Decenas de londinenses heridos por meter el pie entre coche y andén

La famosa frase del Metro de Madrid con la que se advierte a los pasajeros de un riesgo muy concreto suena incesantemente. “Atención: estación en curva. Al salir tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y andén. El número de veces que suena cada día el aviso es directamente proporcional a las ocasiones en las que hemos pensado que hay que ser muy zoquete para que nos pase algo así. Aunque, claro está, hay gente para todo.

Pero esto no es algo único del tren suburbano de la capital de España. En otros lugares del mundo también existe un peligro, por muy ínfimo que parezca, de que los pasajeros acaben por pisar en el lugar equivocado y la líen. En Praga, por ejemplo, advierten a los usuarios con un rotundo “Ukončete, prosím, výstup a nástup, dveře se zavírají”.

En Londres, apuestan por alertar a quienes abandonan el tren de que existe un hueco entre el tren y el andén. “Mind the gap between the train and the platform”, indica la megafonía del ‘Underground’ londinense (que viene a significar “ten cuidado con el hueco entre coche y andén”). Precisamente en la capital inglesa, donde siempre hemos pensado que vive gente civilizada y cabal con menos pájaros en la cabeza de los que tenemos en el sur de Europa, se ha demostrado que los pasajeros tienen muy mala pata.

Si antaño sí tenían en cuenta las advertencias, con el paso de los años y la incorporación de dispositivos tecnológicos a nuestro día a día, el incremento del número de personas que ha caído en los huecos de las estaciones en curva ha aumentado un 432%. Ahí es nada. Si en 2003 tan solo 56 personas cayeron en la trampa mortal que puede ser el metro de Londres, en 2014 la cifra de mentecatos se disparó hasta los 298.

mind_gap_2

No obstante, mientras hay vida hay esperanza. El pasado 2015, los índices de atención ascendieron y los incidentes en ese pequeño espacio que separa el coche y el andén se redujeron. Solo hubo que lamentar 239 meteduras de pata (aunque esta cifra todavía no es definitiva). Eso sí, una de ellas tuvo un desenlace fatal para el pasajero, según los datos de London Loves Business.

Hay quien achaca este asombroso incremento al aumento de usuarios que se decantan por este medio de transporte. Resulta innegable que, si bien en 2002 y 2003 el ‘Underground’ lo tomaban cerca de 942 millones de pasajeros diarios, en 2013 y 2014 hubo 1.260 millones de personas que transitaron por los andenes del tren suburbano de Londres. De esta forma, y tirando de calculadora, el incremento proporcional en cuanto a usuarios y accidentes ha aumentado un 75,2%.

Pero la diferencia es abismal si tenemos en cuenta el asombroso incremento del 432% de quienes no atendieron a las indicaciones de “mind the gap” y pisaron en el lugar equivocado entre 2003 y 2014. Desde el sindicato de trabajadores del tren suburbano de la capital británica consideran que, junto con el hacinamiento de quienes utilizan este servicio, los recortes en el personal y la ampliación de horarios ha dado pie a que estas cifras se disparasen.

Puestos a especular, que nunca está de más, quizá tenga algo que ver el hecho de que en los últimos años la voz del Metro de Londres ha variado. Desde que la voz del actor Oswald Laurence se apagase, a causa de la tecnología, varias han sido la personas que le han sucedido sin demasiado éxito. Basta remitirse a las pruebas.

Una de las últimas en ocupar tan insigne puesto fue Emma Clarke, que en 2007 fue despedida por la compañía Transport of London. Quiso pasarse de lista y subió audios a internet donde se parodiaba a sí misma en los que, impostando la misma voz con que hacía acto de presencia en las estaciones del tren, decía pamplinas tales como “Recordamos a nuestros amigos los turistas norteamericanos que seguramente están hablando demasiado alto”.

Sea por una u otra razón, los londinenses y los turistas que visitan la ciudad tendrán que aplicarse al cuento. Es bien sencillo. Basta con prestar un poco de atención y mirar dónde ponemos el pie antes de salir del tren. Facilísimo. Entendemos que es un fastidio tardar dos segundos más en contestar un mensaje de WhatsApp o en Facebook, independientemente de que sea una pamplina, pero por el bien de las piernas habría que hacerlo. Es más, para que prestásemos más atención a las advertencias podían añadir: “Tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y andén. No sean imbéciles”.

———-

Con información de London Loves Business, The Telegraph y ElMundo.

Un poquito de por favor, ¿estamos?

Le pasa por encima un tren con 26 vagones, se levanta, coge su cerveza y se va caminando

Cuando vas al baño en un tren o en un avión, ¿dónde acaban tus residuos?

Cuando la Gran Vía madrileña se llamaba Avenida de la Unión Soviética

El afortunado electricista que recuperó su cartera 65 años después