaban equivocados. Simplemente querían incordiar a sus vecinos mandándoles la basura que tenían a mano.

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Anti North Korean Activists Prepare For Balloon Release

Esta acción tan infantil de los norcoreanos vino precedida de algunas artimañanas de guerra psicológica que Corea del Sur puso en práctica. Tras conocer que sus vecinos habían completado con éxito la prueba con una bomba de hidrógeno, el pasado 6 de enero, en el sur decidieron poner música pop y mensajes de propaganda en los gigantescos altavoces que están situados en la frontera.

No obstante, por disparatado que resulte, el envío de globos para sabotear a sus vecinos es algo bastante habitual entre las Coreas. De hecho, un desertor del norte que ahora se encuentra en Corea del Sur también utiliza esta técnica para sabotear a sus antiguos paisanos. Cada año, Lee Min Bok manda globos con 50 millones de panfletos críticos con la dictadura de Kim Jong Un. A sus 57 años, no se corta a la hora de juguetear con globos que, en algunas ocasiones, portan fardos con billetes de dólar, tallarines, telenovelas surcoreanas e incluso memorias USB.

Pero Lee Min Bok no es el único que envía propaganda a bordo de globos de helio. Junto a las colillas, los pañuelos y el papel higiénico manchado de material fecal, los norcoreanos también han mandado a sus vecinos del sur panfletos. En algunas ocasiones, con frases lapidarias contra los dirigentes enemigos y, en otras, con advertencias amenazantes a sus vecinos para que dejen de poner la música a todo trapo.

“¡Alto a las hostilidades o acciones estúpidas que amenazarán su seguridad!”, se puede leer en algunos panfletos que aterrizaron en Corea del Sur. A la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, y su gobierno le dedican un afectuoso “¡Park Geun-hye y su clan son perros que se han vuelto locos. Deberíamos doblegarlos a golpes por su guerra psicológica y por empeorar las relaciones intercoreanas!”. Y para que dejen de fastidiarle la siesta con la música alta, advierten al sur: “La guerra psicológica contra el norte activa el detonador de la guerra. ¡Pongan fin inmediato a sus transmisiones por altavoz!”.

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El que parece pasárselo en grande con todo esto es Kim Jong Un. Tanto es así, que ordenó a sus tropas diseñar un artefacto con un temporizador y una pequeña carga explosiva que permitiera que los globos dejasen caer su contenido en territorio de Corea del Sur. Eso sí, la puntería no parece ser el fuerte de los norcoreanos, ya que una parte de esta tropa de globos acabó cayendo en mitad del campo.

Lo que no está claro es cómo se las ingenia el ejército de Corea del Norte para hacerse con papel higiénico usado recientemente. Quizá, pidan a algunos soldados que después de sacar la leña al patio no tiren al inodoro aquello con lo que limpiaron los desperfectos. Ellos, obedientes por la cuenta que les trae, meterían el papel en una bolsa que luego llegaría a los encargados de preparar los fardos de porquería. Todo muy higiénico, en cualquier caso.

Por suerte, los temporizadores de los globos norcoreanos están fallando. Los surcoreanos pueden respirar aliviados, sabiendo que del cielo no les caerá un paquete con papel higiénico usado. Aunque es preferible que dediquen su tiempo a los globos a que sigan haciendo pruebas con la bomba de hidrógeno, los surcoreanos deberían salir siempre a la calle con paraguas. Que lo que cae de los globos no son armas nucleares, pero da mucho asco.

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Con información de Tribune, Weird Asia News, Europa Press, BBC, Inquisitr y The Telegraph.

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